Guatemala No Se Detiene

“No me extrañaría que vengan nuevas inversiones en aeropuertos”

Con las leyes de infraestructura y puertos recién aprobadas en Guatemala, el presidente de CMI Capital identifica en la nueva legislación una oportunidad para movilizar inversión privada y atraer jugadores locales e internacionales. 

Inversiones que mueven países enteros, por el orden de los 600 a los 1000 millones de dólares. Ese es el pronóstico del presidente de CMI Capital, Felipe Bosch, para los próximos años en Guatemala. 

El ancla han sido las leyes de infraestructura y puertos aprobadas recientemente en el Congreso de la República, y su respectiva implementación. “No va a ser un jugador, sino una serie de jugadores que se comprometan, locales e internacionales. Puede que haya un menú de inversores reales que vengan y aporten sus recursos con la creencia de generar utilidades para sus inversiones privadas” amplió. 

Bosch habló en los micrófonos de Vamos Al Grano, el videopódcast de Guatemala No Se Detiene, el pasado 2 de septiembre.

Este es un extracto de la conversación en la que habló con Ricardo García Santander desde la operación de la compañía hasta el panorama en el país y que usted puede encontrar en los canales de Prensa Libre de YouTube y de Spotify.

Asumes la presidencia en el año 2024. ¿Cuál ha sido la transformación más importante en estos dos años?

Hemos estado bastante ocupados, primero que todo, tratando de entender. Esta es un área en donde, obviamente, no empieza conmigo la historia. Cuando uno toma el timón, digámoslo con la analogía de un carro que ya va corriendo a 100 km/h, entras a conducir, pero el carro no se detiene, sino que sigue avanzando de manera muy rápida.

Entonces, los cambios, las vertientes que tienes que empezar a tomar y las decisiones empresariales tienen que ser rápidas y eficientes, pero también con una estrategia muy clara y decidida.

En eso nos metimos: a generar esa estrategia durante estos meses. 

Escuche aquí el episodio completo en Spotify:

Cuando hablamos de transformación, crecimiento y evolución, CMI Capital va hacia un modelo de gestor activo de inversiones. ¿Qué significa concretamente este cambio?

Creo que es fácil explicarlo. Es más difícil hacerlo y llevarlo a la realidad, pero básicamente hagamos de cuenta que éramos unos silos y todo esto se manejaba por unidades.

Cada unidad tenía sus ingresos, sus egresos y lo medíamos por su utilidad al final del día, como suele medirse un negocio común y corriente. Lo que estamos haciendo ahora es uniendo las tres plataformas y, de alguna manera, teniendo un denominador común, que es la parte financiera. Esa parte financiera nos da muchísima holgura y juego de cintura para generar alternativas de inversión que pueden ser en energía, en las mismas finanzas o a niveles inmobiliarios, donde tus fortalezas empiezan realmente a ser otras. 

Y termino con esto porque creo que es sumamente importante para hablarlo más adelante: sí vamos a tener inversiones nuevas, pero no necesariamente 100% ejecutadas por Corporación Multi-Inversiones, que es como habíamos hecho todo esto anteriormente. La intención será voltearnos al público y empezar a generar esa invitación a terceros para que vengan.

¿Cómo es ese proceso y esta estrategia para abrir la puerta a inversiones?

Sin inventar el agua azucarada. Por un lado, Guatemala tiene una incipiente bolsa de valores. No es como la bolsa de valores de otros países, entonces no podemos dirigir todas nuestras miradas hacia ahí, aunque podrán verse algunas.

La mayoría van a ser fondos de inversión donde, como tercera parte, cualquier guatemalteco pueda invertir en plataformas que nosotros invitemos y abramos, y que crean también en nosotros, porque va de las dos partes.

Estas plataformas, lo interesante, es que pueden ser como les llamamos “rentistas”, que te dan un interés como si fuera una cuenta de ahorros, solo que la intención es que sea un interés bastante interesante para que alguien crea en nosotros e invierta sus recursos.

La otra parte es un poco más compleja en términos empresariales: ir con nosotros en equity, en inversión, para que ellos hagan su dinero a la hora de que haya una tercera parte que pueda llegar y comprar. Un ingrediente interesante es la rentabilidad que da la inversión.

Al abrirse a inversiones externas, ¿qué significa para ustedes?

Es algo que nosotros hemos venido haciendo desde hace algunos años por medio de nuestra unidad de finanzas.

Todo va un poco a las licencias bancarias que hemos manejado. La que tenemos hoy es muy acotada y claramente identifica que tienes que ser colaborador de Corporación Multi-Inversiones o ser parte de la familia, incluso. No así la licencia que estamos pidiendo, que es una licencia mucho más libre. 

