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Madres suicidas causan tragedias

¿Por qué una mujer se suicida junto a su hijo? No es que se trate de una mala madre, no necesariamente tiene que atravesar una depresión para tomar una decisión de esa naturaleza, aunque hay quienes padecen algún tipo de psicosis. Es un acto mucho más complejo de lo que parece, coinciden una psicóloga, una psiquiatra y una psicoanalista.

Traslado del cuerpo de Kenia González Orozco.

Traslado del cuerpo de Kenia González Orozco.

Cada caso es particular y la decisión de suicidarse depende del estado emocional y la forma en que cada persona lidia con su realidad. Cuando una víctima no avisa es casi imposible evitarlo.

El ritual

En los primeros seis o siete años se desarrolla un vínculo muy fuerte entre la madre y el hijo. “En estos casos el niño y la mamá son uno”, explicó la psicoanalista Silvia Moino.

“La madre tiene esa unicidad con el niño y siente esa completud”, dijo. Son mamás que difícilmente pudieron separarse de su hijo durante el proceso de crecimiento. Al verlo con discapacidad o muy pequeño se aferran a él y en su mente se traduce como una parte de ella que debe llevarse. “Se lo regresa a ella misma para reintegrarlo”, indicó Moino.

“La madre tuvo al niño en su vientre, hubo una fusión, pero al momento de nacer hay madres que no pueden desprenderse psicológicamente”, refirió la psicóloga Mayra Rosell.

¿Cuánto pesan las creencias religiosas? La religión no preserva del suicidio, ya lo decía en 1897 el sociólogo francés Emile Durkehim, autor del libro El Suicidio, que hizo importantes aportes al psicoanálisis.

La religión, contrario a lo que algunos suponen, resalta en la madre suicida la idea de que “el niño estará en un lugar mejor”. Las historias psiquiátricas demuestran que se trata de madres controladoras, cuidadosas, expuso la psiquiatra Irma de Alvarado, subdirectora del Hospital Nacional de Salud Mental.

Madres aprensivas

“Es paradójico, ya que se trata de madres que aman a sus hijos, pero ese amor es patológico, una dependencia a ese ser”, afirmó Rosell.

El suicidio con el niño es la fusión a nivel espiritual que ellas encuentran en el acto de la muerte, aseguró.

Es un suicidio-homicidio. Un homicidio, porque los niños no son conscientes ni toman la decisión de morir. Se comete algunas veces en un estado psicótico en que la realidad se percibe distorsionada porque se cree que hay una amenaza fuerte en el entorno. Aunque no se puede generalizar, aclaró Rosell.

Las mujeres prefieren los venenos a otros procedimientos; a diferencia de los hombres, que son más contundentes al dispararse o ahorcarse.

Según Durkheim, el suicidio varía en razón inversa al grado de desintegración del grupo social al que pertenecen los individuos. Es el reflejo del estado de una sociedad.

“Si se tuviera alguna razón para ver en toda muerte voluntaria una manifestación —vesánica—, el problema que nos hemos planteado estaría resuelto: el suicidio no es más que una afección individual”, apuntaba Durkheim.

Se lanzó de un puente

Carmen Margarita Flores Samayoa saltó del puente El Incienso,  junto a su hija Angelina Nohemí Quintana Flores,  de 2 años y medio, el 15 de noviembre del 2006.

La madre de Flores Samayoa relató que sufría de psicosis posparto y recibía tratamiento en el Hospital Nacional de Salud Mental, pero el medicamento que tomaba estaba agotado.

En  casa le dejó una nota a su esposo para avisarle que si no regresaba ese día era porque se había ido al cielo.

Crimen histórico

El crimen de la  enfermera de 32 años que anestesió a sus cuatro pequeños hijos y luego los degolló ocupó las primeras planas de los medios el 22 de julio de 1976.

Para terminar el crimen intentó suicidarse provocándose una herida profunda en la garganta.

Hacía cuatro años que su conviviente la había abandonado. Su declaración a la Policía era la foto de una mujer maltratada con una precaria situación económica. La corte la declaró inimputable.

Anesteció a sus hijos

En la habitación de Kenia Exofilia González Orozco, de 28 años, los fiscales encontraron jeringas y frascos de vidrio con anestesia.

 Sobre la cama estaba su cuerpo junto al de sus dos hijos, Carlos Daniel,  8, y Vanessa Isabel, 4.

La pequeña Vanessa cursaba prekinder, y su hermano,  segundo grado.

González Orozco era enfermera del Hospital Nacional de San Marcos, se había graduado el año último y por sus buenas notas el Ministerio de Salud le había otorgado una plaza como auxiliar de anestesista.

Una amiga suya dijo que un día antes González Orozco le había hablado de su intención de suicidarse junto a sus hijos.

La enfermera estaba deprimida después de haberse

separado de su pareja dos años atrás.

A la mañana siguiente,  ante la falta de respuesta,  sus familiares derribaron la puerta de la habitación. Era tarde, ella debía presentarse a trabajar al hospital y los niños debían arreglarse para ir al colegio.

Halladas en  parque

Los cuerpos de Rosa Estela González, de 32, y su hija Fernanda Carrillo González, una niña  de 7 años con capacidades especiales, fueron encontrados  el 6 de noviembre último, en el Hipódromo del Norte, zona 2.

Los vecinos de la familia describen a González como “guapa”, “radiante”, que ayudaba a la familia de su esposo a atender un negocio de materiales de construcción.

Los informes periciales determinaron que madre e hija ingirieron un raticida. depresión

Era mamá quinceañera

Leydi Dinora Pérez, de 15 años, envenenó a su hija de 4 meses, Luna Esperanza Martínez Pérez.

Familiares de Pérez contaron que había amenazado con regalar, vender o matar a su hija porque el padre no se había casado con ella.

El 17 de junio del 2012 tomó  Phostoxín, un veneno utilizado para eliminar los gorgojos del maíz, y con una cuchara le dio el resto a la bebé, quien ingresó muerta en el hospital.

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