Guatemala

“La desnutrición está lastrando el desarrollo de Guatemala”, afirma Secretario de la SESAN.

La pizarra del despacho de Germán González Díaz, el máximo responsable de la lucha contra la desnutrición en Guatemala, está plagada de números y lugares; de ideas con las que frenar la gran amenaza para el futuro del país. El 46 por ciento de los niños tiene hambre.

Madres atienden a sus pequeños en el Centro de Recuperación de Jalapa (Foto Hemeroteca PL)

Madres atienden a sus pequeños en el Centro de Recuperación de Jalapa (Foto Hemeroteca PL)

“La desnutrición está lastrando el desarrollo de Guatemala”, sentencia el secretario general de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional  (Sesan) en una entrevista con Acan-Efe.

González Díaz es de los pocos altos cargos de la administración que no ha sido cesado de su cargo con la llegada del nuevo gobierno, encabezado por Jimmy Morales.

Su valía, reconocida, y la experiencia negativa de los continuos vaivenes en la lucha contra la desnutrición, han llevado al nuevo presidente guatemalteco a confiar en este hombre de rostro afable y verbo decidido para dar cumplimiento a su plan.

Una reducción del 10 por ciento de la desnutrición crónica durante sus cuatro años de mandato, “en niños menores de 2 años” , puntualiza González Díaz.

“Cuando se haga el 10 por ciento de reducción de la desnutrición crónica en niños menores de dos años eso va a impactar casi en la misma proporción en el índice general” , explica.

Organismos internacionales han calificado esta meta como “muy ambiciosa” : “Será una carrera grande” , aseguró la Coordinadora Residente de la ONU en Guatemala, Valerie Julliand.

Con una propuesta de “intervenciones focalizadas” en embarazadas y los menores de dos años, los grupos clave para atacar la desnutrición, el objetivo es “más factible” , subraya González Díaz.

Las cifras del hambre

Actualmente, el 46 por ciento de los menores sufren desnutrición crónica en el país, unos “rostros hinchados”  que se disparan en las zonas indígenas, donde la media de niños afectados oscila entre el 65 y el 70 por ciento, con picos en localidades del departamento de Huehuetenango que alcanzan el 90 por ciento.

“Es un problema estructural de toda Guatemala”, aclara González Díaz. De las localidades urbanas, de las áreas rurales. Aunque es ahí, en el mundo indígena del Corredor Seco, donde el hambre derruye la imaginación de los niños, incapaces de soñar con un plato que no sea “tortillas con sal” .

Lo cierto es que hay cuatro departamentos del país, Alta Verapaz, Huhuetenango, Quiché y Chiquimula, donde se concentra casi el 60 por ciento de la desnutrición: 600 mil niños.

Es a estas zonas a donde va dirigida la estrategia del nuevo Gobierno: “coordinación, clarificación, focalización e intensificación”. Estas son las cuatro claves del programa de Morales contra la desnutrición, con el que espera hasta “doblar”  el ritmo de la reducción anual, cifrada en un 1 por ciento anual los últimos 8 años.

“Guatemala ha reducido la desnutrición crónica, pero es un ritmo muy lento. Debería ser un ritmo más rápido” y para lograrlo, además de recursos económicos, lo fundamental es “aprender las lecciones del pasado”  y lograr una coordinación efectiva de las medidas: “acciones al mismo hogar y al mismo tiempo” .

“Mucho se habla de recursos financieros adicionales, pero lo que tenemos que hacer es ser más eficientes con los recursos existentes”, subraya González Díaz.

Estrategias: cambiar hábitos 

La prevención, la denominada “ventana de los mil días”, es junto a la atención primaria la clave para frenar la desnutrición: “Una vez un niño tiene desnutrición crónica y pasa la barrera de los 5 años, la situación es irreversible” .

Por ello, el plan de la Sesan contra la desnutrición crónica que será presentado antes de finalizar el próximo mayo, aboga por cambiar los hábitos de los hogares y las comunidades, por romper el círculo vicioso del hambre.

“Un niño que no está bien nutrido va a tener menos oportunidades de acudir a la escuela y su retención escolar va a fallar. Sin los años de escolaridad suficientes va a tener un empleo poco remunerado. En el país tenemos un 70 por ciento de mano de obra no cualificada, y esos menores ingresos repiten el ciclo” , apunta.

“Es un círculo vicioso y si Guatemala no lo soluciona lo más pronto posible, no vamos a llegar al desarrollo” , añade.

Con una mayor eficiencia en la prevención y en la atención a las crisis agudas que provoca la sequía, el país espera reducir el número de muertos que la desnutrición provoca directa e indirectamente.

En lo que va de año, siete menores han fallecido, uno más que en el mismo período de 2015, pero la mitad que en 2013: “Seguramente tenemos que incidir más para que estos niños tengan atención más rápido” , reconoce González Díaz, quien alude a la “renuencia”  de muchos padres a llevar a los menores a los centros de atención como una de las causas de estas muertes.

Por eso, en colaboración con la Procuraduría de los Derechos Humanos  (PDH) tienen en marcha un protocolo para el rescate de niños cuyos padres no los están atendiendo de la manera debida.

Mas el problema inmediato que le sobreviene a Guatemala tiene que ver con la intensa sequía asociada a “El Niño” , que ha llevado a la ONU a lanzar un llamamiento internacional para atajar un drama que dejará a 1,5 millones de personas en situación de emergencia humanitaria en el país.

La Sesan cuenta también con su propio plan de hambre estacional, que promueve la agricultura familiar como medio de subsistencia y un programa de choque contra el repunte de la desnutrición aguda, así como un colectivo de 82 aldeas centinelas que ofrecen información semanal detallada de la situación en el Corredor Seco.

Es la última barrera contra el mayor drama de Guatemala. 

ESCRITO POR: