Cuál es el significado del Domingo de Ramos en la Semana Santa

¿Por qué el Domingo de Ramos tiene tanto significado en el ritual de la Semana Santa? ¿Qué hay de relevante en este día que no tenga el resto de la semana considerada mayor?

El Domingo de Ramos es el primer día con el que inicia la Semana Santa. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El Domingo de Ramos es el primer día con el que inicia la Semana Santa. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Es la puerta de entrada a la Semana Mayor. Y es Domingo de Ramos porque en vez de agitar hojas de palma los cristianos del mundo agitan ramos hechos con hojas de palma.

El Domingo de Ramos es una celebración humilde que abre la puerta a los siete días en los que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Jerusalén, a donde Jesús quiso entrar montado en un asno, es la ciudad de la Pasión, narrada en los Evangelios. Jerusalén recibe a Cristo, el Rey, montado en un pollino, para dar cumplimiento a la profecía de Zacarías:  “¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna”.

Esta visión de Zacarías, 500 años antes de Cristo, resume el regocijo, la alegría y el alboroto de aquel primer Domingo de Ramos. Cristo no entra con un ejército ni en una carroza lujosa sino “a lomo de mula”. Tampoco es antecedido por trompetas o timbales sino por una multitud de admiradores, curiosos y hasta infiltrados.

Antesala

El Domingo de Ramos es la puerta de la Semana Santa, día en que se anticipa la victoria de Cristo sobre la muerte. Los ramos o palmas son el símbolo de la victoria, señal de triunfo. Jesucristo entra como un rey y es aclamado como tal por el pueblo.

El profeta Zacarías, pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. (Foto Prensa Libre: internet)

“¡Hossanna al hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor”, exclamaron aquel domingo cientos de hombres, mujeres y niños al ver entrar a Jesús montado en una humilde bestia de carga. Así quiso entrar a Jerusalén, que cinco días más tarde ya no lo vería como rey sino como una amenaza para el poder romano.

Jesús de los Milagros, del Santuario Arquidiocesano del Señor San José, en su majestuosa procesión del Domingo de Ramos. La alegoría de 2017 fue la entrada a Jerusalén. (Foto: Hemeroteca PL)

Un niño porta un ramo hecho con hojas de palma al cual se le agregan adornos y flores de la temporada. (Foto: Hemeroteca PL)

En Jerusalén

El Domingo de Ramos tiene dos dimensiones: la primera, el anticipo de la Pascua y del triunfo de Jesús, y la segunda, el inicio de la pasión y muerte de Jesucristo. Por un lado, está el grito del triunfo y la victoria, y por otro, la representación profunda de su pasión y muerte.

Y es que la procesión comienza en el Monte de los Olivos, a unos 1.8 kilómetros de Jerusalén, la ciudad amurallada, la Ciudad Santa de tres religiones.

A las hojas de palma se unen ramos de hojas de olivo, y a cientos de viajeros turistas, residentes y palestinos cristianos, religiosos de todo el mundo, al compás de la música, los bailes y los gritos de júbilo.

Procesión de Ramos en Petén, al norte de Guatemala. (Foto: Hemeroteca PL)

Estos bailes recuerdan también la entrada de David como rey cuando, desnudo, ingresó danzando a la Ciudad delante del Arca de la Alianza.

Siguiendo los pasos que según la tradición recorriera Jesucristo hace más de 2 mil años, miles de personas simulan el acontecimiento con cánticos y plegarias.

El Monte de los Olivos y el valle del Cedrón, que cuatro días más tarde servirán de consuelo a un Jesús atribulado que ve venir a la muerte a su encuentro, el Domingo de Ramos se llenan de gritos, algarabía y luz.

En San Esteban

Todos destacan que la importancia de este acto en Tierra Santa es poder simular la llegada de Jesús a Jerusalén, aunque la entrada en la ciudad amurallada se hace ahora por la Puerta de San Esteban, porque la que entonces daba acceso al Templo fue tapiada por Suleimán el Magnífico en el siglo XVI.

Puerta de San Esteban, en Jerusalén, por donde ingresa la procesión del Domingo de Ramos. (Foto Prensa Libre: internet)

El rey David danza delante del Arca de la Alianza en la entrada de Jerusalén. (Foto Prensa Libre: internet)

La puerta recuerda a Esteban, el primer mártir del cristianismo que murió apedreado. De hecho, la Iglesia Católica sostiene que la sangre de los mártires es el abono que fertiliza la vida eterna de la Institución.

La procesión finaliza en la iglesia de Santa Ana, a pocos metros de la Puerta de San Esteban, a la que los miles de peregrinos llegan recibidos con arroz que arrojan desde los balcones.

Ramos de fe

Guatemala no es ajena esta tradición, porque, además de pintoresca es la ventana a los grandes cortejos procesionales de la Semana Mayor.

Representación en vivo de la entrada de Jesús a Jerusalén. (Foto: Hemeroteca PL)

Domingo de Ramos en Guatemala es parecido a las celebraciones del mundo entero.

Acá se confeccionan los ramos y se bendicen. Estos son hechos de hoja de palma, una palma propia de la temporada y de dos colores. En el país no hay ramos de un solo color.

La creatividad parar armarlos incluye adornos como flores de ocasión y otros adornos que los asocian a la pasión.

“Contra demonios”

“El manojo de palmas vale Q25, y los ramos que hacen las vendedoras cuestan Q5. La venta masiva es el domingo por la mañana, con las personas que vienen a misa y que luego salen en la procesión con los ramos bendecidos, los cuales son colocados en los umbrales de las puertas, como parte de la tradición, y según se dice sirven para espantar a los demonios, explica una vendedora.

El Domingo de Ramos, un día de fiesta, marca la entrada de Jesús a Jerusalén. Procesión de Jesús de las Palmas, Guatemala 2004. (Foto: Hemeroteca PL)

El historiador Celso Lara cuenta que en algunos lugares se cree que cuando una persona sufre un susto por alguna circunstancia, debe beber una infusión hecha con las palmas “y le vuelve el resuello”.
También se tiene la creencia de que los ramos son portadores de buena suerte, y se colocan en la entrada de la casa, para que siempre esté protegida de “las malas influencias”, terremotos o inundaciones.

En la capital es costumbre que los ramos se bendigan a primera hora. De ahí tiene lugar la procesión: la más típica es la de Jesús de la Borriquita, de la iglesia San Miguel de Capuchinas, en la capital, que recorre los viejos barrios del Centro Histórico.

Jesús entra a la Ciudad Santa entre gritos y algarabía. Foto de la procesión de Capuchinas, Domingo de Ramos de 2004. (Foto: Hemeroteca PL)

Los ramos bendecidos son considerados en la cultura popular como "defensores contra demonios y tempestades"; además "devuelven el resuello". (Foto: Hemeroteca PL)

Este día los vecinos arreglan la fachada para saludar al Cristo triunfante. Es la procesión festiva acompañada de música festiva, gente festiva y colores festivos.

Sin embargo, si el Domingo de Ramos es la antesala de la Pasión de Cristo, el de Resurrección, ocho días después, es el sello definitivo de la celebración, porque no hay pasión sin gloria ni muerte sin resurrección.

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