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Irtra prepara nuevas inversiones: hotel de mil habitaciones, centro de convenciones y parque Mi Finca
El Instituto de Recreación de los Trabajadores de la Empresa Privada de Guatemala (Irtra) proyecta nuevas inversiones para ampliar su oferta de parques, hoteles y espacios para eventos, con obras que se desarrollarán con recursos propios, informó su presidente, Ricardo Castillo Sinibaldi, en una entrevista con Prensa Libre Radio.
Ricardo Castillo Sinibaldi, presidente del Irtra, brinda una entrevista a Prensa Libre Radio y comparte los últimos planes de inversión en los parques y centros recreativos. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González).
El Irtra prepara una nueva etapa de inversiones que incluye un hotel de mil habitaciones, un centro de convenciones para 15 mil personas, el parque Mi Finca y la remodelación de Agua Caliente, en la que prevé invertir US$44 millones, explicó su presidente, Ricardo Castillo Sinibaldi.
Ricardo Castillo Sinibaldi, presidente del Instituto de Recreación de los Trabajadores de la Empresa Privada de Guatemala (Irtra), asegura que la institución mantiene una planificación de largo plazo para continuar ampliando sus parques y complejos hoteleros.
Los proyectos se financiarán con recursos propios y reservas acumuladas por la institución, según Castillo Sinibaldi, quien afirma que actualmente el Irtra está gastando Q700 millones sin recurrir a préstamos y que ya dispone de los recursos para desarrollar el nuevo hotel.
La estrategia también cuenta con espacio para crecer. El Irtra comenzó adquiriendo una caballería y media y, con el paso de los años, compró terrenos vecinos hasta disponer actualmente de cinco caballerías para futuras ampliaciones.
A esa cartera se suma la expansión de Agua Caliente y el proyecto de un aeropuerto en Retalhuleu, mientras Xetulhá, la más reciente ampliación de su oferta de parques acuáticos, recibió 68 mil 768 visitantes durante sus primeras semanas de funcionamiento.
Castillo Sinibaldi también aborda el impacto que, a su juicio, ha tenido el desarrollo del Irtra sobre la actividad turística de Retalhuleu, su preocupación por la situación del país y la preparación de una nueva generación que pueda continuar los proyectos de la institución.
¿Cuáles son los grandes proyectos de inversión que tiene actualmente el Irtra?
El siguiente gran proyecto es Agua Caliente. Estamos rediseñándolo y vamos a invertir US$44 millones solo en la remodelación.
Después tenemos nuestro plan de acción. Está un nuevo hotel en Retalhuleu de mil habitaciones. Actualmente tenemos 820 habitaciones entre todos los complejos y este nuevo hotel tendrá mil.
También tenemos planeado un centro de convenciones para 15 mil personas y un nuevo parque que se va a llamar Mi Finca.
¿Cómo será el parque Mi Finca?
Lo que queremos es que la gente entre y se sienta en una finca. Que vea el cultivo del café y del maíz, cómo se hacen las cosas; que haya una lechería, que vea los caballos y los marranos. Que realmente se sienta que uno está en una finca. Ese es otro de los proyectos que tenemos que hacer.
¿Tienen suficiente terreno para continuar desarrollando proyectos de esa magnitud?
Sí. En el transcurso del tiempo hemos ido comprando los terrenos vecinos y ahora tenemos cinco caballerías para hacer las ampliaciones que vienen. Empezamos con una caballería y media y fuimos creciendo. En el negocio del ocio y de la recreación uno siempre debe ir algo adelante.
¿Por qué considera necesario ampliar constantemente la oferta de los parques?
Porque una persona va a un lugar lindo una primera vez y le gusta. Regresa una segunda y una tercera vez, pero después puede decir: “Ya no voy, es lo mismo”. Siempre debe haber algo nuevo. El usuario tiene que llegar y decir: “Esto es más de lo que esperaba”. Cuando un usuario dice eso, usted tiene éxito. Por eso nosotros siempre estamos trabajando y ampliando.

Son inversiones grandes. ¿Cómo las financia el Irtra?
Lo más importante es la reserva de dinero para poder hacer las inversiones. Si usted no tiene dinero, no hace el proyecto.
Nosotros ahorita gastamos Q700 millones de nuevo y no prestamos un centavo. Lo hacemos con nuestro dinero, con nuestras reservas. Para el hotel ya tenemos el dinero. Somos previsores. Manejamos el presupuesto de operación y funcionamiento y el proyecto de inversiones para tener el dinero suficiente para hacerlo todo. Es pensar a largo plazo.
¿Desde cuándo funciona esa política de no recurrir al endeudamiento?
