Comunitario

El 13% de familias agro dependiente perdió todas sus cosechas

De acuerdo con la Evaluación de la Seguridad Alimentaria (Esae) elaborada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), del total de familias que dependen de la agricultura para sobrevivir, el 13 por ciento no logró recuperar sus cosechas.

Cosecha de maíz en aldea San Pedro Ayampuc, Chinautla, con evidente pérdida para los agricultores. (Foto Prensa Libre: Erlie Castillo)

Cosecha de maíz en aldea San Pedro Ayampuc, Chinautla, con evidente pérdida para los agricultores. (Foto Prensa Libre: Erlie Castillo)

La evaluación, en la que también participan el Sistema Mesoamericano de Alerta Temprana para Seguridad Alimentaria  (Mfsews, en inglés), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (Fao), señala que otro 38 por ciento de éstas familias perdieron más de la mitad de sus siembras.

Mientras otro 21 por ciento de las familias perdió casi la mitad de sus cosechas, otro 17 por ciento menos de la mitad y un 11 por ciento casi nada.

Esto pone riesgo alimentario a unas 173 mil familias, 865 mil personas, a nivel nacional, según la Esae, las cuales se ubican en los municipios más afectados, sobre un total de 600 mil hogares en promedio.

De los hogares que fueron entrevistados en este estudio en el que también participaron la Secretaría se Seguridad Alimentaria y el Gobierno por medio del Ministerio de Agricultura, Plan Internacional y Cruz Roja, el 52 por ciento no contaba con reservas de alimentos al  momento de la evauación y se encuentra en dependencia directa del mercado para comprar sus alimentos.

Otro 48 por ciento de los hogares entrevistados si tenía reservan, pero estimaron que les duraría un máximo de dos meses, lo cual refleja, según la Esae, que a partir de junio éstas familias también deberán comprar sus alimentos a precios más altos de los últimos cinco años.

Los hogares

La Esae también definió las características de los hogares con inseguridad alimentaria y en mayor riesgo de empeorar su situación, entre estas se encuentran: hogares con jefe indígena y/o analfabeto o sin educación formal; familias numerosas, de siete o más miembros; hogares que dependen de producción agrícola de subsistencia o el jornaleo, como única fuente de ingreso.

Otras de las características es que son agricultores con menos de seis cuerdas de tierra para cultivar; hogares afectadas por uno de los eventos de los últimos meses, como pérdidas de cultivos, altos precios e indundaciones o pérdida de empleo.

El informe de la Esae también hace algunas recomendaciones como la de continuar con la asistencia alimentaria en los hogares con inseguridad severa bajo la modalidad de distribuciones de alimentos por trabajo para obras de mitigación, durante seis meses, hasta la próxima cosecha entre septiembre y noviembre 2011, aunque depende de la región.

También recomienda la asistencia a los hogares con inseguridad alimentaria moderada, pero a partir de junio, cuando sus reservas se agoten.

Recomendación

En cuanto a las intervenciones de salud y nutrición, recomienda que la información del Centro Nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud sobre la desnutrición aguda en niños menores de cinco años, continúe en su búsqueda activa de casos, sugieren fortalecer las capacidades del personal de salud para que brinde atención oportuna y seguimiento, además de dotar de insumos a los centros de salud, para aplicar  protocolos.

Además recomiendan continuar con la entrega de una ración de alimentos complementarios fortificados para niños pequeños, en los municipios priorizados donde se cuenta con éste recurso, para evitar el deterioro de su estado nutricional y fortalecer el vínculo con la provisión de los servicios básicos de salud.

El estudio se realizó en coordinación con otras agencias de Naciones Unidas, instituciones estatales y organizaciónes no gubernamentales.

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