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Un país ante el cáncer: formar especialistas tomará más tiempo que construir el nuevo hospital
El futuro hospital especializado contra el cáncer podría construirse en unos tres años, pero formar a un oncólogo requiere hasta 16, según el ginecólogo oncólogo Julio Lau.
Maqueta del Hospital Especializado contra el Cáncer, que se construirá en la zona 13 capitalina. La obra, financiada con apoyo de Taiwán, tiene previsto iniciar en diciembre del 2026. Foto Prensa Libre: Byron Baiza).
El nuevo Hospital Especializado contra el Cáncer podría estar construido en unos tres años. Para entonces deberá tener quirófanos, salas de quimioterapia, laboratorio de patología, encamamiento y al menos dos aceleradores lineales para radioterapia.
Pero hay un recurso que no puede comprarse ni instalarse al mismo ritmo: los especialistas que deberán atender a los pacientes.
“Formar a un oncólogo puede tomar 15 a 16 años”, advierte Julio Lau, ginecólogo oncólogo y jefe de la Clínica de Ginecología Oncológica del Hospital General San Juan de Dios.
La comparación expone uno de los desafíos que acompañará la construcción del nuevo centro. Levantar la infraestructura puede tomar alrededor de tres años, según la proyección del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), mientras preparar al recurso humano especializado requiere mucho más tiempo.
Tres años para construir, 16 para formar
Lau calcula que un ginecólogo oncólogo necesita alrededor de 16 años de formación antes de poder trabajar de manera independiente.
Después viene la experiencia. Según explica, pueden transcurrir otros años de práctica hasta que un especialista consolide suficiente experiencia en el manejo de pacientes y cirugías oncológicas.
Ese recurso humano, asegura, es uno de los más difíciles de conseguir dentro del sistema.
“Ese recurso humano es el que cuesta formar o encontrar”, afirmó.
Su estimación coincide con la advertencia de Walter García, jefe de Cirugía Oncológica del Instituto de Cancerología (Incan), quien durante la investigación de Un país ante el cáncer calculó que la formación de un oncólogo puede requerir entre 13 y 15 años.
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Cuando no había una clínica
Lau conoce el Hospital San Juan de Dios desde el 2001, cuando llegó como estudiante. Allí se especializó en Ginecología y Obstetricia y posteriormente viajó a México, donde completó tres años de formación en Ginecología Oncológica.
Regresó al San Juan de Dios en el 2012. Tampoco había especialistas dedicados específicamente a tratar esos tumores y la capacidad para administrar quimioterapias era limitada.
“Básicamente no existía ninguna clínica especializada en cáncer ginecológico”, recordó.
Lau precisa que la Clínica de Ginecología Oncológica comenzó a funcionar en el 2014. Al principio debía atender pacientes dentro de otras clínicas. Con los años aumentó el número de especialistas, se establecieron espacios de consulta y comenzaron a reservarse jornadas específicas para operar pacientes con cáncer.
Antes, explica, un cáncer ginecológico podía ser operado por un ginecólogo general. Ahora existen jornadas quirúrgicas dedicadas a estas pacientes. El siguiente proyecto es ampliar la disponibilidad de quirófanos y contar con un área específica de hospitalización para cáncer ginecológico.
Actualmente, según Lau, esas pacientes comparten espacios con mujeres hospitalizadas por otros problemas ginecológicos o relacionados con embarazos.
Cuatro especialistas para pacientes de todo el país
Actualmente trabajan cuatro ginecólogos oncólogos en el San Juan de Dios.
Para el volumen de pacientes que reciben hoy, Lau calcula que cinco permitirían atender la demanda de manera adecuada. Sin embargo, advierte que esa necesidad podría aumentar con los años. El Hospital Roosevelt, agrega, cuenta con tres ginecólogos oncólogos.
El problema no se limita a la capital. El San Juan de Dios recibe referencias de distintas partes del país. Lau menciona particularmente a pacientes procedentes de Puerto Barrios, Izabal; Escuintla y Cobán, Alta Verapaz, entre otros lugares donde no existe el mismo nivel de atención especializada.
