Entrenada para disparar
Los atracos que sufrió en marzo y mayo del 2011, además de un intento de robo de su automóvil, fueron los motivos que llevaron a Cristal, diseñadora de interiores y madre de dos niños, a comprar una pistola de calibre .22, además de buscar ayuda para elegir el tipo de arma. La ejecutiva tomó clases de tiro en un polígono, registró el arma y obtuvo la licencia para llevarla consigo.
Pero no solo en la capital; en la provincia existen mujeres que optaron por adquirir un arma. Según el Digecam, en el 2011, 31 mujeres de Alta Verapaz registraron una pistola automática o un revólver; le siguen Escuintla, con 29, y Zacapa, con 28 licencias. Las edades se ubican en un rango de 35 a 45 años. En cuanto a los permisos para portar arma, fueron extendidos 17 en Zacapa, 14 en Quetzaltenango y 12 en Alta Verapaz.
En los tres meses que lleva de portar en su bolso la pistola, Cristal no la ha necesitado. “A veces siento temor de llevar un arma de fuego en la cartera; cuando conduzco, no sé dónde ponerla”, dice, pero no piensa deshacerse de ella. Suele llevarla a una armería de la zona 5 para darle mantenimiento.
Hasta finales del 2011 había siete mil 987 féminas que registraron al menos un arma; de ese número, 934 tienen licencia para portarla. El resto solo puede tenerla para resguardar su casa.
No es garantía
Para Mayra de León, coordinadora del Programa de Seguridad Humana del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible, portar una pistola no garantiza que una persona esté más segura o se libre de ser víctima. “En muchos casos, el arma que compra una persona será utilizada en su contra; siempre el delincuente tiene cierta ventaja sobre alguien que porte una pistola”, sostiene.
“Las féminas ocupan solo el 2 por ciento del total de armas registradas. Se percibe que hay más mujeres con armas, pero siguen siendo un porcentaje reducido del total”, dice De León.
Según el Digecam, en su base de datos el 3 por ciento de mujeres posee un arma de fuego.
Deben pasar examen
Rony Urízar, vocero del Ministerio de la Defensa y portavoz del Digecam, afirmó que las féminas han gestionado los permisos para portar un arma debido al temor que les produjo haber sufrido asaltos. “Los niveles de violencia les exigen buscar una opción de defensa, aunque ha sucedido que hay quienes no saben usarla y terminan siendo una vez más víctimas”, refirió
Javier Hernández, instructor de tiro, explicó que los exámenes del Digecam no son el filtro idóneo para considerar si una persona es apta para obtener la licencia. “El examen determina si la persona es homicida o suicida, pero no evalúa si es psicópata; lo mismo ocurre en la prueba de tiro; disparar cinco veces no garantiza que el tirador sea experto o que sepa reaccionar en el momento adecuado y a la velocidad necesaria”, dijo.
Cuestión de prevención
Estuardo Gómez, experto en seguridad, afirmó que cada vez más mujeres se capacitan en defensa personal y manejo de armas, pero para elegir una, primero debe haber instrucción y tener claro el objetivo.
“Varias mujeres compran una pistola como amuleto o terminan siendo proveedoras de armas a la delincuencia, porque se las roban”, explicó.
Además indicó que se crea el riesgo de accidentes en el hogar, si el arma no está debidamente guardada.