El pasado 23 de diciembre un deslave causó la rotura del tanque principal que capta los caudales de agua de los nacimientos de Siete Chorros, Santa Rita y Molino Viejo así como un tubo principal que lleva el 30 por ciento del agua al tanque San Isidro, el mayor colector de agua de la ciudad.
En el lugar 35 trabajadores de la Emax construyen un nuevo tanque de captación mientras el tubo averiado fue reparado pero hay peligro de que el deslave destruya los trabajos, los tubos fueron amarrados a árboles para evitar que caigan al vacío.
Hernández explicó que seis mil metros cúbicos de agua no están llegando a la ciudad. Lo escabroso del terreno y lo accidentado de la zona hace peligrosa la tarea.
La Emax considera los daños en cien mil quetzales y esperan restablecer el servicio en unos 10 días.