La otra epidemia: El dengue acecha en medio de la crisis del coronavirus

Desde que comenzó el 2020, el virus del dengue ha contagiado a 30 guatemaltecos por día, y los casos siguen sumando mientras que la atención centra en el covid-19. Ante ambas amenazas son los habitantes de las áreas rurales los más vulnerables al contagio

picadura mosquito dengue
El mosquito del dengue sigue propagando la enfermedad en Guatemala, ya se reportan más de 3 mil casos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Mientras la atención del sistema de salud se concentra en contener la propagación del covid-19 en el país, hay otro virus que se cuela con sutileza entre la población. Ya infectó a más de 3 mil personas, pero los casos han pasado inadvertidos en medio de la crisis sanitaria ocasionada por el nuevo coronavirus.

Es el dengue la otra amenaza, a la que también hay que prestar atención, más cuando entramos en una época del año donde el mosquito Aedes Aegypti -transmisor del virus- comienza a pulular, pues con la llegada de la lluvia cualquier recipiente con un poco de agua puede convertirse en el criadero perfecto del zancudo.

El reporte del Ministerio de Salud señala que hasta la semana del 12 al 18 de abril pasado había 3 mil 292 personas contagiadas, es decir, 30 guatemaltecos infectados con dengue por día desde que comenzó el año.

Se cuentan 618 casos más casos que el 2019 en el mismo período. Muchos más de los que se han reportado con el covid-19, que hasta este lunes 27 de abril del 2020 ha infectado a 500 personas.

Las dos enfermedades son capaces de poner en jaque a los sistemas de salud, pero esa no es la única similitud que comparten. Según el médico Jaime Quiñónez, especialista en salud pública, tanto el dengue como el covid-19 son virales y no hay una vacuna para combatir sus efectos en el organismo. Comparten algunos síntomas como fiebre, problemas gastrointestinales -diarrea, nausea, vómitos, dolor abdominal-; las dos pueden llevar al paciente a un shock, séptico en el caso del nuevo coronavirus, y hemorrágico, cuando se trata del dengue.

En cuadros graves ambas pueden ocasionar la muerte, aunque su letalidad es baja, en el dengue es menor al 1%, mientras que en el covid-19 es del 3% a 4 %, agrega el profesional radicado en Jacaltenango, Huehuetenango, uno de los municipios que el año pasado vivió la peor crisis de salud a consecuencia del dengue.

Los círculos de contagio de ambas enfermedades son los mismos. Si una persona se infecta de dengue en su casa, es posible que ese mismo zancudo que le transmitió a ella la enfermedad pique a otros miembros de su familia, a sus contactos cercanos, de igual manera el coronavirus se transmite a los contactos cercanos”, indica Cordón. Otra similitud entre los virus.

La infección transmitida por el Aedes aegypti regularmente sobrecargan los servicios de salud, pero este año, la situación puede tornarse más grave por la latente transmisión del covid-19, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), por lo que recomienda la detección temprana de casos para reducir la letalidad de la enfermedad.

“El dengue no se debe dejar de lado. Este problema del coronavirus viene a sumarse al resto de infecciones que ya estaba padeciendo la población, y que no van a desaparecer, por lo tanto, las capacidades del Ministerio de Salud deben ampliarse y no enfocar todas sus capacidades solo al tema de coronavirus, porque todos los demás problemas siguen”, refiere Celia Cordón, directora del Centro de Estudios en Salud de la Universidad del Valle.

A lo que Quiñonez añade que se debe aprender a convivir con la pandemia sin descuidar las otras enfermedades que también afectan a la población, como las crónicas, y en este caso, el dengue.

Repunte de caso

Este año, entre los departamentos con un incremento desmedido de contagios de dengue está Guatemala, que ahora presenta 558 contagios, cuando en el 2019 se contaban 175. En Santa Rosa se reportan 311 personas más con dengue que el año pasado, mientras que en Baja Verapaz hay una diferencia de 205 casos.

Sí bien hay departamentos que muestran un descenso de enfermos, como Quetzaltenango e Izabal, con 339 y 233 casos menos comparado con el año pasado, respectivamente, Condón señala que las condiciones para que el zancudo del dengue se propague persisten en el país, por lo que no se descarta que en los próximos meses las cifras de contagios continúen al alza, tal como sucedió en el 2019 que cerró con 50 mil 602 guatemaltecos infectados.

Ya la OPS advirtió que puede darse una alta incidencia de casos para el 2020 en las américas, pese a que la región está saliendo de un año epidémico que contabilizó más de 3 millones de enfermos.

La prevalencia del dengue se debe a la presencia del zancudo que lo transmite, y aspectos relacionados con la pobreza contribuyen a que el insecto se propague, y son las poblaciones empobrecidas las más afectadas por este virus, pero también por el covid-19.

“Por la pobreza suele haber malnutrición y desnutrición (en las personas), por lo que son más susceptibles en su sistema inmunológico” al contagio del dengue, dice Quiñonez, a lo que agrega las precarias condiciones de vida, tanto en áreas rurales como en zonas marginales de las ciudades, donde las viviendas están desprotegidas, hay hacinamiento y los pobladores deben almacenar el agua en toneles, pilas o botes para tener acceso al recurso, recipientes que se convierten en criaderos del mosquito dentro de las casas.