Todavía es acotada, pero te permite generar una entrada al mercado de capitales de Centroamérica. Para nosotros es un reto, pero si bien lo hemos estado haciendo, ha sido un constante desafío y de manera acotada. Ahora va a ser un poco más libre.

Pero en una plataforma de tanto desarrollo, ¿cómo se toma la decisión? ¿cuáles son esos parámetros?

Nosotros hemos estado para el largo plazo. No hemos sido inversionistas que entran y salen de alguna empresa o que están en el negocio de comprar y vender empresas, como muchos fondos en mercados internacionales. No es esa la intención.

Sin embargo, es una puerta revolvente. Hoy estás de un lado generando una inversión y, prontamente, estarás del lado de comprar esa inversión. Unos van entrando, otros podrán ir saliendo de las inversiones, pero, en todo caso, lo que permanece es la empresa o las empresas que esas inversiones puedan generar.

¿Qué proyectan a cinco o diez años?

Creo que vamos directo a lo que está sucediendo en el país. Más que nada, creo que es una oxigenación que el país pedía desde hace muchos años y que hoy estamos viendo convertirse en realidad ante nuestros ojos.

Las nuevas leyes te abren la posibilidad de inversiones en puertos y carreteras. No me extrañaría que próximamente vengan inversiones posibles en aeropuertos.

Lo que ha pasado no es inventar el agua azucarada. Es lo que ha pasado en Latinoamérica. Guatemala va rezagada, pero con estas nuevas leyes está dando pasos de gigante y convirtiéndose en una plataforma como país sumamente interesante para la inversión internacional y nacional.

Digo internacional porque llegará el momento de tener que invitar a inversores internacionales, porque las chequeras para esas cantidades tienen que ser muy fuertes. Son inversiones fuertes y que mueven países enteros.

Hablando de inversiones en puertos, pueden ser 600 millones o un billón de dólares en inversiones, donde quizás no va a ser un jugador, sino una serie de jugadores que se comprometan, locales e internacionales. Puede que haya un menú de inversores reales que vengan y aporten sus recursos con la creencia de generar utilidades para sus inversiones privadas.

Guatemala va rezagada, pero con estas nuevas leyes está dando pasos de gigante y convirtiéndose en una plataforma como país sumamente interesante para la inversión internacional y nacional.

Y desde la experiencia de un grupo que invierte y opera regionalmente, ¿qué ventajas tiene hacerlo desde Guatemala y cuáles son áreas de oportunidad?

Es un tema que venimos discutiendo desde cuando se hablaba de la negociación del Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, hace muchos años. Había muchos temas y una larga lista de cosas que Guatemala debería poner sobre la mesa y trabajar mediante decisiones públicas y privadas.

Creo que uno de los retos de Guatemala era tener leyes, porque al final la seguridad en cuanto a la parte legal es sumamente importante.

¿Qué tan sólida es la certeza jurídica?

Faltan algunas pinceladas. Las leyes ya están aprobadas en el tema de carreteras, infraestructura vial y puertos, aunque falta terminar de amarrar el cómo: cómo va a ser eso, qué es lo que va a regir y nombrar a las autoridades que están contempladas en la ley.

Faltan todavía algunas cuestiones. Mientras más rápido nos movamos, más rápido podemos llamar a invertir a niveles internacionales. Con eso creo que podemos trabajar y empezar a asumir un país muy diferente. Somos competitivos a nivel regional, no solamente centroamericano.

Hagamos una radiografía rápida de Latinoamérica y su evolución en los últimos 10 o 15 años en cuanto a posibilidades de inversión extranjera. ¿Cómo lo evalúan y cómo nos vemos?

A veces uno se queda soñando y no aterriza, pero, en términos reales, recuerdo cuando era joven, acabábamos de casarnos con mi esposa, éramos una familia muy joven y teníamos que comprar aparatos para ponerlos en el techo de las casas para poder tener energía eléctrica.

Se hizo la ley. Pasamos por un momento en el que realmente no sabíamos lo que iba a pasar al día siguiente. Tuvimos ley, pudimos acceder a nuevas autoridades, a una nueva forma de vivir y hoy contamos con una de las leyes más modernas de toda Latinoamérica.

Como empresario me ha tocado ir a diferentes lugares de Latinoamérica. Cuando me preguntan cómo está el tema energético en el país y les cuento de dónde venimos y dónde estamos, empiezan a surgir muchísimos celos de inversionistas extranjeros: “¿Cómo hago para invertir en Guatemala? ¿Cómo está la ley? ¿De qué se trata?”.

