La vacuna contra el covid-19 está cerca, pero no llegará fácilmente a todos los guatemaltecos

Vacunar a los guatemaltecos contra el covid-19 no será tan pronto como se espera, es un proceso que puede llevar meses, y en un principio no llegará a todos.

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Varias vacunas se desarrollan para frenar la propagación del coronavirus. 
(Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Varias vacunas se desarrollan para frenar la propagación del coronavirus. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Mientras que en el Reino Unido ya se aprobó la vacuna de Pfizer/BioNTech contra el covid-19, en Estados Unidos se espera la aprobación de la creada por la compañía Moderna para comenzar a inmunizar a unos 10 millones de estadounidenses antes de finalizar el año, pero la realidad para Guatemala es distinta, podrían pasar varios meses antes de que una vacuna contra el nuevo coronavirus llegue y que comience a ser distribuida entre la población.

Si bien la pandemia hizo que se aceleraran los procesos para encontrar una vacuna que evite la mortalidad y que proteja la transmisión del virus, es necesario cumplir con los mismos criterios que se siguen para introducir cualquier vacuna al país, según la opinión médicos expertos en el tema. Esto podría llevar meses.

Lo primero es que haya una que sea eficaz y segura para la población, esto se establece a través de estudios y evaluaciones, menciona el médico Mario Melgar, presidente del Consejo Nacional de Prácticas de Inmunizaciones (CONAPI).

Hay que establecer cuál es la población a priorizar, ya que al principio la vacuna no estará disponible en grandes cantidades. Uno de estos grupos es el personal de salud, una vez cubierto hay que establecer cuál es efecto que se quiere lograr, de acuerdo con la pediatra infectóloga Alicia Chang, vicepresidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI).

Si se quiere tener un impacto en la mortalidad relacionada al covid-19 se debe considerar dentro del grupo prioritario a las personas de mayor edad y con enfermedades concomitantes, pues son ellos los que están en mayor riesgo, según las cifras de mortalidad que se han reportado en el país. Los mayores de 60 años representan el 56% de los decesos, según el tablero del Ministerio de Salud.

Pero si lo que se quiere es reducir la transmisión, el target serían los jóvenes, que son quienes más contagian la infección. Las cifras oficiales muestran que los guatemaltecos entre 20 y 39 años representan el 50% de los casos positivos en Guatemala.

Estas decisiones habrá que tomarlas a través de análisis de datos, indica Chang; para ello, se necesita tener el registro de todas las personas que hasta el momento se han enfermado en el país por covid-19, por ejemplo, hay que estratificarlas de acuerdo a su ocupación y comorbilidades, y en base a ello establecer quiénes están en mayor riesgo de enfermar, y de morir.

“No es una decisión que se tome en base a especulaciones, tiene que ser en base a data, como se hace con todas las decisiones importantes en Salud Pública. La data nos dirá a quienes priorizar y cómo proseguir a medida que se vaya haciendo disponible la vacuna o las vacunas, porque probablemente habrá varias”, dice la pediatra infectóloga Alicia Chang, vicepresidente de la AGEI.

Toda la información que se requiere para este análisis está en las fichas epidemiológicas que se llenan al momento de que cada guatemalteco se hace un hisopado, el inconveniente será si esta no se encuentra digitalizada, pues atrasaría el proceso.

La temperatura importa

Es necesario evaluar los tipos de vacuna disponibles, pues el manejo logístico de cada una es distinto, por ejemplo, las de Moderna y de Pfizer necesitan temperaturas de ultracongelación y el país no cuenta con los equipos de refrigeración apropiados para almacenarlas y poder distribuirla correctamente. Además, habría que capacitar al personal de Salud en la gestión de las mismas y de los equipos, lo que implica tiempo y mayor inversión.

“Se debe analizar si es factible entrenar al personal de salud para manejar este tipo de cadenas de frío super frías, y hacerlo en corto tiempo, o si conviene más esperar las vacunas con logística menos complicada, siempre y cuando no implique un costo alto en cuanto a mortalidad, de ser así, tendremos que capacitarlos, pues la espera por la siguiente vacuna sería larga”, explica Chang.

Las vacunas basadas en vectores de adenovirus, como la Oxford- AstraZeneca y la de Johnson & Johnson, se manejan en una cadena de frío típica y común como la que se tiene para el programa de vacunación del país, por lo que cualquiera de ellas, en el momento que estén listas, podría ser parte de las vacunas que se usen en Guatemala, dijo el médico Edwin Asturias, director de la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid), durante una conferencia de prensa.

