Política

Convencer o morir en las elecciones de 2019: Arranca “remate” de partidos políticos

Cambios en la Ley Electoral permitirán depuración a través del voto:  todo grupo político debe participar en elecciones del 2019.

Por Bill Barreto y Manuel Hernández Mayén / Guatemala

Para las próximas elecciones todos los partidos que hayan sido constituidos tendrán que participar en los comicios. (Foto Prensa Libre: Archivo)
Para las próximas elecciones todos los partidos que hayan sido constituidos tendrán que participar en los comicios. (Foto Prensa Libre: Archivo)

El cementerio de partidos políticos tendrá que abrir una nueva parcela en los próximos comicios. Luego de la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos del 2016, las agrupaciones que no postulen candidatos a la Presidencia o a diputaciones en más de la mitad de los distritos electorales, salvo que hayan conseguido una curul en el Congreso, serán canceladas. 

Para las próximas elecciones todos los partidos que hayan sido constituidos tendrán que participar en los comicios. 

No podrán, a diferencia de procesos anteriores, “guardar la ficha” del partido para competir más adelante o como ha sido comentado en círculos políticos durante años, “vender la ficha” de la agrupación a algún candidato que busque un partido con el cual competir.

Esta es la última oportunidad para que los partidos políticos, que solo hayan sido constituidos como maquinarias electorales sean vendidos.  

Hasta el pasado viernes, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) registraba 25 partidos inscritos y habilitados para competir por el poder en las elecciones de 2019.

De estos, cuatro están en proceso de cambio de nombre y tres enfrentan su posible cancelación.

Entre los partidos que cambiaron de nombre se encuentra el Partido Libertador  Progresista (PLP) renombrado Valor; la Gran Alianza Nacional (Gana), que hizo gobierno durante la presidencia de Óscar Berger, como una alianza de partidos, llamado ahora Crecer. La agrupación Cambio, cuyo nuevo nombre es Partido Liberal de Guatemala (PLG), y la agrupación Bienestar Nacional (Bien) que se encuentra en proceso de modificar su denominación,  según información de fuentes internas del partido.   

Además, enfrentan procesos de cancelación, Ciudadanos Activos en Formación (Café), actualmente suspendido; Mi País, agrupación vinculada con el  expresidente del Congreso y prófugo de la justicia, Luis Rabbé; y la agrupación Partido Socialdemocráta Guatemalteco (PSG), a la fecha suspendido y con un proceso de apelación pendiente de resolución por parte del TSE.    

Ofertas Electorales

Entre los factores que influyen en la “compra-venta” de los partidos se encuentra el modelo de financiamiento interno de los mismos.

Según el estudio Partidos políticos guatemaltecos: financiamiento e institucionalidad, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), los partidos guatemaltecos siguen un modelo de financiamiento privado que hace que los dirigentes locales asuman el costo, a semejanza de una “franquicia”. 

Lo cual hace que estos dirigentes   puedan trasladarse después de partido con todo y su estructura local. Al respecto, Roberto Alfaro, exintegrante del comité ejecutivo del Partido de Avanzada Nacional (PAN) comenta que a menos de un año de la convocatoria a elecciones ya se producen una serie de “ofertas” alrededor de los partidos.

“En el caso del PAN, me comentaron que estaban ofreciendo Q2 millones por la ficha del partido. Sin embargo, yo les decía que no tenía sentido pagar ese dinero si luego no contaban con el respaldo de comités municipales, ya que con la mitad más uno de los representantes pueden perder el control del partido”, señaló Alfaro.

Este ofrecimiento al PAN fue negado por el representante del partido ante el TSE, Luis Quiñónez.

En estos momentos, comentó Alfaro, “no hay dirigentes ni instituciones políticas, lo que hay es negociantes de la política que van a tener que cerrar el negocio de crear partidos para venderlos”.

Este aspecto también es reconocido por el exintegrante del comité ejecutivo nacional de la Gana, y del desaparecido Libertad Democrática Renovada (Líder), Edgar Ajcip.

“Todos los partidos políticos giran actualmente alrededor de un dueño, las reformas electorales del 2016 son un primer paso, pero solo vamos a ver consecuencias hasta después de las elecciones y aún hace falta democratizar las decisiones internas de los partidos y sus liderazgos” apunta el excongresista.

Mientras esto no cambie, señalan los dos exdiputados, los partidos seguirán funcionando como organizaciones al mejor postor.  

Redes clientelares 

Para el analista independiente e investigador, Luis Fernando Mack, si bien es positivo para el sistema político la cancelación de partidos que no compitan en los próximos comicios o que no alcancen el umbral electoral del cinco por ciento de votos válidos en la elección del presidente y listado nacional estas medidas son insuficientes.

“Se cancela la ficha, pero las redes clientelares de los candidatos pasan a otros partidos y vuelve a empezar el proceso. Ese es el punto de los diputados que se trasladaron de Líder o del Partido Patriota a otras organizaciones para garantizar su reeleción”, indica Mack.

Una alternativa sería democratizar los partidos garantizando un financiamiento público anterior a las elecciones, señala Mack, el problema es que no existe confianza de la población en que los partidos harán un uso transparente de los fondos.