“Estamos abandonados”: a un año del paso de las tormentas Eta e Iota, aún hay “pueblos fantasmas” en Izabal que claman por ayuda

Las tormentas Eta e Iota dejaron varios daños en la infraestructura del país, así como pérdidas millonarias: hoy, pobladores y productores claman por ayuda del Gobierno para la aún esperada reconstrucción.

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Los daños en la infraestructura causados por Eta e Iota en varios departamentos del país, como el puente Bobos, en Izabal, aún no han sido reparados. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)
Los daños en la infraestructura causados por Eta e Iota en varios departamentos del país, como el puente Bobos, en Izabal, aún no han sido reparados. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

Pueblos fantasmas, calles en mal estado, puentes a punto de colapsar, pérdidas de empleo, daños en cultivos y personas que aseguran que están en el olvido y que claman desesperadamente por ayuda.

Un de 3 noviembre como hoy, pero del 2020, Izabal era impactada por la tormenta Eta. Luego llegó Iota y hubo localidades devastadas y pérdidas de vidas.

Los expertos declararon que las tormentas fueron las peores de los últimos años y las pérdidas que dejaron aún son incalculables.

Actualmente, las comunidades afectadas aún están intentando recuperarse, pero hay pueblos que parecen fantasmas y muchas familias no se han animado a volver. Las secuelas aún son evidentes en las viviendas, calles y cultivos.

Berta Lidia Mancilla, habitante de Lanquín 2, en Morales, pertenece a una de las pocas familias que se quedaron en el lugar, a pesar del riesgo.

Cuenta que de unas 320 familias con sus viviendas que había en el lugar, unas 20 han vuelto a Lanquín 1 y 2, pero la mayoría de casas están prácticamente abandonadas: el lodo las invadió después de que el agua alcanzó los dos metros de altura.

(Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

“Vivimos tristezas porque perdimos todo, nos quedamos sin nada. Cuando nos sacaron de aquí nos fuimos pensando que otro día íbamos a poder regresar, pero no fue así”, dijo la pobladora.

“Cuando regresamos al mes y medio, solo había lodo. No pudimos sacar nada y el agua casi cubrió todas las paredes de las casas”, agregó.

Contó que cuando salieron del lugar eran como las 21 horas y los guardias les indicaron que se tenían que reunir en la escuela local. De ahí los sacaron como a medianoche en tractores y camiones y los llevaron a varios albergues.

“Cuando volvimos sentimos dolor y tristeza, pero al menos estábamos todos bien. Nosotros somos siete y es triste porque uno ya no va a recuperar lo que en años cuesta hacer”, dice.

Familias enteras han abandonado sus casas dañadas para migrar a EE. UU. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

Los sorprendió el Motagua

Elvira Morales, de la aldea Sebol, contó que su casa es de madera y que las bases ya están podridas. No tienen energía eléctrica y las calles vecinales están destruidas.

Cuenta que cuando se desbordó el río Motagua casi los sorprende dormidos. Les tocó caminar mucho durante la noche hacia un lugar seco.

“Era como la una de la mañana cuando salimos, pero ya se había llenado de agua, a algunos les llegaba a la nuca. Nos fuimos tres meses y cuando volvimos ya encontramos seco”, expresó.

Dijo que, aunque ha recibido algunos víveres del Gobierno, su vivienda está por colapsar y que aún esperan ayuda para la reconstrucción.

Familias que volvieron por necesidad viven entre penurias. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)
(El puente Bobos está a punto de colapsar y pobladores advierten de que unas cien mil personas de 30 comunidades podrían quedar incomunicadas. Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

Obligados a migrar

Édgar Vásquez, integrante del Consejo Comunitario de Desarrollo de Sebol, dice que están en el olvido y señala el mal estado de las calles. Dice que el Gobierno les ofreció ayuda y a la fecha no ha cumplido.

Agrega que el lugar viven unas 500 familias y muchos de sus integrantes han optado por migrar en forma irregular a Estados Unidos.

“Queremos pedirle al señor alcalde que venga y tome conciencia de la situación que estamos viviendo porque nos han abandonado totalmente”, expresó.

Dijo que los puentes están dañados, que tienen una calamidad completa pues las autoridades solo les han hecho ofrecimientos.

“No hay programas de reactivación económica: acá somos agricultores y no ha habido nada. Prometieron venir y no han venido”, agregó Vásquez, quien dijo que un 10 por ciento de la población ha migrado.

(Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

Pérdidas millonarias

Carlos René Pineda, encargado de una de las fincas bananeras en Morales, Izabal, dijo a Prensa Libre y Guatevisión que los daños que sufrieron en pérdidas por las tormentas son millonarios.

Dijo que les tomará al menos 15 años recuperarse, ya que fueron al menos 29 comunidades afectadas por las inundaciones causadas por el Motagua.

“Tuvimos demasiada destrucción en la infraestructura de las fincas y ha habido muchísima gente que se ha quedado sin trabajo. Este año mucha gente migró y hay muchas casas abandonadas”, contó.

Agregó que fueron demasiado los escombros y el lodo que dejaron las tormentas. Resaltó que el cultivo de banano, que ha sido uno de los pilares de la economía regional, quedó diezmado.

Ejemplificó que la finca tiene 800 hectáreas y que solo están produciendo 200 hectáreas, y que la mano de obra que se utiliza consiste en una persona por hectárea.

Explicó que el valle del Motagua, que se extiende por entre 100 y 120 kilómetros, bien podrían cultivarse unas 20 mil hectáreas de banano.

