Nuevo sistema del semáforo epidemiológico hace más difícil que un municipio esté en alerta roja

En los cambios al semáforo epidemiológico se agrega el porcentaje acumulado de vacunación, se amplían el puntaje para estar en alerta roja, y se relajan los aforos.

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Sexta Avenida zona 1
Entre los parámetros para definir el nivel de alerta en el semáforo epidemiológico, Salud agregó la variable de la vacunación. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La vacunación contra el covid-19 se agregó en los parámetros para determinar el nivel de alerta de los municipios de acuerdo con el semáforo epidemiológico. Era una variable necesaria, según criterios médicos, sin embargo, se dejó fuera el indicador de ocupación hospitalaria, que permite conocer la capacidad que tiene el Sistema de Salud Pública para atender a pacientes graves.

También hubo cambios para establecer qué municipios están en rojo, anaranjado, amarillo o verde. Se amplió el puntaje de los indicadores para calcular el riesgo de la epidemia y esto reduce la posibilidad de que un territorio alcance el nivel de máxima alarma. El aforo se modificó, y desde el pasado 11 de febrero los comercios, transporte, espacios públicos y culturales pueden recibir a más personas. Pero estas medidas aumentan la exposición al contagio en medio de una cuarta ola provocada por la variante ómicron.

Fue en julio del 2020 que en el país se implementó el sistema de alertas sanitarias para evitar la propagación del virus entre la población, y se utilizó los colores del semáforo para señalar el nivel de contagio y las restricciones que se deben imponer en cada territorio.

Los indicadores para establecer el nivel de alerta eran la incidencia de casos confirmados de covid-19 por 100 mil habitantes y porcentaje de pruebas positivas de las últimas dos semanas, además del promedio del números de prueba por mil habitantes por día. A cada indicador se le otorgó un punteo, que al sumarse indicaba el color en que estaría cada municipio por dos semanas. Pero no era suficiente, la comunidad médica señalaba que debían agregarse otros parámetros.

En septiembre pasado,  Ley de emergencia nacional para la atención de la pandemia covid-19, decreto 11-2021 en su artículo 32, estableció que se debía “actualizar el semáforo epidemiológico para dar certeza a la información sobre la situación del covid-19 en cada localidad”.

Cinco meses después se dan esos cambios y se añade a los antiguos parámetros el porcentaje acumulado de vacunación con esquema completo en población mayor de 12 años. De acuerdo con esa proporción se asigna a cada municipio un punteo para ubicar el nivel de alerta en que se encuentre.

Un punto si la población vacunada supera el 70 por ciento; dos si oscila entre 47 y 70; tres si está entre 26 y 47, y si es menor de 26 se le asigna cuatro puntos.

A criterio de la infectóloga, Alicia Chang, presidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), los rangos para establecer estos punteos son amplios, lo que hace más difícil que un municipio llegue a estar en alerta roja.

“Hay que asignarle más riesgo a cualquier población que tiene menos de 50 por ciento de su población vacunada. No es que quiera que estemos en rojo, sino que, si van a incluir la vacunación, el objetivo es que sea un aliciente para que la gente se vacune y estar en una alerta que nos permita tener más libertades”, indica Chang.

Cambios en semáforo

Desde que se publicó el semáforo epidemiológico para estar en alerta roja cada localidad debía acumular de 7.5 a 10 puntos; en alerta naranja debía tener entre 5 y 7.5; amarrillo 2.5 y 5, mientras que en verde 0.5 a 2.5.

Ahora que se añade la variable de vacunación el punteo se modifica. Para que un municipio este en rojo debe tener 10.5 puntos; en naranja 7 y 10.5; mientras que en amarillo 3.5 y 7, y para estar en verde debe puntear 3.5.

En este caso, los criterios se volvieron más “laxos” al subir el puntaje para llegar a alerta roja, menciona el epidemiólogo Kevin Martínez Folgar

Por su parte Chang indica que la vacunación disminuye la transmisión y la enfermedad severa, y era importante incluirla en los indicadores para definir el color de cada territorio. Pero el porcentaje de vacunación con esquema completo a nivel de país es bajo, no supera el 30 por ciento, y si se observa a nivel municipal hay algunos que se estancaron en cifras por debajo del 5 por ciento, como es el caso de Concepción en Sololá.

Criterios se dejaron fuera

La infectóloga refiere que la ocupación hospitalaria es un marcador importante que debió tomarse en cuenta en este cambio del semáforo epidemiológico. “Si comenzamos a perder capacidad para atender a las personas, eso tiene que tener un puntaje también”, agrega.

Del mismo criterio es la doctora Cecilia Cordón, directora del Centro de Estudios en Salud de la Universidad del Valle (UVG), para quien la capacidad de camas daría una idea clara de la atención que se da a los pacientes graves en los hospitales de la red pública.

Con la variante ómicron el país no ha llegado a las cifras de hospitalización que se dieron durante la ola pasa con delta, pero eso podría ocurrir en las próximas semanas, según la presidenta de la AGEI, el inconveniente es que Guatemala no cuenta con suficientes espacios en los centros asistenciales para tratar casos severos.

Hay otro criterio más que Martínez Folgar menciona era importante agregar en el semáforo, y este es la mortalidad.

Desde hace tiempo se ha sugerido al Ministerio de Salud que incluya la mortalidad como un indicador. Los casos pueden aumentar, pero si la mortalidad es baja y la vacunación es alta, no tendríamos que alarmarnos y el semáforo funcionaría”, indica el médico, y agrega que pese a tener este sistema de alertas y estar la vacuna contra el covid-19 disponible en el país, la mortalidad en el 2021 fue mayor que la registrada en el 2020.

Un punto que no se debe obviar es que en los parámetros para establecer el color de la alerta de un municipio depende también de las pruebas y casos positivos que se detecten, pero Salud Pública no ha logrado que las pruebas sean accesibles para toda la población, lo que dificulta tener un reflejo fiel del comportamiento del covid-19 en el país, pues al igual que el virus ha evolucionado así también deberían cambiar los parámetros para medir su presencia en el territorio.

“Si no se toma en cuenta la mortalidad real, el rastreo de casos, la capacidad hospitalaria y los denominadores adecuados, el semáforo sigue siendo limitado”, dice el epidemiólogo.

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Se amplían aforos

El aforo en los comercios, centros comerciales, transporte y espacios públicos se restringió desde que el semáforo epidemiológico comenzó a funcionar en julio del 2020. La medida era más drástica según la alerta en que se encontraba el municipio, sin embargo, parte de los últimos cambios que Salud hizo a esta herramienta fue ampliar la capacidad de personas que pueden estar en cada espacio.

Para Chang fue una mala idea, “porque si ya restringidos no los respetaban, teniendo más gente adentro de cada lugar pone a las personas en mayor inseguridad” de contagio.

Se crea una falsa idea de seguridad, cuando el porcentaje de vacunación con esquema completo se mantiene bajo en el país. En este sentido Martinez Folgar es de la opinión que en el tema del aforo debe tomarse en consideración la ventilación de los espacios para permitir o más afluencia de gente en un lugar.

Hasta ahora el Ministerio de Salud no ha tenido la capacidad para verificar si los aforos se respetan, como tampoco de imponer la sanciones correspondientes para quienes no los acaten.