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Sin seguro y sin apoyo: sobrevivientes de accidentes de tránsito se sienten olvidados
Víctimas luchan con heridas y deudas. Con sus testimonios piden a los guatemaltecos entender por qué es necesario un seguro, considerando que cualquiera es vulnerable a sufrir un accidente.
Sin un seguro obligatorio, las víctimas de accidentes se enfrentan no solo a secuelas físicas, sino también la carga económica. (Foto Prensa Libre: Bomberos Voluntarios)
Atrapado entre los hierros retorcidos del bus que acababa de chocar, don Santos Navas no pensó en el dolor ni en la gravedad de sus heridas. Estaba aturdido. Tenía el cuero cabelludo arrancado y múltiples lesiones que lo dejaron completamente inmovilizado.
Más adelante comprendería que no podía moverse debido al desplazamiento de cinco vértebras cervicales provocado por el impacto. Fue uno de los tantos accidentes de tránsito que suelen acaparar titulares, pero para él marcaría su vida para siempre.
En ese momento no entendía qué había ocurrido. No podía moverse ni reaccionar, pero había algo que lo aterraba más que el caos a su alrededor: sus cuatro hijos pequeños y su esposa, quienes también viajaban en el bus.
Así recuerda los primeros instantes posteriores al accidente de tránsito que ocurrió en el 2008, cerca del kilómetro 14 de la ruta hacia la colonia Maya, en la zona 18. Un hecho que no solo cambió su vida, sino que desintegró a su familia y le dejó secuelas permanentes.
El impacto, relata, fue brutal. La camioneta en la que viajaba junto a su familia se estrelló con tal fuerza que la cabina quedó completamente aplastada. Él, que iba sentado detrás del piloto, recibió gran parte de la fuerza del choque.
"Cuando me desperté estaba atrapado entre los hierros y no me podía mover. Lo único que quería saber era si mis hijos y mi esposa estaban bien", recordó en una entrevista a Prensa Libre.
Afortunadamente sus hijos pequeños no resultaron gravemente heridos, y su esposa también sobrevivió, pero la tragedia para Navas estaba lejos de terminar. Ahora, con 72 años cumplidos en el 2025, explica cómo ese accidente le cambió la vida.
El vacío del seguro obligatorio en Guatemala
Aunque sus hijos sobrevivieron, desde el accidente don Santos tuvo que enfrentarse a años de fisioterapia para su recuperación, para poder recuperar algo de movilidad, pero sin contar con un seguro médico que cubriera los tratamientos.
“Tuve que pedir préstamos y buscar ayuda como fuera porque si no, no habría podido seguir adelante”, recuerda.
El sistema público de salud no logró cubrir sus necesidades médicas.
La severidad de su propio estado de salud lo haría enfrentar años de recuperación, varias cirugías y una nueva forma de vida que nunca se habría imaginado.
En medio de esa angustia, Navas se enfrenta a una realidad aún más complicada y es un hecho que se ha convertido en una realidad recurrente en muchos accidentes en Guatemala, la falta de cualquier cobertura de salud o indemnización, por la inexistencia de un seguro obligatorio para terceros en el país.
El conductor del bus huyó, evadió la justicia y nunca hubo un proceso, por lo que no asumió gastos de reparación. Este vacío, que se repite casi en la totalidad de este tipo de accidentes, deja a las víctimas de accidentes de tránsito sin respaldo médico, ni económico.
María, una joven de Totonicapán, vivió una experiencia similar en noviembre del 2024, cuando un microbús retrocedió sin percatarse que ella estaba allí. La atropelló y al prensarla contra una pasarela perdió una pierna.
Pero el responsable contrató abogados para reducir los cargos y no respondió por los daños.
Marcos Batz, también de Totonicapán, sufrió la amputación de una pierna después de ser atropellado por un picop. El conductor no tenía seguro y evadió también los cargos.
La rehabilitación de Batz quedó a cargo de su familia.
La falta de un seguro obligatorio en Guatemala es motivo de debate entre sectores que se oponen a su implementación y organizaciones que abogan por garantizar la atención a las víctimas.
Hospitales sin medicamentos, familias endeudadas y pacientes sin atención especializada reflejan las consecuencias de este vacío legal.
Las víctimas deben costear cirugías, terapias y traslados sin tener suficiente respaldo institucional.
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Insisten en una solución estructurada
Entidades como Guate por Guate y la Asociación de Víctimas de Accidentes de Tránsito insisten en la necesidad de un marco legal que obligue a los conductores a contar con un seguro de responsabilidad civil para terceros.
César Brol, promotor del reglamento, afirma: “Este seguro no es para beneficiar a un grupo privilegiado, sino para garantizar que cualquier víctima reciba el apoyo económico que necesita, sin importar su condición social o económica”.
Brol advierte que el éxito del seguro obligatorio dependerá de una metodología clara y viable por parte del Gobierno. “Es crucial que cubra gastos médicos y otros costos derivados. Esto no solo es una medida preventiva, sino una forma de brindar tranquilidad a las familias”, resaltó.
“Nos dejaron solos”
“Nosotros no sabíamos cómo funcionaba el sistema de justicia. Todo parecía estar en nuestra contra”, dice don Santos Navas, quien logró superar la depresión con apoyo de organizaciones civiles.
Aún espera justicia y reparación por un hecho que le cambió la vida.
Navas suplica por la ayuda del Programa del Adulto Mayor, ya que enfrenta una situación de vulnerabilidad extrema.
Con su salud deteriorada y las secuelas del accidente que lo dejaron con secuelas físicas y emocionales, ve en este programa una posible fuente de apoyo que le permitiría mejorar su calidad de vida.
Ante su difícil situación, hace la petición con la esperanza de recibir un alivio, aunque sea mínimo.