Cuando uno empieza a contar, realmente se empiezan a ver las diferencias que todavía existen en muchísimos países de Latinoamérica. Esa es exactamente la situación que necesitamos en infraestructura vial, puertos, aeropuertos y en infraestructura y comunicación con todo el mundo.

Hablemos de centros comerciales...

Este es un grupo, CMI, Corporación Multi-Inversiones, que viene realmente de la parte industrial y sabíamos muy poco de la parte de comercio.

Poco a poco nos fuimos metiendo en este ambiente de centros comerciales. Hoy contamos con una red de 11 centros comerciales. Venimos de centros comerciales donde podíamos llegar a obtener hasta el 80% de ocupación y realmente nos costó mucho entender el negocio. Hoy estamos en el orden del 99% de ocupación y eso cambia radicalmente la forma de ver el negocio de centros comerciales.

Por un lado, está esa mezcla perfecta de comerciantes que están viviendo y vendiendo y que, por tener la oportunidad de ser parte de determinado centro comercial, tienen un negocio rentable que además deben abastecer, cuidar y hacer crecer día a día, semana a semana y mes a mes.

Hemos visto cómo eso ha evolucionado en términos de competir con las ventas que se hacen por medio de estos aparatos. Electrónicamente tú pides un bien, un activo o lo que sea y llega a tu casa. No tienes ni que salir. Es impresionante.

Uno diría: “Con eso se va a terminar el centro comercial o las tiendas que conocíamos en tiempos pasados”. Realmente lo que hemos visto es que no se terminan los centros comerciales, sino que cambia su razón de ser.

Ahora es donde salgo, donde me divierto, donde la gastronomía que me ofrecen tiene que estar acorde con lo que estoy pidiendo. El café tiene que ser de una manera distinta al que tomo en casa. El desayuno tiene que ser más sofisticado y darte la oportunidad de convivencia con la comunidad.

Mientras más rápido nos movamos, más rápido podemos llamar a invertir a niveles internacionales. Con eso creo que podemos trabajar y empezar a asumir un país muy diferente. Somos competitivos a nivel regional, no solamente centroamericano.

Y es un modelo que se descentralizó pporque hoy vemos grandes estructuras en las principales cabeceras departamentales. Ya no es solo capital...

En ese sentido, y lo digo habiendo visto varios estudios, Guatemala todavía está más rezagada en el tema de ruralidad y urbanismo.

Lo que está pasando, y tenemos que entender, es que nos estamos urbanizando cada día más rápido. Estábamos muy atrasados. Ahora estamos muchísimo menos atrasados, pero no quiere decir que no sigamos atrasados.

Eso es lo que está pasando a nivel nacional con estas ciudades intermedias de las que tanto hemos hablado.

Más nos vale ponerle atención porque esas ciudades intermedias, que siguen creciendo día a día, pueden crecer de manera totalmente desordenada o, si les ponemos atención, pueden crecer de una manera muchísimo más ordenada.

Como guatemaltecos, pretendemos que esas ciudades intermedias crezcan de manera ordenada y sean el punto de acción económico y social de todo lo que pase a su alrededor.

¿Cómo utilizan ustedes la inteligencia artificial?

Definitivamente es una herramienta. Nosotros la vemos como una herramienta. Generaba mucho miedo en un momento dado: que va a quitar muchos empleos, que esto antes se hacía así y ahora se hará de otra forma. Ya hay carros que no necesitan ni chofer y eso también va a pasar. No digo que no.

Pero realmente la inteligencia artificial ha venido a ayudarnos a hacer mejor nuestro trabajo: a escoger mejor nuestros clientes, nuestra materia prima, nuestra forma de movernos incluso por la vida; a qué restaurante o cine vamos a ir, dónde vamos a viajar o qué materia prima vamos a comprar para que un producto sea más relevante o tenga menor costo manteniendo la misma calidad.

Es una herramienta que, al final del día, pone muchísima presión a la vida cotidiana porque nos hace tener una mejor calidad de vida.

CMI tiene una larga historia como empresa familiar y siempre me pregunto, ¿cómo se consigue, después de tantos años, profesionalizar la toma de decisiones?

Es difícil, pero tampoco es tan difícil. Creo que es una gran puesta de acuerdo entre los accionistas. Si es una familia, entre los familiares; si es un grupo de inversionistas, entre los inversionistas. Lo que no vale es no ponerte de acuerdo.

