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Guatemala, la ciudad que mide el tráfico en horas, más que en kilómetros
Un análisis de DataLab sobre más de 301 mil menciones reveló que el tráfico en el área metropolitana altera la forma en que los usuarios perciben las distancias y sus planes personales.
El sentir de las publicaciones vinculan los problemas de movilidad con estrés, cansancio, pérdida de productividad y menos tiempo disponible para la familia. (Fotoarte Prensa Libre: Alejandro Sosa)
El tráfico en el área metropolitana ya no se concentra únicamente en dos momentos breves del día. El análisis de conversación digital desarrollado por DataLab muestra que la presión comienza temprano, se mantiene durante buena parte de la jornada y vuelve a crecer con fuerza al final de la tarde.
Las 8:00 a.m. horas registran el mayor volumen de conversación sobre movilidad, con 6 mil 957 menciones. Entre las 5 y las 8 horas se concentra cerca del 23% de las publicaciones analizadas, un periodo que coincide con los desplazamientos hacia lugares de trabajo, centros educativos y otras actividades del inicio de la jornada.
Pero después de ese primer pico el problema no desaparece. Entre las 10 y las 16 horas se acumula cerca del 39% de las menciones. A partir de las 17 horas vuelve a crecer la conversación y alcanza un segundo máximo a las 18 horas, con 6 mil 372 menciones. Entre las 17 y las 20 horas se concentra otro 22% de la conversación.
Ronald Pelaez, investigador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) y especialista en planificación urbana, considera que estos patrones obligan a dejar atrás la idea tradicional de una única “hora pico”. Según explicó, hace años podían identificarse periodos más delimitados, por ejemplo, de 7 a 8 horas o de 17 a 18 horas, pero actualmente es más apropiado hablar de periodos de mayor demanda que pueden extenderse durante varias horas.
“Ya podemos hablar de periodos de mayor demanda, periodos de tiempo de dos o tres horas”, explicó. En el caso de Guatemala, agregó, la presión puede comenzar alrededor de las 5.30 horas y prolongarse hasta las 9.30. La actividad comercial, el transporte de mercancías y otros desplazamientos propios de una metrópoli contribuyen a que el congestionamiento continúe durante prácticamente todo el día.
La presión también cambia según los días de la semana. El jueves se concentran aproximadamente 19 mil 600 menciones sobre tráfico, el volumen más alto del periodo analizado, seguido por el viernes y el miércoles. De lunes a viernes se acumula alrededor del 82% de toda la conversación, mientras que el sábado y el domingo representan solo el 18%. El domingo registra menos menciones (8 mil 800), menos de la mitad de las observadas el jueves.
Desde la PNC también se observa que el problema comienza antes de lo que tradicionalmente se considera “hora pico”. Manolo López Jefe de la Sección de Supervisión y Control de Policías Municipales de Tránsito explicó que la movilización desde municipios cercanos puede empezar entre las 4 y 5 de la mañana y extenderse hasta las 8 o 9, cuando comienza a incorporarse el transporte pesado. Por la tarde, el movimiento de retorno inicia alrededor de las 16 horas y puede prolongarse hasta las 20.30 o 21 horas.
Ricardo Rodríguez, analista económico, señaló que la extensión de los tiempos no solo modifica la dinámica de la movilidad, sino que genera costos económicos para la población, como mayor consumo de combustible, desgaste de los vehículos y el tiempo que las personas dejan de destinar a actividades productivas: “Cada hora que uno de nosotros pasamos sentados en el tráfico es una hora que estamos perdiendo de poner tener una labor productiva”.
Para contrastar estos patrones se buscó lo que las autoridades observan en las calles. Carlos Fuentes, comisario general, señaló que, desde la perspectiva operativa, los días de mayor afluencia vehicular suelen ser los lunes y los viernes, con un comportamiento también relevante los miércoles. Explicó que parte de esa carga responde al ingreso de personas procedentes del interior del país para realizar compras, trámites y otras actividades que todavía se concentran en la capital.
¿Dónde se habla de tráfico?
La discusión sobre el tráfico también se traslada a las redes sociales y se concentra principalmente en X (antes Twitter), plataforma que reúne el 55.5% de las menciones y funciona como un canal de información y reacción inmediata.
TikTok ocupa el segundo lugar, con el 33.4% de las menciones. En esta plataforma, los usuarios muestran el problema, documentan situaciones y comparten opiniones sobre sus experiencias cotidianas. Facebook concentra el 7.2% de la conversación y YouTube, con 0. 2%.