El crecimiento del servicio también ha tenido consecuencias prácticas. Cuando había un solo especialista, explica, debía decidir entre pasar consulta, operar o atender otras actividades. Al aumentar el equipo, esas tareas pueden realizarse simultáneamente.
El espacio continúa siendo una de las principales limitaciones del hospital. En equipamiento, en cambio, Lau considera que las condiciones han mejorado y que actualmente es poco frecuente carecer de los insumos necesarios para operar. Una excepción son los medicamentos de quimioterapia, de los cuales reconoce que puede haber períodos de desabastecimiento.
Cómo se forma un especialista
Parte de la respuesta a la escasez ha llegado mediante programas de formación internacional. Lau es supervisor local de un programa de laLau es supervisor local de un programa de la Sociedad Internacional de Cáncer Ginecológico (IGCS, en inglés), organización especializada en cáncer ginecológico.organización especializada en cáncer ginecológico.
El esquema combina un médico en formación dentro del país con un mentor local y especialistas internacionales que acompañan el proceso. Guatemala fue el primer país de Latinoamérica donde se desarrolló ese modelo, según Lau, y hasta ahora un especialista guatemalteco ha completado la formación mediante ese programa.
La IGCS identifica a Lau como supervisor local de su programa guatemalteco desde el 2018 y registra a Erick Estrada como graduado en el 2021. Para Lau, la ventaja no se limita al médico que recibe la formación. El intercambio también permite que quienes ya trabajan en el hospital actualicen procedimientos y conocimientos con especialistas de otros países.
Un hospital no funciona solo con equipo
El proyecto del Hospital Especializado contra el Cáncer contempla nueva infraestructura, tecnología y capacidad para prestar servicios que actualmente son insuficientes en la red pública.
Eso no garantiza por sí solo que pueda funcionar a toda su capacidad. “Puede tener la maquinaria de última generación”, plantea Lau, pero necesita a los especialistas que sepan utilizarla y atender a los pacientes.
En Guatemala, afirma, los especialistas en oncología siguen siendo escasos, particularmente aquellos disponibles para trabajar dentro del sistema público. Cuando se le preguntó de dónde saldrá el personal del nuevo hospital si comienza a funcionar en unos tres años, Lau evitó anticipar una respuesta que considera responsabilidad del Ministerio de Salud.
El problema, sin embargo, ya existe antes de que comience la construcción. Guatemala puede levantar un hospital en tres años. Formar a las personas que deberán hacerlo funcionar tomará bastante más.

La demanda ya supera al recurso disponible
La falta de especialistas aparece en distintos niveles de la atención oncológica. En el Hospital San Juan de Dios trabajan actualmente cuatro ginecólogos oncólogos y Lau calcula que, para el volumen actual de pacientes, serían necesarios al menos cinco. El Hospital Roosevelt cuenta con otros tres, según el especialista.
La presión sobre los hospitales, sin embargo, va más allá de esa especialidad. El Roosevelt informó que recibe en promedio cien pacientes nuevos con cáncer cada mes, mientras que el Hospital Regional de Occidente, en Quetzaltenango, había atendido 296 pacientes durante el 2026 y disponía de un oncólogo, además de personal de enfermería y atención psicológica.
La evaluación imPACT también documentó la brecha en radioterapia. Al momento del estudio había 16 oncólogos radioterapeutas, todos concentrados en la Ciudad de Guatemala. Para el 2030 se calcula que el país necesitaría 44, ante una proyección de 11 mil 604 pacientes que requerirían ese tratamiento.
La formación tampoco avanza al mismo ritmo que la demanda. Walter García, jefe de Cirugía Oncológica del INCAN, señaló que cuando esa institución abrió una maestría en Oncología Médica recibió un aspirante, mientras que para Cirugía Oncológica hubo 12. García calcula que formar a un oncólogo requiere entre 13 y 15 años.