Necesitas el gran acuerdo para generar esas estructuras y esos órganos de gobierno que permitan la conversación constante, la puesta de acuerdo constante y, con eso, las decisiones que vendrán.

Lo que no vale es decir: “Esa decisión fue tuya, yo no estoy de acuerdo”. No es por ahí. La decisión se tomó y, debido a ella, tomé cartas en el asunto e hice que la cosa pasara, pero la decisión ya se había tomado.

Eso va generando toda una mística, una cultura de trabajo y una forma de trabajar y de ir por la vida sintiéndote no solo acompañado, sino parte de algo muchísimo más grande.

Si nos sentamos aquí dentro de cinco años, ¿qué indicadores tendrías que mostrar para decir que tu gestión ha sido exitosa al frente de CMI Capital?

Creo que hay varios. Somos empresarios. Alguien me decía: “Mira, si te compran la empresa, ¿qué haces con la plata que vas a generar?”. Mi respuesta a través de la vida ha sido: “Voy a ver qué otro negocio hago”, porque soy empresario.

No es que vaya a agarrar esos recursos y me vaya a tener una vida a otro lado. Voy a ver qué negocio hago.

Entonces, ante la pregunta, es: ¿en dónde más puedo invertir?

Lo interesante de esa pregunta, en la coyuntura que tenemos como país hoy, es que precisamente esas leyes nos pueden abrir la posibilidad de nuevas inversiones privadas, pero también públicas, porque como país debería invertirse y generarse la posibilidad de una mejor calidad de vida para los habitantes.

Eso genera muchísimas posibilidades y positivismo.

¿Hay alguna idea o principio empresarial que antes defendías con decisión y hoy te estás replanteando o cambiaste a los largo de los años? La manera de operar o de proyectarse es distintas. ¿Cambio algo esencialmente?

Creo que no es que haya cambiado. Tal vez se han modificado las formas.

Nosotros crecimos en un ambiente de izquierdas y derechas, la guerrilla y todo aquello que pasaba en los años 70 y 80. Hoy es otra manera de vivir y hay otros actores que te ponen mucha presión, pero la intención del empresario va a seguir siendo dónde invierto mejor y dónde puedo generar mejores rentabilidades.

A pesar de todos los procesos, los vaivenes y el tobogán político de los últimos 20 años, es una pregunta que siempre me hacen en foros fuera del país: ¿cómo hace Guatemala para mantener esa estabilidad?

Está la Junta Monetaria. Hay héroes.

¿Cuál es la primera pregunta que haces cuando te presentan una oportunidad de inversión?

Si me gusta. Porque si no me gusta, rápidamente la respuesta es: “No, gracias, no estamos en eso”. Pero cuando pegan en la estrategia que tienes y te hacen esa presentación, tú dices: “Wow, qué bonito, me gusta. Déjame evaluarlo”.

¿Y qué señal de alerta puede hacerte descartar inmediatamente un negocio?

Depende del país. Hay países en los que hemos invertido y realmente nos ha ido muy mal.Ha habido de todo en inversiones. Pero, como decimos, el promedio de bateo tiene que ser mejor que peor para ser un empresario exitoso.

Seguro van a existir inversiones malas. Uno tiene que escoger y ver dónde están los riesgos. Al final del día, ser empresario es un manejo de riesgos. El que mejor maneje los riesgos podrá ser mejor empresario.

Cuando los números dicen una cosa y tu intuición dice otra, ¿qué escuchas?

Es lo mismo cuando uno maneja los riesgos. Muchas veces vas a decir: “Qué lindo eso, ¿cuál es el riesgo? Que no vaya bien”. Porque si el riesgo tiene un 80% de probabilidades de que no vaya bien, rápidamente, aunque te fascine la idea, dices: “No, no es por ahí”. Entonces, el manejo de riesgos creo que es fundamental.

Al final del día, ser empresario es un manejo de riesgos. El que mejor maneje los riesgos podrá ser mejor empresario.

¿Cuál es la parte más solitaria de tomar decisiones como presidente de un grupo de esta dimensión y de esta proyección a nivel regional?

Cuando te va bien, es decisión de todos. Cuando te va mal: “¿Vos qué hiciste?”.

¿Y qué tres condiciones tendría que garantizar Guatemala para convertirse en un destino mucho más atractivo para la inversión?  

Yo diría: tener un país en paz, próspero y que tenga las condiciones necesarias para que vengan los inversionistas extranjeros y miren a Guatemala con posibilidades realmente importantes de inversión.

Vamos al Grano es un videopódcast producido en alianza entre Prensa Libre y Guatemala No Se Detiene.

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