Estos son los retos para pasar a la segunda fase de vacunación contra el covid-19, que incluye a adultos mayores

Disminuir la mortalidad y carga de enfermedad severa es el objetivo de la segunda fase del Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19, que comienza inmediatamente después de finalizar la inmunización del personal Salud y de rescate. Sin embargo, para cubrir a las 2 millones 519 mil personas contempladas en esta etapa se deben corregir las fallas en el sistema que registra a quienes deben vacunarse, y garantizar que todas tengan su Código Único de Identificación (CUI).

La vacunación en la segunda fase incluye a adultos mayores de 70 años. En la foto una anciana recibe la vacuna en Colombia. (Foto Prensa Libre: EFE)
La vacunación en la segunda fase incluye a adultos mayores de 70 años. En la foto una anciana recibe la vacuna en Colombia. (Foto Prensa Libre: EFE)

Los problemas del Sistema de Información Gerencial de Salud (SIGSA) han sido recurrentes desde que comenzaron a aplicarse las primeras dosis. Según la ministra de Salud, Amelia Flores, se realizan ajustes al programa, no solo para la vigilancia de la vacuna sino también para asegurar que los guatemaltecos que se inmunicen realmente estén dentro los grupos asignados en cada fase.

Son 135 mil personas las que deben ser vacunadas en la primera etapa, y el plan es hacerlo durante marzo, las dosis para lograrlo ya ingresaron al país. Criterios médicos señalan que no debería haber problema para cubrir a este grupo, pues son población cautiva (personal médico, bomberos) y fácil de ubicar, y el registro de la mayoría se realiza a través de las instituciones pública y privadas para las cuales laboran.

Aun así, pasadas tres semanas solo se ha cubierto cerca del 25% del personal, y los controles de quienes han recibido la primera dosis varían. A algunos se les entregó una boleta con su nombre, con la fecha de cuándo obtendrán la segunda dosis y un código de barras del tipo QR, mientras que otros simplemente les indicaron que sus datos ya están registrados.

Los procedimientos han variado debido a las deficiencias en el sistema -en algunos hospitales el registro se llevó a cabo en hojas de papel y a mano-, por lo que esto podría complicar la siguiente fase.

Según el plan, vacunar a los mayores de 70 años llevará tres semanas -795 mil 523 personas-, y en paralelo se ocuparán dos para inmunizar a los mayores de 50 años y los que tienen comorbilidades -1 millón 723 mil 705-. La propuesta, según Flores, es comenzar en abril. Se necesitarán 5 millones 38 mil 456 dosis para lograrlo.

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“Dónde habrá problema es en las etapas posteriores y sobre todo a partir de la fase 2. Esto pensando en la población que ni siquiera está registrada en el Renap (Registro Nacional de las Personas), en la que no está vinculada a ninguna institución o a la población que no tenga conocimiento del manejo ni acceso a las herramientas tecnológicas para registrarse en la base de datos”, señala Adrián Chávez, médico y ex viceministro de Salud.

Registro

En el plan se plantea el uso del Código Único de Identificación (CUI) para conformar el listado de las personas a inmunizar, este se validará con el Renap, como parte del proceso de revisión de datos.

Para inscribirse, el Ministerio de Salud habilitará un módulo de registro en su sitio web diseñado para este objetivo, en el caso de aquellas personas que no tengan acceso a medios electrónicos se coordinará con autoridades locales para su inclusión, detalla el documento.

De acuerdo con Flores, se tiene una nueva propuesta en el sistema de registro que permitirá hacer el proceso más expedito, además, se tendrá un módulo que permitirá registrar en el momento de la vacunación a personas que hayan tenido algún inconveniente para inscribirse y proceder en ese momento a inmunizarlas.

Esto será importante, pues a la fecha varios médicos no han logrado vacunarse por no aparecer en los listados. Es el caso de tres profesionales extranjeros en la Unidad Nacional De Oncología Pediátrica (UNOP), que no cuentan con DPI, y no se les aceptó el pasaporte para identificarse.

“Si no arregla el sistema o prevé alguna alternativa para cuando el sistema les falle, eso será un gran problema, porque llegará gente que se querrá vacunar y no podrá hacerlo porque no está en la plataforma, eso creará descontento, especialmente si son adultos mayores”, advierte la infectóloga Alicia Chang, de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI).

Agrega que debe buscarse una salida para incluir a personas que no tengan su DPI para que no se les niegue el beneficio de la vacuna -universal y gratuita-, pues trasladar a personas de la tercera edad a los puntos donde se les aplicará las dosis no será sencillo, especialmente aquellos que necesitan de terceros para movilizarse.

“Esta -primera fase- se supone que era la parte más fácil, era personal de salud, no es tanta gente y pueden identificar fácilmente, sin embargo, no lo ha sido. En la siguiente etapa son más personas, están más dispersas, la información no está centralizada a nivel de instituciones, sino que ya es cada persona en su casa, será difícil. Tienen que planificarlo bien, para que no haya gente sin vacunar, y más ahora que serán adultos mayores, son personas de alto riesgo. Sí o sí tenemos que vacunar al mayor número posible”, señala Chang.

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¿Y las comorbilidades?

Otro inconveniente en la segunda fase será constatar si la persona padece de alguna comorbilidad, un problema que será mayor con los usuarios del Sistema de Salud Pública, pues se carece de un registro nominal y tener acceso a la historia clínica de cada paciente no sería sencillo, y poder crear esa lista de pacientes y conocer sus padecimientos.

Chávez indica que los beneficiarios del Instituto Guatemalteco del Seguro Social (IGSS) no tendrán mayor problema, “porque la institución ya avanzó en el registro nominal de sus afiliados y hay una vinculación entre el número del IGSS y el CUI, lo que permitirá tener acceso al registro clínico de cada paciente”.

Mientras que con los usuarios de la red privada de servicios no existe un sistema nacional de información en salud donde registren de manera ordinaria su información. Además, la notificación obligatoria al SIGSA está limitada a algunas enfermedades y no a todas.

“Para constatar que el paciente tiene una comorbilidad o no, es probable que condicionen a la persona a tener que acudir al servicio con algún certificado médico que confirme que sí padece de una comorbilidad, esto es complicado considerando que esos documentos no se extienden de forma gratuita y que podría convertirse en foco de corrupción, donde compren o falsifiquen certificados”, agrega el ex viceministro.

A criterio de la infectóloga Nancy Sandoval, presidente de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas y de la Asociación Centroamericana y del Caribe de Infectología (Acecai), las autoridades de Salud han tenido la oportunidad de realizar el ejercicio con la primera fase de vacunación que ha iniciado y tienen que tomar rápidamente acciones coordinadas, técnicas y asertivas para mejorar y conseguir una exitosa implementación de la vacunación covid-19.

“Las consecuencias de no tomar medidas o no conseguir el control pueden ser en detrimento del control de la epidemia en el país y que la estrategia de vacunación no sea como esperada”, agrega la médico.

Cruce de información

De acuerdo con el plan, SIGSA se encargará de integrar la información del padrón nacional del Renap, así como de la lista de personas de establecimientos de salud públicos y privados, y de los listados comunitarios.

Por aparte, la Dirección de Informática y Estadística del Renap será la responsable de trasladar la información que el Ministerio de Salud solicite para la campaña de vacunación contra el covid-19.

“Las partes técnicas de ambas instituciones se encuentran intercambiando información para garantizar que la consulta de datos que realice el Ministerio de Salud en esta materia sea efectiva”, dice la directora de Comunicación del Renap, Heidi Melgar.