La presencia del dengue en el país representa un riego mayor para las comunidades del área rural, donde se ubica a cuatro de cada diez guatemaltecos. No solo por la escasez de recursos económicos que afecta a seis de cada 10 guatemaltecos, y la desnutrición crónica, que padece uno de cada dos niños menores de cinco años, sino también por la falta de atención en servicios de salud, que las hace más vulnerables a la propagación de los dos virus.

Para evitar el contagio del covid-19 se han establecido medidas como la cuarentena, que para familias que viven en casas con múltiples habitaciones puede haber mayor protección contra este virus, pero en casos donde familias enteras conviven en un solo cuarto, como suele ocurrir en poblaciones de escasos recursos, el riesgo de contagio es mayor, no solo del nuevo coronavirus sino también del dengue.

Enemigo volador

Es el mosquito hembra del Aedes aegypti la fuente de transmisión del dengue. Sus hábitos están asociados al ser humano, pues su hábitat se desarrolla en torno a este; para reproducirse necesita depósitos de agua limpia, que usualmente están dentro de las casas.

Se alimenta de sangre humana, la cual necesitan para reproducir sus huevecillos. Su período más activo para alimentarse es dos horas antes y dos después del amanecer y el atardecer. Regular no se mueve más de cien metros de donde está su criadero, aunque puede movilizarse hasta 500 metros en busca de comida.

Este mosquito no deja caer sus huevos sobre el agua sino en las paredes húmedas de los recipientes, donde pueden permanecer meses, y es al entra en contacto con el agua que eclosionan y siguen con el ciclo biológico de reproducción hasta convertirse en adulto.

Debido a este comportamiento es que las autoridades de Salud recomiendan evitar recipientes, chatarra y llantas donde pueda acumularse agua, también lavar las pilas para deshacerse de los huevecillos del zancudo. Al entrar la época lluviosa estas medidas deben incrementarse.

El Aedes aegypti es transmisor de cuatro serotipos del virus del dengue: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Según la OPS, este año se ha detectado en Guatemala la presencia de los tres primeros, aunque el más común sigue siendo el DENV-2.

Que en el país haya tres variantes del virus representa un riesgo mayor, pues una persona puede contagiarse hasta tres veces con dengue, debido a que crea resistencia para un serotipo, pero no para los otros.

Si se contagia con dos serotipos distintos aumentan las probabilidades de que desarrolle dengue grave -hemorrágico-, que puede ser mortal.

Comportamiento cíclico

El 2019 fue el año en que el dengue puso en alerta a países enteros, llegó a alcanzar el nivel de epidemia. Pero esto tiene una explicación, cada cuatro o cinco años, tanto el vector como el virus del dengue tienen un cambio en su comportamiento, lo que ocasiona un repunte de casos en los territorios donde se identifica su presencia.

La última vez que sucedido algo similar fue en el 2014, cuando se contagiaron 19 mil 735 personas, al año siguiente se reportaron 18 mil 612.

El número de casos fue elevado en esos años, pero no se comparan con las más de 50 mil personas infectadas que se registraron en el 2019. Si se toma como referencia la conducta que el virus tuvo en el 2015, para este año se esperaría una cantidad similar de contagios en Guatemala, si no se toman las medidas oportunas de prevención.

Prevenir por dos

Ante la presencia del covid-19 en el país, no se debe subestimar al virus del dengue. Hay que tomar medidas de precaución contra las dos enfermedades.

La OPS recomienda para reducir el riesgo y la propagación del nuevo coronavirus el lavado de manos, la higiene respiratoria-etiqueta de estornudo y tos, evitar estar cerca de personas con síntomas, seguir el distanciamiento social.

Dichas medidas deben seguirse durante las actividades de vigilancia y control del mosquito Aedes aegypti como la destrucción de criaderos -deschatarrización-, aplicación de larvicida y de insecticidas para eliminar las poblaciones del zancudo adulto.

El personal de Salud que colabora en los programas de vectores debe utilizar equipo de protección cuando visiten los hogares, para prevenir el contagio del covid-19 tiene que mantener dos metros de distancia de los habitantes de la casa y evitar tocar cualquier superficie. Antes de ingresar al domicilio debe preguntar si algún habitante tiene síntomas ya sea de dengue o del nuevo coronavirus.

Para evitar la presencia del zancudo en los hogares se recomienda lavar los recipientes y la pila con cloro y usar cepillos para remover la suciedad de las paredes. Tapar los recipientes donde se almacene agua, limpiar las rejillas de los desagües y eliminar la chatarra en los patios y terrenos baldíos.

A estas recomendaciones, Quiñonez señala que es necesario que las municipalidades garanticen el abastecimiento de agua tratada a las comunidades para evitar que la almacenen en recientes, además de eliminar los basureros clandestinos y supervisar los cementerios que son focos de criaderos del mosquito.

“Es necesario que el Ministerio de Salud ajusta los trabajos de prevención, tiempos y protocolos, poner en marcha la deschatarrización, uso de larvicidas, la nebulización si fuese necesario, para minimizar los brotes para evitar lidiar con casos de dengue y de covid-19”, agrega el médico.

Por su parte, el Ministerio de Salud refiere que tiene previsto un plan de acción para la atención y manejo de casos de dengue que lleguen a los centros de atención. También tiene establecidas las líneas a seguir en el tema de vigilancia laboratorial, así como el control del vector, la promoción y educación a la población sobre la eliminación de criaderos del zancudo y buenas prácticas de almacenamiento de agua.  Sin embargo, la cartera no precisó si estas medidas ya se están implementando.