Tecnología sin barreras

El avance tecnológico ha sido en zancos, y si bien las nuevas generaciones saben llevar su ritmo, las personas de la tercera edad también ven una oportunidad de acercarse al mundo de las computadoras.

Blanca Loy, estudiante de computación, observa una fotografía tomada  con una tableta electrónica.
Blanca Loy, estudiante de computación, observa una fotografía tomada con una tableta electrónica.

Si bien no son personas que nacieron “con un ratón bajo el brazo”, quienes alcanzan la tercera edad se sienten atraídos también por las nuevas tecnologías y aprenden a su ritmo.

Así lo explica el catedrático universitario Rolando Barahona, quien se ha dedicado a enseñar conceptos básicos para que adultos y adultos mayores se familiaricen con los dispositivos y los introduzcan en su vida cotidiana.

Según Barahona, los adultos mayores se muestran entusiasmados por aprender sobre las computadoras y hacer sus propias operaciones sin tener que pedir ayuda.

Barahona imparte cursos de computación para principiantes, intermedios y avanzados desde hace 12 años, y afirma que el principal objetivo de enseñar es derribar las barreras tecnológicas.

“Contamos con mucha paciencia porque siempre hemos visto que las personas lo que buscan es que el aprendizaje sea despacio”, comenta.

En dos meses

Los niveles de cada curso duran 60 días, en los que se aprende desde cómo encender una computadora hasta administrar archivos.

“Desde el manejo de cuentas en los bancos, para que sea de una manera segura, hasta descargar y compartir fotografías en redes sociales”, son las cosas que más les interesan, cuenta.

Motivados

A sus 74 años, Consuelo Reyes recibió el curso básico de computación en 10 sesiones. Esto le ayudó a seguir trabajando en una oficina de trámites y a comunicarse con sus familiares.

Su principal motivación fue la exigencia del trabajo por actualizarse. “A pesar de mi edad y que no tengo mucha preparación educativa, logré aprender bastante. Necesitaba adquirir los conocimientos porque la SAT obliga a que se realicen ciertas operaciones vía internet que son importantes para mi trabajo”, relata Reyes.

Blanca Loy, de 63 años, se muestra satisfecha por haber tomado los cursos, algo que ahora le permite estar en constante contacto con sus seres queridos y amigos en el extranjero.

Loy dice que tiene perfiles en las principales redes sociales para mantenerse informada. “Recibir los cursos de computación para adultos fue lo mejor, porque pude entrar en el mundo del internet. Yo veía que mis hijas no tenían tiempo para enseñarme, por eso tomé los cursos”, indica.

El próximo reto de Loy es conocer más sobre los teléfonos inteligentes y tabletas.

Ambas estudiantes motivan a más personas para que, igual que ellas, se involucren con la tecnología; sin miedo, siempre y cuando se tenga un manejo responsable de la información que se comparte en internet.

Inversión

El costo aproximado de un curso de computación es de Q400 al mes, y varía si la tutoría es a domicilio. En Guatemala existe una brecha digital que supone que 88% de la población no tiene acceso a internet, según datos del 2013.