Desde que empezamos establecimos una política de conservar el dinero, porque comenzamos con cero.
Fuimos desarrollando los parques y después llegamos a Retalhuleu. Hicimos un plan para tener parques y hoteles, de manera que una persona pudiera pasar sus vacaciones en el hotel y, además, recrearse. Nunca hemos prestado un centavo. Todo lo hemos hecho con dinero de los empresarios para hacer los parques.
¿Qué impacto considera que han tenido esas inversiones sobre Retalhuleu?
Cuando llegamos a Retalhuleu había tres hotelitos, de 12 o 15 habitaciones. Cuando nosotros empezamos a trabajar, los hoteleros decían que los íbamos a quebrar.
Yo les dije: “Nosotros vamos a generar turismo y ustedes van a salir adelante”. Hoy hay 45 hoteles, con casi 700 habitaciones, sin contar las nuestras.
¿Cuánto tiempo hacia adelante está planificando el Irtra?
Los proyectos continúan. Yo les voy a dejar trabajo a los que me sucedan para 30 años.
Xetulhá es una de las inversiones más recientes. ¿Cómo ha respondido el público?
En los pocos días que llevamos trabajando ya hemos recibido 68 mil 768 personas. Hay que tomar en cuenta que nosotros trabajamos solo cuatro días a la semana.
Lo que quisimos hacer con este parque fue algo fuera de serie, con lo más novedoso. Hablamos con las empresas que producen los juegos y les preguntamos qué era lo mejor que tenían. Eso fue lo que compramos.
¿Qué dimensión tuvo la inversión en las nuevas atracciones de Xetulhá?
Ahora estamos hablando de estructuras de hasta siete pisos para poder subir y lanzarse desde los toboganes. Solo la fibra de vidrio que importamos costó más de US$22 millones.
El resto lo hicimos nosotros: las estructuras, la urbanización y todo lo demás. El valor de la fibra no está únicamente en el material, sino en la tecnología: cómo funciona el tobogán, qué velocidad lleva, los ángulos y cómo se controla. Todo requiere cálculos técnicos e ingeniería.
¿Qué buscaron ofrecer con Xetulhá frente a otros parques acuáticos?
Queríamos presentar lo más moderno del mundo en este sistema de recreación. Fuimos a conocer parques de Estados Unidos y Europa para observar los toboganes y cómo funcionaban. Escogimos los mejores. Eran los más caros, pero no importaba: queríamos los mejores.
Después lo diseñamos con guatemaltecos. Nunca hemos contratado a un ingeniero, diseñador o creativo extranjero. Buscamos que la gente pudiera recorrer el parque y divertirse de la mejor manera, pero también que los jardines, restaurantes y tiendas fueran de primera categoría.
Además de Retalhuleu, ¿qué otras ampliaciones están preparando?
Estamos haciendo ampliaciones en Guatemala. Se hará un edificio nuevo para un área recreativa y familiar.
También estamos ampliando Agua Caliente y prácticamente haciéndolo nuevo. Vamos a colocar un teleférico porque ese parque tiene el terreno más difícil que me ha tocado trabajar. El teleférico comunicará la parte baja con la parte alta, pero también será una atracción adicional.
¿Cuándo estaría listo el teleférico de Agua Caliente?
Ya lo estamos empezando a instalar. Dentro de tres meses estará terminado. El parque remodelado esperamos inaugurarlo en algún mes del próximo año.
¿Qué tan profunda será la transformación de Agua Caliente?
Agua Caliente se compró porque tiene nacimientos de aguas termales, pero está metido en un barranco. Tenemos montaña y barranco, y prácticamente no existe terreno plano.
Hemos tenido que cortar montañas y rellenar barrancos. Antes ni siquiera había un lugar adecuado para estacionar un vehículo. Ahora hicimos un edificio de seis pisos para estacionar 500 vehículos y tendremos otra área con capacidad para mil más.
Primero hicimos los parqueos y los accesos. También tuvimos que construir la borda del río, de cinco metros de altura por dos metros de ancho, de concreto ciclópeo.
¿Sigue vigente la idea de desarrollar un aeropuerto en Retalhuleu?
Tenemos el proyecto del aeropuerto. Ya está diseñado y ya está localizado el lugar, pero un aeropuerto es un proyecto en el que el Gobierno tiene mucha participación legal, aunque no ponga dinero.
Hay que obtener autorizaciones para un aeropuerto internacional, hablar con las compañías aéreas y atender temas de seguridad, aduanas y contrabando. Todo eso corresponde al Gobierno.
El proyecto se ha presentado desde hace muchos años, pero nuestros proyectos continúan.

