Incendios: Más de 97 hectáreas han sido consumidas por las llamas en lo que va del año

Con el inicio de la temporada de incendios, los puntos de calor en el territorio nacional son más frecuentes, tan solo este 4 de febrero se identificaron más de 50, en los que se las llamas podrían aparecer. Una amenaza cuando ya se registran 60 siniestros de diciembre a la fecha.

Petén fue el departamento más afectado el año pasado por los incendios forestales. En la temporada 2019-2020 las llamas consumieron 78 mil 127 hectáreas en todo el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Petén fue el departamento más afectado el año pasado por los incendios forestales. En la temporada 2019-2020 las llamas consumieron 78 mil 127 hectáreas en todo el país. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Los incendios forestales son una de las principales amenazas del patrimonio natural guatemalteco, atentan contra la fauna, la flora, el agua y los suelos. El año pasado las llamas consumieron 78 mil 127 hectáreas de superficie, de ellas, 55 mil 822 se ubican dentro de áreas protegidas.

 

Petén fue el segundo departamento más afectado. Llevó semanas sofocar el fuego, incluso, se solicitó ayuda internacional para lograrlo. Helicópteros de países como Honduras llegaron en apoyo a la emergencia, que fue atendida por brigadas interinstitucionales del país.

Las olas de calor y la sequía prolongada fueron detonante para que se suscitarán los siniestros durante el período 2019-2020. Si bien las lluvias desatadas por las tormentas tropicales Eta e Iota disminuyen la cantidad de eventos por esos días, fue la temporada más crítica para el país por la cantidad de bosque consumido.

En diciembre pasado, la Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred) oficializó la época de incendios 2020-2021, la cual finalizará en junio. A un mes de la alerta ya se han registrado 60 incendios -33 forestales y 27 no forestal-, con 97.35 hectáreas dañadas, y son los departamentos de Guatemala, Quetzaltenango, El Progreso, Jutiapa y Santa Rosa los afectados.

Monitoreo diario

De los 55 puntos de calor que el Instituto Nacional de Bosques (Inab) reportó este 4 de febrero un 5% se localizan dentro de bosques. La mayoría se focalizan en Escuintla.

Danger Gomez, jefe de Sistemas de Información Geográfica del Inab, menciona que esas zonas de calor las identifican a través de información que difunde diariamente la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, siglas en inglés), son imágenes satelitales que los países utilizan para monitorear los sitios donde las temperaturas llegan a niveles altos y hay riesgo de que se origine un siniestro, principalmente en un área forestal.

En la temporada de incendios en Guatemala los meses más críticos son de febrero a mayo, y al comienzo del período los sitios donde suelen ubicarse están en la costa sur y la meseta central, pero entre abril y mayo son más frecuentes en Petén.

La referencia de los puntos de calor varía de un día a otro, según David de León, vocero de la Conred, y las condiciones meteorológicas actuales son favorables para que ocurran los siniestros, sin embargo, la mayor cantidad de los incendios son de forma intencionada.

En este último punto, Rony Albanes, jefe de Protección Forestal de Inab, refiere que en Guatemala el 99% de los incendios forestales son producto de acciones humanas -actividades antropogénicas-, y que seis de cada diez son intencionados.

Agrega que los incendios de baja magnitud disminuyen el combustible que se encuentra en el bosque, sin embargo, cuando son de gran magnitud se registran daños en la flora y en la fauna. Estos incidentes provocan estrés en los árboles, y los deja débiles para enfrentar sequías prolongadas, plagas o enfermedades. Al bosque le puede llevar hasta 25 años regenerarse al ser afectado por las llamas.

No solo representan una amenaza para los ecosistemas y para el patrimonio natural, también contaminan el ambiente y acarrean problemas de salud para los pobladores que habitan cerca de los bosques. La economía de las familias que subsisten de estos recursos naturales es afectada, pero el fuego descontrolado puede traer pérdidas humanas. En mayo pasado, un bombero falleció en uno de los incendios ocurridos en Las Cruces, Petén, mientras que un guarda recursos murió al intentar sofocar el fuego que se originaron a las faldas del volcán Tolimán, en Sololá.

La anterior temporada de incendios tuvo gran impacto en los bosques, este año se espera que se registren menos incendios y menos hectáreas dañadas.

Trabajo de prevención

De León menciona que a partir de la temporada anterior se fortaleció la coordinación con las diferentes entidades para el combate del fuego en los bosques, se ha hecho análisis de condiciones de riesgo y trasladado la información a los gobernadores de los departamentos que se han visto más propensos a estos incidentes, como Petén, Jalapa, Guatemala, Quiché y Baja Verapaz.

Además, con el comienzo de la época de incendios se estableció un protocolo para dar respuesta inmediata a la emergencia, el que establece las estrategias para mitigar las llamar, así como los entes involucrados en esta labor.

Se han conformado 15 brigadas destinadas a combatir los siniestros, cada una integrada por 10 bomberos, y cuatro de estos grupos están concentrados en Petén.

Desde el 2001 al año pasado estos equipos han atendido 716 emergencia, en las que el fuego dañó 30 mil 793 hectáreas, según la Conred.

En las labores de mitigación de incendios también colabora el Ejército de Guatemala, con 450 elementos, de acuerdo con la guía del protocolo. Rubén Antonio Tellez, director de la dirección de prensa de la institución, dijo, durante una conferencia de prensa a inicio de esta semana, que en 2021 la institución cuenta con dos helicópteros versión militar para sofocar los siniestros, y se puede utilizar otros tres vehículos aéreos que están destinados al entrenamiento, para auxiliar esta labor.

Los distintos cuerpos de bomberos también apoyan con equipo y herramientas.

Albanes hace hincapié en la importancia de prevenir incendios, por lo que dentro de los bosques es necesario el monitoreo y las rondas perimetrales con un ancho mínimo de tres metros durante los meses más críticos de la temporada -febrero a mayo-, además de evitar utilizar cualquier tipo de fuego dentro o a orillas de la vegetación.