Comunitario
Fenómeno de El Niño amenaza con sequías severas, calor excesivo y pérdidas agrícolas en Guatemala
Las lluvias fuera de temporada registradas en Guatemala anticipan un cambio drástico: expertos advierten que el fenómeno de El Niño podría provocar sequías, altas temperaturas y pérdidas agrícolas.
Altas temperaturas se intensificarán en julio y agosto por la reducción de nubosidad asociada al fenómeno de El Niño. (Foto Prensa Libre: César Pérez Marroquín)
Las variaciones climáticas registradas en los últimos meses en Guatemala, marcadas por lluvias fuera de temporada, podrían dar paso a un escenario contrario en la segunda mitad del año: sequías, altas temperaturas y pérdidas en la agricultura, según advirtió Alex Guerra, director del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC).
Durante la temporada seca, que abarca de diciembre a marzo, se registraron lluvias inusuales en distintas regiones del país. De acuerdo con Guerra, este comportamiento estuvo influido por el fenómeno de La Niña, que, combinado con el paso constante de frentes fríos, generó precipitaciones incluso en meses tradicionalmente secos como marzo.
Los registros del ICC indican que la lluvia estuvo por arriba de lo normal en algunos puntos del país, incluso con aguaceros, un comportamiento atípico para la época seca. Estas condiciones también provocaron que los caudales de los ríos se mantuvieran elevados, especialmente en la costa sur.
Sin embargo, este escenario podría cambiar a partir de julio, cuando se prevé el ingreso del fenómeno de El Niño, actualmente en fase neutra. Este evento climático suele generar condiciones opuestas a La Niña, con disminución de lluvias y aumento de las temperaturas.
Canícula más intensa y prolongada
Según el experto, se espera que el inicio de la temporada lluviosa entre abril y junio se mantenga dentro de parámetros normales. No obstante, el panorama cambia en el segundo semestre.
“La preocupación es que a partir de julio se empiecen a ver los efectos de El Niño, con una canícula más fuerte y prolongada”, explicó Guerra.
Este fenómeno podría traducirse en lluvias escasas durante julio y agosto, así como en una reducción general de las precipitaciones en el resto de la temporada lluviosa. Además, la menor nubosidad favorecería el aumento de temperaturas, con días y noches más calurosos.
Impacto en el corredor seco y la agricultura
El impacto más severo se prevé en el corredor seco, donde la agricultura depende casi exclusivamente de la lluvia. En estas zonas, la falta de precipitaciones podría provocar pérdidas en cultivos de subsistencia.
“El corredor seco es el que se lleva la peor parte”, señaló Guerra, al advertir que muchas familias podrían no lograr producir lo suficiente para su alimentación.
El fenómeno de El Niño también podría afectar los niveles de agua en el mediano plazo. Aunque actualmente los ríos presentan caudales altos, se estima que una reducción de lluvias en el 2026 impactaría los niveles hídricos en el 2027, afectando ríos, lagunas y pozos.
Experiencias anteriores evidencian estos efectos. En el 2024, durante otro evento de El Niño, se registró aumento en la salinidad de pozos en zonas costeras. En el 2015, incluso, la laguna de Atescatempa llegó a secarse.
Riesgo de incendios y aumento de temperatura
El incremento de temperatura asociado a El Niño también eleva el riesgo de incendios forestales. La menor presencia de nubes favorece el calentamiento, lo que agrava las condiciones de sequedad en los ecosistemas.
Estos efectos no se limitan a Guatemala, sino que impactan a toda Centroamérica y al sur de México, como parte de la Oscilación del Sur (ENSO), un sistema climático que alterna entre fases de El Niño, La Niña y condiciones neutras.
Llamado a prepararse
Ante este panorama, el especialista recomendó medidas preventivas como el almacenamiento de agua y la diversificación de cultivos, especialmente en zonas agrícolas vulnerables.
También instó a las autoridades y organizaciones a prepararse con anticipación, ante la posibilidad de una disminución en la producción agrícola.
“Seguramente habrá efectos, y muchas familias que dependen de la agricultura de subsistencia podrían verse afectadas”, advirtió.
El comportamiento climático en los próximos meses será determinante para el país, en un contexto en el que las variaciones del clima continúan impactando la seguridad alimentaria y los recursos hídricos.
*Manténgase actualizado con el boletín Ahora. Información clave en el momento en que sucede. Suscríbase aquí.