Agregó que el informe apoya “aspectos claves” del nuevo enfoque de la política antidrogas de Washington, un planteamiento que “rechaza soluciones simplistas al problema de los alcaloides al implementar políticas que se basan en la ciencia, en vez de la ideología”.
Para William Ostick, vocero del Departamento de Estado para el continente americano, Estados Unidos ve la política sobre drogas como una cuestión de salud pública y de seguridad civil”.
“Siempre hemos favorecido programas innovadores y basados en evidencias científicas, cuyo objetivo sea reducir la demanda de drogas”, a la vez que “trabajamos para desmantelar las organizaciones de tráfico de estupefacientes”, reiteró Ostick.
Agregó que EE. UU. espera llevar a la asamblea general de la OEA “un diálogo útil y productivo” sobre el tema con el resto de países.
Otras voces
David Johnson y Kevin A. Sabet, dos exfuncionarios de la política antidrogas de Estados Unidos y que contribuyeron en la elaboración de la investigación de la OEA, explicaron en un comunicado conjunto que el análisis, “aunque es un buen primer paso”, no debe interpretarse “como un apoyo a la legalización o políticas fuera de los tratados de las Naciones Unidas para el control de las drogas”.
“Está claro que el proceso que condujo a su elaboración —del documento— representa un esfuerzo significativo para bregar con este asunto tan difícil, que afecta la salud y seguridad en las Américas”, resaltó Johnson.
Dato
27 mil dólares cobran en EE. UU. por un kilo de cocaína.