Además de expresar su frustración, las redes sociales cumplen una función práctica. Palabras con etiquetas como: #traficogt, ruta, tránsito, vías, "URGENTE" e #informacióngt. El análisis también refleja una percepción mayoritariamente negativa sobre el tráfico. El 53.2% de las menciones tiene un tono negativo, frente al 42.4% de contenido neutral y apenas un 4.3% positivo.
Según DataLab, la conversación sobre el tráfico está marcada principalmente por la molestia, la denuncia y la búsqueda de información, más que por experiencias o valoraciones favorables. Ya que la forma en que los usuarios hablan del tráfico también evidencia el nivel de frustración asociado con la movilidad.
De las menciones analizadas por DataLab, el 53.2% presenta un tono negativo, el 42.4% es neutral y apenas el 4.3% es positivo. Según el estudio, la conversación sobre el tráfico se concentra principalmente en la molestia, la denuncia y la búsqueda de información, más que en experiencias favorables.
Ese malestar va más allá de permanecer detenido en una fila. Las publicaciones vinculan los problemas de movilidad con estrés, cansancio, pérdida de productividad y menos tiempo disponible para la familia. También reflejan cuestionamientos sobre la capacidad de las autoridades para gestionar y planificar la movilidad.
Los otros corredores afectados por el tráfico
La conversación también reflejó que el tráfico se distribuye en el área metropolitana. El Periférico concentra el 32.9% de las menciones, seguido por Roosevelt, con 13.4%; Mixco, con 11.3%; Villa Nueva, con 9.6%; Aguilar Batres, con 5.8%, y carretera a El Salvador, con 4.5%.
La lectura de la PNC de Tránsito coincide en buena medida con esos corredores. El comisario Fuentes, señaló que Aguilar Batres y el Periférico figuran entre los puntos donde observan mayor concentración vehicular, seguidos por Roosevelt, carretera a El Salvador y la ruta del Atlántico por la calle Martí: "Sí, efectivamente, coincidimos", indicó.
El especialista Pelaez explicó que esta dinámica responde, en parte, a la centralidad que mantiene el municipio de Guatemala. Una cantidad importante de personas que residen en municipios como Mixco y Villa Nueva se desplaza hacia la capital por las oportunidades laborales y los servicios. A este movimiento se agregan usuarios procedentes de otros municipios o incluso departamentos.
Según el experto, otra de las debilidades del sistema es la escasez de vías alternas. Estas convergen en el área metropolitana y continúan absorbiendo flujos que han aumentado con el crecimiento urbano: “No tenemos nuevas carreteras, no tenemos nuevas vías de comunicación (…) tenemos que usar prácticamente las mismas carreteras de hace 20, 30 o 40 años”.
“Tenemos pocas carreteras para movilizarnos dentro del área metropolitana”, resumió. A esto se añaden la dependencia del vehículo particular y las deficiencias del transporte público como factores que aumentan la cantidad de automotores que utilizan los mismos corredores. Rodríguez concuerda en que la falta de un sistema de transporte público eficiente obliga a una parte importante de la población a recurrir al automóvil, lo que incrementa la presión sobre calles y carreteras: “Eso le cuesta a la población y tiene un costo monetario implicado”.
Desde la perspectiva operativa, la PNC también relaciona esa presión con la concentración de desplazamientos hacia la capital. Fuentes mencionó entre los factores el ingreso de personas que trabajan, estudian, realizan trámites o trasladan a sus hijos hacia centros educativos, además de la insuficiencia del transporte público.
López coincidió en que una de las principales respuestas debe ser fortalecer el transporte colectivo, no solo aumentando la cantidad de unidades, sino mejorando las condiciones del servicio. “Una de las principales soluciones es el incremento al transporte público de pasajeros (…) pero también el incremento en la mejora del servicio, en la seguridad del servicio”, explicó.
Julio Chaicoj, del área de planificación del Departamento de Tránsito, sostuvo que las acciones policiales y la coordinación con las PMT no bastan por sí solas para resolver la congestión. “Para aliviar esta problemática es necesario llevar a cabo soluciones mucho más integrales”, afirmó. Entre esas medidas mencionó el fortalecimiento del transporte colectivo y alternativas como el trabajo remoto para reducir determinados desplazamientos.
El comportamiento de cada eje tampoco es idéntico. El informe identifica al Periférico como un corredor de presión constante, donde accidentes, vehículos averiados o cierres pueden agravar rápidamente una circulación que ya se mantiene elevada durante buena parte del día. En Roosevelt, la conversación aumenta conforme avanza la jornada y suele estar asociada, además del congestionamiento habitual, con accidentes, problemas de infraestructura, lluvia y manifestaciones.
El estudio muestra que el pico más relevante se registró durante la semana del 17 de marzo de 2025, cuando la conversación alcanzó 8.9 mil menciones, más de cuatro veces el promedio semanal. Este incremento estuvo relacionado directamente con el rechazo al seguro obligatorio para vehículos.
Otro aumento significativo ocurrió durante la semana del 2 de junio de 2025. Las lluvias, los accidentes y los reportes sobre el tránsito elevaron la conversación hasta aproximadamente 6 mil menciones, una cifra 2.8 veces superior al comportamiento habitual.
La PNC coincide en que determinados incidentes pueden reducir drásticamente la capacidad de una vía. Para Manolo López explicó que los hechos de tránsito son una de las afectaciones más recurrentes. “Si la vía tiene solo dos carriles útiles, prácticamente nos están negando el paso al 50% de los vehículos que están circulando en esa vía”.
López agregó que no siempre se necesita un bloqueo completo para generar congestionamiento. Las paradas de buses, los vehículos mal posicionados o las maniobras que interrumpen momentáneamente un carril pueden acumular retrasos. “Son segundos que se pierden dentro del espacio de movilidad, pero al final un segundo tras otro (…) está causando que la movilidad sea más lenta”, señaló.
En Mixco, la conversación refleja la fuerte conexión entre los distintos municipios del área metropolitana: los problemas ocurridos en Roosevelt o la ruta Interamericana pueden trasladar presión hacia otras rutas. En Villa Nueva, en cambio, el volumen se intensifica principalmente durante las primeras horas del día, asociado al ingreso hacia la capital por la CA-9 y Villa Lobos. Carretera a El Salvador presenta el comportamiento inverso: la conversación cobra más fuerza durante la tarde, coincidiendo con los desplazamientos de regreso hacia sectores residenciales.
Esta distribución ayuda a explicar por qué un incidente localizado puede terminar alterando gran parte de la red. Pelaez señaló, además, que los trabajos de infraestructura en vías importantes también afectan la movilidad: “El gran congestionamiento con las obras que se están realizando en esa etapa y eso está afectando el resto del municipio de Guatemala con las famosas vías alternas”.
Desde la PNC también se observa que el problema comienza antes de lo que tradicionalmente se considera “hora pico”. Manolo López explicó que la movilización desde municipios cercanos puede empezar entre las 4 y 5 horas y extenderse hasta las 8 o 9 horas, cuando comienza a incorporarse el transporte pesado. Por la tarde, el movimiento de retorno inicia alrededor de las 16 horas y puede prolongarse hasta las 20.30 o 21 horas.
Ever Batén, del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), agregó otro componente: la infraestructura. Señaló que el parque vehicular continúa creciendo mientras la capacidad vial se rezaga. “El parque vehicular va en aumento, pero el tema de la infraestructura se está quedando muy atrás”, indicó. Para el especialista, las respuestas deberían incorporar nueva infraestructura y opciones de transporte multimodal, entre ellas sistemas colectivos y otros modos de desplazamiento.
El costo de vivir en el tráfico
El impacto del congestionamiento no termina cuando el conductor logra salir de la fila. El estudio muestra que las consecuencias de los traslados prolongados alcanzan directamente la jornada laboral, los estudios y otros compromisos cotidianos. Entre las menciones que identifican una afectación concreta, el trabajo concentra alrededor del 80.6%; la universidad, el 11.3%, y los vuelos, el 8.1%. Los usuarios reportan llegadas tarde, imposibilidad de presentarse a sus labores, reuniones perdidas y jornadas alteradas por el tiempo invertido en movilizarse.
Ricardo Rodríguez advierte que el costo del tráfico no debería medirse únicamente por el tiempo que una persona permanece detenida en una carretera. Desde una perspectiva económica, identifica al menos tres efectos: mayor consumo de combustible, desgaste de los vehículos y pérdida de tiempo que podría destinarse a actividades productivas.
Para Rodríguez, este último puede ser incluso el costo menos visible y uno de los más relevantes: “Hay un factor que a veces no le ponemos precio… el cuidado de la salud del trabajador también es un punto muy importante”.
El economista lo define como un costo de oportunidad: mientras el combustible representa un desembolso que el usuario puede identificar inmediatamente, el valor de dos o tres horas perdidas diariamente resulta más difícil de percibir. Sin embargo, ese tiempo podría utilizarse para trabajar, producir ingresos, estudiar, descansar o realizar otras actividades.
A ello se suma el desgaste del vehículo. Rodríguez señala que permanecer más tiempo en circulación implica mayor consumo de combustible y mayores necesidades de mantenimiento y reparación, especialmente cuando los desplazamientos ocurren sobre infraestructura vial en condiciones deficientes.
Pero hay otro costo todavía más difícil de trasladar a una cifra: la salud y la calidad de vida. Rodríguez menciona el estrés y la carga mental que supone permanecer dos o tres horas en el tránsito y relata casos de personas que modifican completamente su rutina para evitar los periodos de mayor congestionamiento.
“Hay gente que prefiere salir de su casa a las tres, cuatro de la mañana e irse a dormir al parqueo de su trabajo. Eso no es sano, eso definitivamente no es una manera de vivir”.
El comportamiento identificado por el estudio apunta en esa dirección: la movilidad comienza a condicionar no solo la hora a la que una persona sale de casa, sino también si acepta realizar determinado viaje, cuánto tiempo debe reservar para llegar y qué actividades puede sostener durante el día. Por eso, la percepción de distancia cambia: pocos kilómetros pueden convertirse en horas de traslado y un lugar geográficamente cercano puede sentirse cada vez más lejano.
Rodríguez señala que esa realidad incluso puede influir en decisiones laborales para quienes tienen capacidad de escoger entre distintas oportunidades: “Definitivamente el teletrabajo es beneficioso o al menos una modalidad híbrida”. Una oferta con modalidad híbrida, teletrabajo o un centro laboral más cercano puede resultar más atractiva cuando la alternativa supone dedicar varias horas diarias al desplazamiento.
Sin embargo, advierte que esa capacidad de elección no está al alcance de toda la población y que, para muchos trabajadores, la necesidad de empleo termina pesando más que el tiempo de viaje.
El impacto también alcanza a quienes estudian y a quienes intentan cumplir reuniones, citas y otros compromisos. El resultado es una ciudad en la que el tráfico no solo modifica la circulación vehicular: reorganiza horarios, reduce el tiempo disponible y termina condicionando decisiones cotidianas.
Transporte público e infraestructura: las soluciones más demandadas
El transporte público encabeza las soluciones mencionadas por los usuarios, con 27.2% de la conversación, seguido por el Aerómetro, con 23.5%; pasos a desnivel, 21.8%; Metro, 10.3%; teletrabajo, 8.5%; y semáforos conectados, 6.6%. Sin embargo, el peso de cada alternativa no implica necesariamente aceptación. El sistema actual de transporte público concentra fuertes críticas, mientras que el Aerómetro registra 61% de menciones negativas y suele percibirse como una respuesta parcial al problema.
Ricardo Rodríguez considera que la discusión no debería reducirse a escoger una sola obra. Señala que existe una necesidad real de mejorar la infraestructura vial, pero advierte que esta siempre será insuficiente si la población continúa dependiendo principalmente del vehículo particular: “Esa infraestructura siempre será insuficiente si no existe transporte público y todos dependemos del vehículo particular”.
Desde su perspectiva, cualquier intervención debe formar parte de un sistema integrado. Rodríguez insistió en que los distintos sistemas deben conectarse entre sí para permitir que las personas se desplacen desde las entradas y municipios periféricos hacia las zonas donde se concentran las actividades y el empleo: “Lo que sí considero importante es que cualquier solución sea integrada (…) lo que tenemos que hacer es que la población tenga la capacidad de movilizarse”.
El economista agregó que proyectos aislados pueden tener un alcance limitado si no se articulan con sistemas existentes como el Transmetro y con futuras modalidades de transporte masivo. Para él, una estrategia de largo plazo debe combinar transporte público, infraestructura vial y medidas que reduzcan la concentración de vehículos en determinados horarios.
Ronald Peláez coincidió en que las soluciones de movilidad deben articularse entre sí y evitar funcionar como proyectos aislados. Consideró que sistemas como el Aerómetro, el Transmetro y un eventual Metro tendrían que integrarse para facilitar los desplazamientos entre los municipios periféricos y las zonas donde se concentra la actividad económica: “Es importante también que estas soluciones estén todas integradas entre sí y que no funcionen como proyectos aislados”.
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