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El “peligro amarillo”: cómo se ha estigmatizado a los asiáticos a lo largo de la historia de Estados Unidos

Durante la pandemia ha habido personas que han rechazado ser atendidos en los hospitales por personal sanitario de origen asiático.

Este anuncio de una marca de jabón de la década de 1880 estaba subtitulado "los chinos deben irse". BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS

Este anuncio de una marca de jabón de la década de 1880 estaba subtitulado "los chinos deben irse". BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS

Les escupen, los insultan en la calle y, en ocasiones, son víctimas de agresiones físicas.

Estados Unidos vive un aumento de los ataques racistas en contra de ciudadanos de origen asiático.

Solamente entre marzo y diciembre de 2020, se reportaron 2.808 denuncias sobre este tipo de ataques, de los cuales 8,7% involucraron agresiones físicas y 71% supuso acoso verbal, según datos de la organización Stop AAPI Hate.

Detrás de estas acciones, muchos ven los efectos de la retórica de la extrema derecha que culpa a los asiáticos por la pandemia de covid-19. Un discurso del que se acusó de formar parte durante su mandato al expresidente Donald Trump con sus recurrentes menciones al “virus chino”.

Pero el sentimiento antiasiático no es, en realidad, algo nuevo en Estados Unidos y se remonta hasta hace más de 150 años, cuando empezó a hablarse del “peligro amarillo”, para referirse a la supuesta amenaza que representaban los ciudadanos originarios de Asia Oriental para la civilización occidental.

El primer veto migratorio

“A finales del siglo XIX, los nativistas blancos difundieron propaganda xenófoba sobre la falta de pulcritud de los chinos en San Francisco”, señaló Adrian de Leon, profesor de Estudios Estadounidenses y Étnicos en la Universidad del Sur de California (USC), en un artículo en The Conversation.

“Esto alimentó la aprobación de la infame Ley de Exclusión China, la primera ley en Estados Unidos que prohibió la inmigración basada únicamente en la raza“, agregón De León.

Caricatura alusiva al "peligro amarillo".
Getty Images
El estereotipo del “peligro amarillo” estuvo presente en muchas potencias occidentales.

Esta ley, aprobada en 1882, era muy popular y gozaba del apoyo de grupos de trabajadores que temían que la oferta de mano de obra china iba a impulsar una caída en los salarios, así como de grupos racistas que promovían el temor ante la idea de que Estados Unidos iba a ser literalmente inundado con chinos.

Esta norma, que prohibía la inmigración china, incluía inicialmente algunas salvedades y mantenía las puertas abiertas para los comerciantes, los maestros, los estudiantes, los turistas y los diplomáticos.

Estas excepciones desaparecerían luego para dar paso a un veto a todos los inmigrantes de origen chino, primero, y luego a casi todos los procedentes de Asia Oriental.

“Este es el comienzo de lo que los chinos en Estados Unidos llaman el reino del terror“, dijo Erika Lee, profesora de Historia y Estudios Asiáticoestadounidenses de la Universidad de Minnesota, al programa The World de PRI.

“[Es] un período en el que no hay integración. También tienen prohibido convertirse en ciudadanos naturalizados. Crean una economía sumergida y una sociedad en la sombra”, señaló.

“Existe una segregación informal que prohíbe a los chinos trasladarse a determinadas áreas. Existe una discriminación formal que les prohíbe ciertas ocupaciones. Hay leyes contra el mestizaje”, agregó.

Filipinos y japoneses

Pero la estereotipación de los asiáticos no se queda en los confines territoriales de Estados Unidos.

A inicios del siglo XX, cuando Filipinas era una colonia controlada por Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses denigraban de los habitantes locales en su propio país.

Imagen de una calle de Manila tras la ocupación estadounidense.
Getty Images
A finales del siglo XIX, Estados Unidos se hizo con el control de Filipinas.

“Los oficiales y los médicos coloniales identificaron dos enemigos: los insurgentes filipinos que se alzaban contra el dominio estadounidense y las ‘enfermedades tropicales’ que infectaban los cuerpos de los nativos. Al señalar la ingobernabilidad política y médica de los filipinos, estos funcionarios justificaban la continuación del dominio colonial estadounidense en las islas“, apuntó De Leon.

Tras el ataque a Pearl Harbor, a finales de 1941, le correspondería a los japoneses encarnar el estereotipo del “peligro amarillo”.

La indignación provocada por el ataque de la Armada Imperial japonesa generó una ola de ataques contra ciudadanos japoneses o descendientes de japoneses en Estados Unidos, que incluyó quema de viviendas y asesinatos.

En febrero de 1942, el presidente Franklin Roosevelt emitió una orden de internamiento contra aquellas personas vistas como sospechosas de simpatizar con el enemigo, lo que también afectó a germano e ítaloestadounidenses en la costa este del país.

“La gran mayoría de los que fueron recluidos en 1942 eran de ascendencia japonesa. Muchos de ellos eran ciudadanos naturalizados, estadounidenses de segunda y tercera generación“, apuntó De Leon.

Asiáticosversus otras minorías

La entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial llevó a la derogación en 1943 de la Ley de Exclusión China, 61 años después de su aprobación.

El impulso para esta decisión, sin embargo, tenía menos que ver con poner fin a una ley racista y más con el objetivo de dar más coherencia a los esfuerzos de armar una coalición transpacífica para combatir a las potencias del Eje.

“Al permitir el paso libre de inmigrantes chinos a Estados Unidos, la nación podría mostrar su supuesta aptitud como superpotencia interracial que rivalizaba con Japón y Alemania. Mientras tanto, los estadounidenses de origen japonés permanecían recluidos en campos de internamiento y los afroamericanos seguían sometidos a las leyes de segregación de Jim Crow”, explicó De Leon.

En las décadas que siguieron al final de la II Guerra Mundial, la imagen de la comunidad de inmigrantes de Asia Oriental en Estados Unidos tomó un cariz más positivo, pues empezaron a ser vistos como “una minoría modelo”, que lograba progresar económicamente a través del estudio y del trabajo.

De Leon, no obstante, advierte que esta visión tiene un lado oscuro.

“En realidad, como ha argumentado el historiador cultural Robert G. Lee, la inclusión puede y se ha utilizado para socavar el activismo de los afroestadounidenses, de los pueblos aborígenes y otros grupos marginados en Estados Unidos. En palabras del escritor Frank Chin en 1974: ‘Los blancos nos aman porque no somos negros‘”, explicó.

Pero sus aportes destacados en la economía, la cultura o la ciencia no han logrado poner a los asiáticosestadounidenses a salvo de brotes de xenofobia en Estados Unidos.

En 2003, durante la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) -causado por un tipo de coronavirus que se detectó por primera vez en China en 2002- surgió una ola de xenofobia en contra de ciudadanos de origen asiático.

Un estudio de 2008, realizado por la socióloga Carrianne Leung, recoge la paradoja de cómo trabajadoras sanitarias de ascendencia china y filipina eran reconocidas y celebradas públicamente por su trabajo en hospitales y otros centros de salud, mientras al mismo tiempo -fuera de esas instalaciones- eran sometidas de forma cotidiana a actos de racismo que les llevaban incluso a temer por su seguridad.

Durante la pandemia del covid-19, se ha vuelto a producir una situación similar, no solamente con las agresiones en las calles sino que incluso, según ha reseñado la prensa estadounidense, ha habido personas que han rechazado ser atendidos en los hospitales por personal sanitario de origen asiático.

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