En los corredores del hotel Barceló, de la capital costarricense, y antes de abandonar la 22 Cumbre de Presidentes de Centroamérica, el mandatario accedió a dialogar, para evaluar sus tres años al frente del Organismo Ejecutivo.
Durante la entrevista, el gobernante estuvo acompañado de Julio Girón, su secretario privado. De la misma, también fueron testigos tres guardaespaldas.
La siguiente es una síntesis de la conversación con el presidente, quien aseguró que su corazón ?está de lado? de Ríos Montt, caudillo del eferregismo, y quien -pese a las prohibiciones constitucionales- aspira sucederlo en la Presidencia del país.
¿Cuál ha sido la mayor dificultad, ahora que está a punto de iniciar su cuarto año de mandato?
Siempre un gobierno enfrenta dificultades de toda naturaleza, pero haciendo un balance de tres años y entrando a la recta final, es positivo, no para el Gobierno, sino para el país.
Se aprobó la reforma laboral, la reforma educativa, social, del Estado, fiscal, financiera, y eso es sumamente positivo. Sin embargo, creo que las reformas no se han entendido en toda su dimensión, y cuando se vean los resultados la población se va a preguntar ¿quién las inició? y entonces se sabrá la verdad. Me siento satisfecho al cumplir tres años de gobierno.
Estos años han estado marcados por enfrentamientos con distintos sectores, especialmente el empresarial.
Indiscutiblemente, una de las cosas que lamento como presidente, como ser humano y como ciudadano, es no haber tenido un entendimiento desde el principio con el sector privado, pero así es la historia de Guatemala. Cuando leo la historia del país me doy cuenta de que nunca ha existido una buena relación entre el sector privado y el Gobierno.
Pero hay un cambio de actitud y tenemos que entender que en el futuro esta confrontación no puede seguir, so pena de que el país pague las consecuencias y no podamos sobresalir en una economía globalizada.
Un factor importante en esta confrontación han sido los llamados eurobonos ¿Qué opina de la oposición a éstos?
Esta es una razón eminentemente política. El sector privado sabe que el próximo gobierno va a encontrar una situación más holgada, más equilibrada y con recursos para enfrentar cualquier demanda, pero la oposición es política.
Ellos creen que la utilización de una parte de los eurobonos va a tener beneficio para el gobierno de turno, pero están equivocados. El pueblo de Guatemala, a estas alturas, ha madurado un poco electoralmente y no se deja llevar por esa utilización que puede hacerse arbitrariamente.
Recuerde que el día que di posesión a la Comisión por la Transparencia y la Corrupción (el 11 de diciembre), dije que la primera misión era vigilar y fiscalizar el destino y utilización de los recursos provenientes de los eurobonos.
Pero los empresarios han hecho un llamado directo para que no compren los bonos.
Ellos han usado términos no elegantes, no caballerosos, no educados. Nosotros les hemos dado una respuesta seria, que la han visto en la televisión.
La prensa no nos ha dado derecho de respuesta, en una violación de las garantías individuales y la libertad en el país. Por eso hemos tenido que recurrir a la televisión, porque los medios escritos no nos dan derecho de respuesta, ¡y hablamos de democracia, tolerancia y estado de Derecho!
Nosotros hemos dado una respuesta seria. Yo no he dado respuestas pesadas contra el sector privado, he estado al margen, pero los eurobonos tienen muchas salidas.
Sobre la prensa, ¿cómo la cataloga, con tres años de experiencia en el Ejecutivo?
Voy a decir una cosa muy seria: mi relación con los reporteros de la fuente es excelente, tenemos una relación de mucho respeto a la profesión de ambos, tanto me han respetado como los he respetado yo.
Pero ese no es el problema. El problema no es ni siquiera con los directores, es con los dueños de los medios de comunicación, que han convertido a la prensa en un instrumento de presión política y de ejercicio del poder. Y eso les va a hacer daño.
Ahora se plantean los grandes filósofos y políticos del mundo, ¿qué va a pasar con la democracia cuando los grupos económicos quieran gobernar a través de los medios de comunicación?
¿Qué opina de las denuncias de corrupción divulgadas por la prensa escrita, las cuales han resultado ciertas?
