Mascarillas para prevenir el contagio del covid-19 ¿usarlas o no?

Unos a favor otros aún cuestionan su uso, lo cierto es que las mascarillas se han convertido en un artículo de primera necesidad entre la población que busca protegerse contra el nuevo coronavirus.

El uso de las mascarillas se ha popularizado entre la población mundial, como una medida de protección contra el covid-19. (Foto Prensa Libre: EFE)
El uso de las mascarillas se ha popularizado entre la población mundial, como una medida de protección contra el covid-19. (Foto Prensa Libre: EFE)

Desde que comenzó a escucharse del covid-19, la mascarilla se convirtió en un artículo habitual entre las personas. En cada país a donde el virus ha llegado su utilización se popularizó asociado con la idea de protección.

En Guatemala, el presidente Alejandro Giammattei recomendó generalizar su uso entre la población, pero en las calles aún se ve a gente sin cubrirse la boca y nariz exponiéndose al contagio o a ser contagiado. La medida debería acatarse con mayor rigor en lugares donde hay aglomeración de personas, como mercados.

En el área metropolitana, según una encuesta elaborada por ProDatos, uno de cada dos guatemaltecos dice utilizar mascarilla o cubreboca al estar con otras personas. La otra mitad no cree que el covid-19 sea una amenaza para su salud y la de los demás, por ello sale a la calle sin una.

Son quienes están en el estrato socioeconómico alto donde el mensaje ha calado, pues 8 de cada 10 dice utilizarla, contrario al sector popular en el que la cifra se reduce a cuatro.

Para el médico epidemiólogo Arturo Sánchez López es recomendable que todos la usen, pues es “una barrera protectora en los pacientes no infectados, y en los positivos es obligatoria para que no diseminen las gotículas conteniendo el virus”.

Según el Ministerio de Salud hay que llevarla puesta aún en ambientes cerrados, donde hay poca ventilación, como oficinas.

Las más apropiadas son las mascarillas N95, cuyo nivel de protección es mayor, pero estas deben destinarse para quienes trabajan en los servicios de salud. Usarlas indiscriminadamente podrían desabastecer a este importante sector, que lucha contra la enfermedad.

Su clasificación indica que el respirador filtra al menos el 95% de las partículas que están en el aire. A estas le siguen las de uso quirúrgico y las últimas en la lista son las de tela.

Las sugeridas por el Ministerio de Salud para el uso de la población son las mascarillas quirúrgicas.

Posturas encontradas

En las ciudades asiáticas la gente, con o sin síntomas, lleva a todo lugar cubrebocas por recomendación de las autoridades sanitarias, mientras que en Europa y Estados Unidos se ve con desdén esta medida, que algunos expertos dicen ayudó a mitigar la propagación del virus en naciones como Taiwán o Corea del Sur.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), no hay evidencia concreta de que proteja a personas que no tienen la infección, por lo que sigue en curso la investigación sobre su uso potencial para controlar la transmisión del covid-19 en el nivel comunitario.

La prioridad, dice Tedros Adhanom Ghebreyesus, presidente de la OMS, es que las mascarillas médicas estén a disposición de los trabajadores de salud de primera línea cuando estos las necesiten, así como el demás equipo de protección esencial.

Su uso, refiere la organización, es para el personal médico y para los que están en contacto con pacientes infectados por el nuevo coronavirus, y únicamente cuando están en la misma habitación, para prevenir el contagio. También para quienes tiene síntomas de la enfermedad y con ello proteger a los demás de las pequeñas gotas que pueden salir cuando tosen o estornudan.

La mascarilla sola puede provocar una falsa sensación de protección en la gente y puede convertirse en fuente de infección al no colocarla de manera correcta.

Mientras el organismo internacional evalúa su uso entre la población para evitar la propagación del virus, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos -CDC, siglas en inglés- recomiendan que todos las utilicen, pues recientes estudios comprueban que una cantidad significativa de personas con el nuevo coronavirus son asintomáticas y son capaces de contagiar a otras aún antes de manifestar las señales de la enfermedad.

Al haber interacción cercana -al hablar, estornudar o toser- puede ocurrir el contagio sin que el infectado se percate de ello, y un cubreboca ralentizaría la propagación del virus.

Los CDC recomiendan llevar una mascarilla de tela a los lugares públicos donde es difícil mantener el distanciamiento de metro y medio que se sugiere para no ser infectado.

No se requiere que sean las de uso médico, pues estás son suministros esenciales y deben dejarse para los trabajadores de atención médica y demás personal de respuesta, las recomendadas por los Centros estadounidense son las de tela elaboradas con materiales de uso doméstico y de bajo costo.

Pese al consejo de los CDC, el mandatario Donald Trump indicó que en los Estados Unidos ponerse mascarilla es voluntario.

En Honduras es obligatorio desde el martes 7 de abril ponerse un cubreboca en todo momento, luego de que se registrara la muerte de 22 personas y 298 contagios. En el país vecino, antes de esta disposición, dos de cada tres personas los utilizaban como medida de protección.

De tela ¿qué tan seguras son?

El ingenio de los guatemaltecos y la necesidad de agenciarse de algunos centavos en medio de la crisis económica provocada por el covid-19, llevó a muchos a vender en las calles mascarillas de tela y de otros materiales. Según los especialistas, estas son menos efectivas.

“Si las personas las usan para sentirse seguras que lo hagan, pero no usarlas no aumenta el riesgo de contagio de acuerdo con la OMS”, dice el epidemiólogo Paul Chinchilla.

Por aparte, Jarbas Barbosa da Silva Jr., director asistente de la OPS/OMS, señala que no hay evidencia acerca de que las mascarillas de fabricación casera disminuyan la transmisión del virus.

“Hay que tener el cuidado de decir a la persona que (el cubreboca casero) no es una vara mágica… Es importante hacer la recomendación para que las personas no crean que al usar una máscara de fabricación casera están completamente cubiertos y que no necesita tomar las otras medidas” de protección, dijo el experto de la OPS/OMS.

Al usarlas hay que cambiarlas con regularidad. Cuando salga de casa asegúrese de llevar varias para mudarlas y al volver, lávelas con agua y jabón.

Si bien es cierto que ponerse una mascarilla es una medida de prevención para limitar la propagación de enfermedades respiratorias como el covid-19, su uso puede dar una falsa seguridad si no se toma como una acción complementaria que debe ir acompañada del lavado de manos, de seguir la etiqueta de tos, de evitar tocarse el rostro, alejarse del contacto físico y el distanciamiento social.

Aunque lleve un cubreboca debe tener en cuenta que el virus puede ingresar al organismo por otras vías como la membrana mucosa del ojo, un lugar del rosto que queda al descubierto. Para evitar el contagio, es mejor quedarse en casa.