De acuerdo con sus cálculos, unas 20 mil familias del área viven del cultivo del banano, cuyos miembros quedaron totalmente sin trabajo a raíz de los fenómenos climáticos.

Cientos de familias viven de la producción del banano, pero solicitan ayuda para restablecer la producción. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

Aunque poco a poco se van recuperando, muchos ya migraron a EE. UU. por lo que tienen que capacitar al nuevo personal.

Pineda también se quejó de que se ha pedido ayuda a entidades del Gobierno, pero “todo se ha quedado en pláticas, nada más”. Agregó que el río Motagua, por ser extenso, necesita de constantes dragados para que puedan lograrse suelos fértiles.

Contó que tras el paso de las tormentas quedaron aisladas unas 24 aldeas desde Los Amates hasta la frontera con Honduras.

Calculó las pérdidas en unos US$10 mil por hectárea, unos US$800 millones en total, lo que podría tomarles unos 15 años en recuperarse.

En tanto, René Rossell, propietario de la finca Lanquín, dijo que el Gobierno “les dio la espalda”, y confirmó que los daños fueron millonarios. Dijo que tienen apenas dos meses de haber empezado a producir nuevamente, pero que solo están exportando el 40 por ciento debido a los daños en las plantaciones.

“Fue tan duro el daño que nos hicieron las tormentas que nos quedamos con cero trabajadores, ya que el agua alcanzaba 1.50 metros. Aquí hay 29 comunidades que viven de esta producción”, agregó.

(Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

“Cuando se clamó al Gobierno que nos ayudara, las autoridades nos dijeron que esto era de compañías internacionales y que ellos deberían ayudar. Y es mentira. Todo esto es privado, nosotros le vendemos la fruta a las compañías extranjeras y no recibimos el apoyo que necesitamos en su momento”, se quejó.

Advirtió que el riesgo está latente porque no se ha hecho el trabajo de mitigación que se necesita hacer.

“Esperamos que el Gobierno nos haga una visita oficial para que nos pueda ayudar, porque el Motagua siempre lo tenemos con todo el deseo de seguir con el cauce, y tenemos mucha gente que ha nacido acá y que vive de esto”, enfatizó Rossell.

Escuelas vacías, casas abandonadas y varias familias que aún esperan poder reconstruir sus viviendas, son el panorama que se vive en Morales, Izabal. (Foto Prensa Libre: María José Bonilla)

“Lo volveríamos a hacer”

Neftalí Pérez, de los lancheros de esa región, destacó el papel que él y todos sus compañeros debieron desempeñar durante los múltiples rescates y evacuaciones durante las tormentas.

Contó que la consigna era sacar a la mayor cantidad de gente posible de las localidades afectadas, no importando el riesgo que eso representaba.

“Una lancha quedó atrapada con personal de la Conred y no sabían que hacer. Nadie quiso ya ir porque todos estaban cansados. Yo me animé a ir con otro compañero en una lancha pequeña”, contó.

Agregó que lograron reflotar la embarcación, por luego la lancha en la que ellos habían acudido al rescate se volteó por la fuerza del agua y tuvieron que lanzarse. Desesperado por salvarse se tomó de las ramas de un árbol.

“Pasamos allí dos horas y media, porque se hizo de noche. Yo tomado del arbolito pensé que me iba a morir, ya se me habían dormido las manos”, hasta que alguien de la misma Conred volvió para rescatarnos.

“Sin dudarlo y sin pensarlo lo haríamos de nuevo, con todo el corazón y con todo deseo, porque nos ha marcado y nos enseñó que nosotros mismos podemos hacer cambios cuando queremos hacerlo, porque cuando el Gobierno actuó, lo hizo tan lento que ya lo teníamos resuelto nosotros”, enfatizó.

Pobladores y líderes comunitarios advierten de que el río Motagua aún representa un riesgo para las comunidades, por la falta de dragados.

Datos consolidados

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) consolidó el impacto de ambas tormentas el 26 de diciembre del 2020:

  • 3 mil 583 incidentes, entres estos 425 deslizamientos y flujos de lodo
  • 2 millones 436 mil 403 personas afectadas
  • 1.8 millones de personas con necesidades humanitarias
  • 311 mil 317 personas evacuadas
  • 4 mil 952 personas en albergues oficiales
  • 106 mil 897 personas en albergues no oficiales
  • 61 personas fallecidas
  • 30 heridas
  • 100 personas desaparecidas

Vivienda

  • Daños a 411 mil 570 viviendas
  • 7 mil 432 viviendas en riesgo
  • 19 mil 082 viviendas con daño leve
  • 58 mil 901 con daño moderado y
  • 4 mil 331 viviendas con daño severo

Infraestructura

  • 874 tramos de carreteras dañados
  • 26 carreteras destruidas
  • 48 edificios afectados
  • 447 escuelas dañadas
  • 114 puentes afectados y 52 destruidos

En el Gabinete de Reconstrucción a mediados de diciembre de 2020, el mandatario Alejandro Giammattei mencionó que para el 2020 se definieron Q400 millones para vivienda, recuperación de caminos, puentes municipales y diseños de siete puentes grandes.

En cifras preliminares la Secretaría de Planificación del Gobierno dijo entonces que los daños por las tormentas tropicales se calculaban en Q4 mil 182 millones, que incluía la pérdida de cultivos.

Vista aérea de los daños por las tormentas en 2020. (Foto: Hemeroteca PL)