En este punto, reconozco el papel de la prensa en denunciar actos de corrupción.
Pero también reconozco que ha hecho campañas que no tienen ningún fundamento, como la campaña de la Conexión Panamá: no han podido demostrar que yo tenga en ninguna parte del mundo una cuenta bancaria, ni a mi nombre, ni de mi madre, ni de mi hermana, ni de Evelyn… y no han corregido. Dejaron a la población como que el presidente tenía millones de dólares en Panamá, y eso hace daño… a mí no, sino a la credibilidad de la prensa.
Ahora viene un año electoral y tienen que saber que no deben jugársela con ningún candidato presidencial, porque eso les va a hacer daño: tienen que ser objetivos e imparciales, pero todo esto es un proceso de madurez.
¿Qué hará durante el año electoral que se avecina?
Mantenerme al margen, totalmente. Porque si soy un hombre que cree en los principios democráticos, no puedo tomar partido, aunque mi corazón todo el mundo sabe en dónde está.
¿Está al lado del general Efraín Ríos Montt?
Así es.
¿Cómo va el proceso para inscribirlo como candidato presidencial?
Lo veo muy bien y creo que sería una decisión histórica, para fortalecer la democracia.
La prueba de fuego, tanto del Tribunal Supremo Electoral como de la Corte de Constitucionalidad, está con la inscripción del general, porque se debe fortalecer la democracia, se debe aceptar que el hombre o la mujer capaz de juntar los votos para ser presidente debe ser respetado por las instituciones y la ley.
Creo que el general no tiene impedimentos.
Respecto de su gestión, algunos de sus colaboradores comentan que uno de los momentos más críticos fue cuando Otto Reich, en su calidad de secretario de Estado Asistente para el Hemisferio Occidental, de Estados Unidos, criticó a su gobierno.
No lo veo así. Yo lo entendí en el momento que lo vi en los titulares de la prensa, pues creo que se sobredimensionó. Lógicamente, por estar en este juego político, dijeron ?aquí acabamos a Portillo?.
Me dolió, porque he hecho esfuerzos sin recursos, sin equipo, sin recursos humanos contra el narcotráfico. Me dolió sobremanera que se haya manejado la noticia de que el presidente aparece rodeado de narcotraficantes. Es injusto. No es cierto. No se apega a derecho y se especula.
Creo que hasta el mismo Otto Reich se dio cuenta de que sus declaraciones fueron utilizadas de una manera que él no pensó, al extremo que después él mismo reconoció los cambios que habíamos hecho.
¿Cuál es la expectativa sobre el nuevo embajador de Estados Unidos para Guatemala, John Hamilton?
Le he comunicado al señor Stephen McFarland (encargado de Negocios de la Embajada estadounidense) que posiblemente las cartas credenciales se las reciba al embajador a principios de enero.
Sin embargo, me gustaría tener una conversación informal con él, para empezar el acercamiento. Es embajador de Estados Unidos, y nosotros, dentro del protocolo, tenemos que ser respetuosos y tener la mejor atención hacia él.
Respecto de los ex-Patrulleros de Autodefensa Civil, ¿qué pasará?
Seguimos negociando, nos enviamos cartas y hablamos. He ido tres veces a conversar con los patrulleros, sin que sea pública la reunión.
Ellos están indecisos con los Q5,200 ofrecidos, y quisieran que eso subiera un poquito más. Es de resaltar que ellos tienen una posición muy madura, ecuánime y comprensible sobre la situación financiera del país. Seguimos negociando y buscando una salida.
¿Qué pueden esperar los guatemaltecos del presidente Portillo en su último año de gestión?
Primero, ecuanimidad, madurez e imparcialidad en el proceso electoral. Ojalá pudiéramos terminar con la Ley de Protección al Consumidor y con la política agraria. Esas son las cosas que debo cumplir de mi tarea histórica.
Repito que me siento satisfecho y mi mensaje es de fe. Hemos tenido estabilidad económica, ha habido incremento real del salario, las tasas de interés han bajado, la inflación está al seis por ciento.
Ese es el esfuerzo de un gobierno que ha sido responsable con el gasto público, ha tenido disciplina fiscal y ha pensado en que la estabilidad económica sí se come, porque no permite que se incrementen los precios de la canasta básica.