Muro de Donald Trump se construye con acciones políticas

Contener la migración hacia EE. UU. es la principal fuerza política de Donald Trump, quien se ha encargado de que otros países tomen acciones a favor de su causa.

Una madre migrante junto con sus hijos brincan la barda fronteriza que separa a Estados Unido y México, cercano al puente internacional de Santa Fe, en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, México. (Foto Prensa Libre: EFE)
Una madre migrante junto con sus hijos brincan la barda fronteriza que separa a Estados Unido y México, cercano al puente internacional de Santa Fe, en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, México. (Foto Prensa Libre: EFE)

Donald Trump ofreció durante su campaña presidencial, en el 2015, que construiría un muro en la frontera sur de Estados Unidos, el cual evitaría el paso de migrantes ilegales, principalmente mexicanos y centroamericanos, una de las promesas que le valieron el apoyo de la comunidad republicana más radical y determinaron su victoria electoral.

Cuatro años después, el presidente de Estados Unidos mantiene la idea de construir una pared de ladrillo y hormigón para detener la migración ilegal, principalmente de mexicanos y centroamericanos, aunque también su administración consiguió girar las agendas coyunturales hacia la trashumancia y acuñó la “crisis migratoria” en las prioridades de su país.

Como consecuencia de esa idea, cada país, desde México hasta Honduras, ha visto endurecer las políticas antinmigrantes de EE. UU. y ha tenido que alinear sus esfuerzos para contener un flujo de personas que huyen de esos territorios, en busca de mejores oportunidades de vida.

En estos últimos cuatro años, además, se acrecentaron los problemas sociales en el Triángulo Norte de Centroamérica y más personas se vieron obligadas a emprender   el viaje hacia EE. UU. de manera ilegal.

El cenit de este éxodo se vivió a mediados del 2018, cuando miles de hondureños decidieron emprender camino en una caravana que cruzó Guatemala y México, pero que vio ahogados sus sueños al intentar cruzar hacia territorio estadounidense.

A esta caravana le siguieron otras, con menos suerte cada vez para cruzar la frontera, pero en cambio fueron el detonante de una política más agresiva de Estados Unidos para evitar que su territorio sea ocupado por centroamericanos.

 

 El muro invisible

Trump implementó su plan “Tolerancia Cero”, como una medida drástica para frenar la migración. En este incluyó centros que llegaron a albergar hasta dos mil 500 niños que fueron separados de sus familias cuando intentaban cruzar a EE. UU. Para mayo de este año, cinco menores habían muerto en manos de autoridades estadounidenses.

La presión de los demócratas obligó a la administración de Donald Trump a buscar otras opciones, a pesar de que la Corte Suprema autorizó el uso de hasta US$2 mil 500 millones para construir un muro en la frontera sur.

Eso no es suficiente. Trump buscó un “tercer país seguro” como la solución más viable para alejar a los migrantes de su territorio, y luego de que México rechazó la oferta, el gobierno de Guatemala accedió a recibir a ciudadanos de El Salvador y Honduras que buscan asilo en EE. UU.

La presión desde EE. UU. a los gobiernos del Triángulo Norte ha hecho que estos se comprometan a invertir recursos en contener la migración de sus ciudadanos, a tal punto que actualmente Honduras analiza un plan de desarrollo económico con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y El Salvador, por su cuenta, se ha acercado al gobierno de México para buscar programas de desarrollo para la región.

Fuentes conocedoras del tema han confiado a Prensa Libre que el plan de contención de migrantes de EE. UU. no termina con la inclusión de Guatemala, sino más bien es una estrategia regional que incluye a México, que debería comprometerse a albergar a guatemaltecos que buscan asilo.

Las negociaciones irían más allá y también se buscaría que otro país centroamericano pueda hacerse cargo de migrantes que no sean del Triángulo Norte, y se contempla que un país sudamericano reciba a migrantes del resto del mundo que buscan llegar a EE. UU.

Hasta ahora, los países de los que más huye gente hacia EE. UU. son los mismos que han emprendido más acciones para frenar las migraciones, construyendo así un muro de acciones políticas y sociales para materializar la promesa de Trump.

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