Usted ha insistido en desarrollar los proyectos con talento guatemalteco. ¿Cómo se construyó esa capacidad?
Nuestro principio fue no contratar profesionales extranjeros. Los arquitectos fueron conmigo a conocer parques en muchos lugares del mundo y así diseñamos los primeros proyectos.
Después tuvimos que preparar a la gente para construirlos. Formamos a 50 maestros de obra y a 300 albañiles para que supieran cómo hacer el trabajo. Trabajamos mucho con Intecap y también trajimos técnicos para preparar a nuestros trabajadores.
Después de tantos años trabajando en el Irtra y planificando lo que viene, ¿cómo ve actualmente a Guatemala?
Estoy triste porque veo a Guatemala cada día peor. No la veo mejorando, sino empeorando.
Si ustedes ven hoy el cuadro político del país, realmente da pena. La gente que trabaja ahí ve beneficios personales y no resuelve los problemas. Personalmente creo que Guatemala va por muy mal camino.
¿Qué es lo que más le preocupa de esa situación?
Me preocupa que no lleguen las personas que deben llegar, personas que piensen en Guatemala y que sepan hacer las cosas.
Yo siempre pregunto: “¿Qué ha hecho este señor?”. Puede tener un título, una maestría y muchas cosas, pero hay que preguntarse qué ha hecho realmente.
A mis nietos les digo: “Bueno, patojos, yo ya me mojé los pantalones; ahora les toca a ustedes mojarse los pantalones. Echen riata y no permitan estas cosas”.
Esa importancia de aprender haciendo parece estar muy vinculada con su propia historia. ¿Cómo comenzó su vida laboral?
Yo no quise estudiar y mi papá me dijo: “¿No querés estudiar? Pues te vas a trabajar”. Y me mandó a cargar cajas a la bodega.
Así empecé: cargando cajas, manejando camiones, vendiendo aguas gaseosas en las ferias y poniendo publicidad. Pasé por todos los puestos.
Mi padre me decía que el buen gerente es el que conoce su negocio desde la última pieza, porque si el barrendero barre mal, es culpa del gerente. Eso lo he aplicado en el Irtra y en todos los lugares donde he estado.
¿De dónde nació su interés por desarrollar parques de diversiones en Guatemala?
Desde niño me gustaban los parques. En la feria de noviembre había montañas rusas, ruedas de Chicago, restaurantes y otras atracciones, y yo me metía a todos los juegos.
Después me casé en 1958 y fui de luna de miel a Los Ángeles. Disneyland acababa de abrir y fui a conocerlo. Cuando vi aquella maravilla, el gozo de las personas y la alegría de las familias, le dije a mi señora: “¿Cuándo podremos tener en Guatemala algo como esto?”.
¿Qué lo llevó finalmente a involucrarse con el Irtra?
Cuando estaba en la Cámara de Industria surgió la idea de darle algo más al trabajador y se formó el Irtra. Entré como director suplente y después fui director titular.
En 1970 insistía mucho en la Junta Directiva en que debíamos hacer algo para toda la familia: que estuviera contento el niño, pero también el abuelo. Entonces decidieron nombrarme presidente para ver si podía hacer lo que proponía.
Después de tantos años al frente del Irtra, ¿qué considera fundamental para que la institución pueda continuar?
Hay que formar equipo y tener personas de primera línea en la Junta Directiva, gente que haya manejado empresas grandes y que entienda cuando uno habla de inversiones importantes.
También debemos buscar en la administración gente nueva, que conozca, que esté preparada, que haya trabajado y que haya hecho algo.
Somos pragmáticos. Todos vamos a morir y, si dejamos un hueco donde estamos, podemos arruinar las cosas. Hay que resolver la sucesión. Si yo me tengo que salir en un par de años o en un año, lo haré para que venga otro y continúe.
¿Cuál quisiera que fuera su legado en el Irtra?
El Irtra debe seguir con sus principios y con personas capaces de continuar lo que se ha construido. Estamos buscando gente nueva, preparada, que haya trabajado y demostrado lo que puede hacer.
Si Dios nos da vida y aguantamos un par de años, tendremos un nuevo presidente.
Después de todo lo que ha construido y de su preocupación por el país, ¿qué mensaje les deja a los guatemaltecos?
Si queremos a Guatemala debemos ser trabajadores. Debemos ser honestos, pensar primero en la familia y en nuestra patria. Debemos ser trabajadores leales y personas que pensemos que Guatemala puede ser grande.
Guatemala tiene elementos, tiene país, tiene personas y tiene las facilidades. Entonces, a los guatemaltecos les digo: sí se puede. Hagámoslo.







