Una de las fotografías de portada de ese día fue sobre inspecciones que Sanidad Pública hizo en varios expendios de lácteos de la Ciudad, a las cuales tuvo acceso la Prensa.
El supuesto responsable de vender lácteos que causaron intoxicación masiva e incluso la muerte de un niño, fue Klic Berhens, administrador de la lechería “La Alemana”. Berhens alegó inocencia.
Sanidad controla
Para evitar el pánico causado por la intoxicación con lácteos, Sanidad Pública informó entonces que ya estaban controlados los expendios donde se vendieron lácteos en descomposición. Al respecto, indicó, no hay riesgo en consumir agua o verduras, pero alertó a la población de no comer ningún derivado de la leche al menos en cinco días.
Muere un niño
En la nota de prensa publicada en la página 2 de este matutino, se informó que el hijo de Raúl Arroyo murió luego de haber comido un pedazo de queso contaminado, el cual, según él, se ganaron como premio en la panadería “La Holandesa”, al haber acumulado varios cupones. Él padre había dicho que su hijo murió por tomar atole de plátano, lo cual desmintió después.
Advertencia
Según Sanidad Pública, los propietarios de las lecherías “Vital” y “La Nodriza” habían sido advertidos de no vender lácteos, medida que no acataron. Por ello, ambos negocios fueron multados.
Entre las notas también se publicó que el propietario de “Nodriza” fue detenido por vender producto adulterado.
El propietario de “La Holandesa”, Leonel Bobadilla, dijo que su empresa no produce queso sino pan, y que el producto lo había comprado en tienda “La Morera”, “donde se surte de ese artículo”.
“La Holandesa” estaba situada en la 20 avenida y 2a. calle de la zona 6.