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Apuntes históricos sobre el puente del Incienso

El 16 de febrero de 1973 fue publicado en Prensa Libre un reportaje sobre intentos previos de construir un puente sobre el barranco del Incienso, ubicado en las zonas 3 y 7 de la capital. En ese entonces, la obra se realizaba con escepticismo de los vecinos.

Foto aérea del Puente del Incienso que conecta la zona 7 con el centro de la ciudad. (Foto: Hemeroteca PL)

Foto aérea del Puente del Incienso que conecta la zona 7 con el centro de la ciudad. (Foto: Hemeroteca PL)

Desde el año 1882 se proyectó formalmente tender un puente en la barranca del Incienso, cuando el presidente Justo Rufino Barrios contrató a los técnicos Carlos Geissler y Mauricio Maurer para la realización de la obra.

El puente tendría un costo de dos mil quinientos pesos (moneda de la época) y dentro de las espcificaciones del contrato se fijaba que tendría una longitud de 25 varas por 5 de ancho, con un pasamanos e incluía la preparación de los caminos que conectarían con la estructura.

No hay evidencias de que la obra se haya realizado o si se hizo, por la naturaleza de la misma se destruyera a pesar que en su tiempo era considerada como un trabajo de importancia.

Durante la gestión administrativa de más de 8 gobernantes se planteó formalmente la proyección de la obra y sucesivamente los presidentes Reyna Barrios, Cabrera, Ubico, Arévalo, Árbenz, Castillo Armas e Ydígoras Fuentes, consideraron dentro de sus planes de gobierno hacer realidad el puente sobre esa barranca.

Históricamente el paso por ese lugar ha tenido su importancia, pues recién fundada la ciudad fue asignadocomo uno de los cuatro Guardas, que constituían, las entradas estratégicas a la ciudad.

Estos Guardas eran: del Golfo, del Incienso, Guarda Viejo y Guarda de Petapa, y su nombre devenía de las guardiciones militares en esos puntos, de importancia en una época de perturbación política, con derivaciones bélicas, en los cinco estados de Centroamérica.

A ese respecto se asegura que por la barranca del Incienso se pusieron en desbandada las tropas comandadas por el general Francisco Morazán, tras su derrota en la plaza de Armas, el 19 de marzo de 1940.

Alejandro Marure al referirse a estos hechos afirma en Efemérides, que el día mencionado, después de 22 horas de combate, el general Rafael Carrera, con órdenes del jefe de Estado, don Mariano Rivera Paz, contraatacó a Morazán, quien se había apoderado de la plaza la noche anterior, al frente de mil 300 salvadoreños.

Enclave histórico

De acuerdo con el escritor Rigoberto Bran Azmitia, la barranca del Incienso, recibió ese nombre porque en ese lugar se efectuaba una especie de ceremonial, semejante a los de algunos pueblos indígenas del occidente del país. 

El rito se realizaba el sábado de gloria, cuando los indígenas de las poblaciones al este de la capital, como Mixco, San Juan y San Pedro Sacatepéquez y otros, incensariaban en el lugar antes de que la guarnición abriera las puerts a las 10 horas, cuando se cantaba el Gloria en la Catedral. 

Un puente, con las deficiencias arquitectónicas de la época hace suponer que existía en ese lugar consistente por cuanto estaba en condiciones de resistir el paso de tropas como en el caso de la huída de las huestes de Morazán.


Otros intentos

Sin descartar la posibilidad de que el general José María Reyna Barrios haya contemplado en su administración la construcción del puente, dado el dinamismo de su administración, lo que sí registran las crónicas es que el presidente Manuel Estrada Cabrera quiso realizar la construcción del puente, con características formales para la época.

En efecto, una estructura de metal, semejante a la del puente de La Barranquilla fue tradída, seguramente de Alemania, por el gobierno y su instalación fue anunciada con gran boato.

Vale la pena recordar que el puente de la Barranquilla fue instalado durante la administración de Reyna Barrios y es el mismo que sirvió para el paso del Ferrocarril en la 10a. avenida. 

Debe aclararse que de ninguna manera el puente proyectado tenía las características de los puentes en perspectiva a partir de la administración gubernamental del doctor Arévalo. 

Pero en todo caso el puente ya no fue construido como lo anunció Cabrera, pues la estructura metálica quedó abandonada muchos años en el fondo del barranco. 

Años más tarde, en 1940, el general Jorge Ubico también proyectó la obra y en ese propósito encomendó al ingeniero Juan de Dios Cabrera, para que hiciera los planos. Cayó el gobierno de los 14 años y la obra sólo se quedó en las oficinas de planificación.

Igual pasó con los gobiernos de Arévalo y Árbenz, quienes además proyectaron una idea de circunvalación, la misma que ejecutaría el alcalde Colom Argueta con el Anillo Periférico. 


Una realidad

El 7 de febrero de 1973 se conocía el convenio que la Municipalidad capitalina presidida por el alcalde Manuel Colom Argueta hizo con el gobierno central, para la construcción del anillo periférico en su parte occidental y el puente del Incienso. 

Las cláusulas del convenio indicaban que el gobierno se comprometía a construir el puente y la comuna las calzadas, puentes y otros que fueran necesarios para habilitar la parte occidental del anillo periférico. 

El 26 de junio de 1974 el monumental puente fue inaugurado a un costo total de Q4 mil 650 millones y con unas dimensiones de 390 metros de longitud, 25 de ancho, 6 pistas y una altura máxima de 135 metros, siendo uno de los puentes más grandes del istmo. Fue bautizado como “Puente Ingeniero Martín Prado Vélez”, en honor al ex alcalde de la capital (1949-1951).

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