Aunque hay avances, no se sabe cuándo estarán disponibles dichas vacunas.  Nuevamente será una cuestión de tiempo.

Por lo pronto, el Ministerio de Salud prepara el cuarto frío que resguardará la vacuna que el país adquirirá, este se construye en el Centro Nacional de Biológicos de la cartera. Además, se espera fortalecer los cuartos fríos en las Áreas de Salud y los medios de transporte para que mantengan la temperatura necesaria.

Melgar señala que es prematuro saber qué vacuna se utilizará en Guatemala, por ahora lo que hay es “esperanza” de que las que están en proceso funcionen, que se pruebe su eficacia y sean seguras. Pero, además, es importante estén disponibles para el país, su precio y que tengamos la posibilidad de pagarlas.

“Siendo realistas, que salgan rápido algunas vacunas no quiere decir que nosotros las vamos a tener disponibles tan rápido. Creo que vamos a tener vacunas eficaces y seguras para covid en el mediano plazo, por lo menos, para un grupo de la población”, menciona el médico Mario Melgar, presidente de CONAPI.

¿Quiénes serán los primeros?

Otro aspecto a tomar en cuenta es el costo, obviamente si se compra una vacuna a un precio más bajo se podrá inmunizar a un número mayor de personas. De esa cuenta, el Ministerio de Salud ingresó al mecanismo Covax, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para asegurar la adquisición de cierta cantidad de dosis y a un mejor precio, pues la compra se realiza de manera conjunta entre los países de la región participantes, y se distribuye de manera equitativa.

Asturias mencionó que Guatemala confirmó su participación en octubre pasado, y que ya se canceló el 15% para una primera compra, es decir US$10.7 millones, con lo que se garantiza tener vacunas para el 20% de la población. Son 6.74 millones de dosis para inmunizar a 3.37 millones de guatemaltecos. El resto del dinero debe cancelarse cuando las dosis comiencen a venir al país, el saldo es de Q472 millones.

Cada país decidirá a qué población priorizará para comenzar a inmunizar. El Ministerio de Salud maneja cifras preliminares para la cobertura de la vacuna. En este primer grupo se incluiría a 450 mil personas, entre personal de salud, bomberos, maestros, rescatistas y agentes de seguridad pública. Además de población mayor de 60 años —aproximadamente 1.3 millones de personas—población de alto riesgo entre 18 y 60 años —422 mil—, y un millón de guatemaltecos más entre los 50 y 60 años.

El resto de la población deberá espera para la siguiente adquisición de dosis.

Se avecinan desafíos

A criterio de Melgar, Guatemala ha sido un país vacunador por excelencia y la población está conscientes de que la inmunización es una las mejores estrategias para prevenir enfermedades, esto es una fortaleza.

Pese a ellos hay desafíos que enfrentar, como la logística de transportar la vacuna a cada rincón del país y de organizar a la población para que se vacune. La experiencia que el país tiene es en vacunar a niños, y en el caso de la vacuna contra el covid-19 se aplicará a los adultos. Hay que priorizar al adulto mayor con otras enfermedades y no es fácil localizarlos, es probable que se tenga que visitarlos de casa en casa.

También se corre el riesgo de que las personas no quieran vacunarse, y no se les puede obligar a hacerlo. En Estados Unidos, por ejemplo, una encuesta de Pew Research Center evidenció que uno de cada dos estadounidenses no se pondría la vacuna.

Después de inmunizar a la población contra el covid-19 es importante monitorear la respuesta que el organismo de las personas tenga y que alcance los niveles de anticuerpos que se necesitan. “La vigilancia siempre nos ha costado y creo que en esta ocasión no será la excepción, hay que estar preparados”, agrega Chang, que junto a Melgar, son parte del Comité Nacional de Coordinación para la Vacunación contra el covid-19 dirigido por el Ministerio de Salud.

Un punto que no se debe obviar es que al momento de que haya vacunas contra el nuevo coronavirus dentro del Sistema de Salud Pública las clínicas y hospitales privados también las querrán tener, lo que deberá ser regulado para garantizar que sean seguras, bien manejadas, y que los precios no sean exorbitantes.