Huracán Dorian: los testimonios del ciclón que podría dejar una cifra de muertos “impactante”

La cifra de muertos en Bahamas a causa del huracán Dorian será “impactante”.

Así lo han afirmado fuentes del gobierno del archipiélago, que de momento sitúa el número de fallecidos en 30.

Se están enviando centenares de bolsas para cadáveres a las Islas Ábaco, la zona más afectada por el ciclón, que golpeó el área durante horas con vientos de más de 300 km/h.

Según las autoridades, hay todavía cientos, quizás miles de desaparecidos en Ábaco y en la vecina Gran Bahama.

Este jueves, el ministro de salud de Bahamas, Duane Sands, advirtió que la cifra final de fallecidos será “impactante”.

“El público debe prepararse para una información inimaginable sobre la cifra de muertos y el sufrimiento humano”, aseguró en una entrevista de radio.

Además, más de 70.000 personas -un 20% de la población total de Bahamas- necesitan agua, comida y lugares para refugiarse, según una estimación de Naciones Unidas.

Testimonios de los sobrevivientes

Bob Cornea dice que ha vivido toda clase de huracanes y tormentas, pero nada ha sido tan “terrible” como lo que experimentó durante el huracán Dorian en Bahamas.

“Absolutamente horrible. Era como si estuviéramos parados en medio del océano. Así era. Las olas y el agua se estrellaba contra nosotros”, explica Cornea a la BBC.

El hombre se refugió en la casa de su hijo, en la localidad de Marsh Harbour de las islas Ábaco, pues la vivienda era de dos pisos y ahí podrían ponerse a salvo de una inundación.

Pero todo fue empeorando conforme pasaba Dorian y generaba severas inundaciones.

El agua me llegaba al cuello. Me tuve que quedar ahí por dos o tres horas durante el ojo de la tormenta… Horrible, absolutamente horrible”, dice Cornea.

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Marsh Harbour es una de las localidades más devastadas en Bahamas, donde la situación humanitaria después de la tormenta incluso se ha agravado.

“Es una devastación total. No ha quedado nada en la mayor parte de Marsh Harbour. No hay casas, no hay bancos, no hay gasolineras, no hay tiendas de materiales… todo se ha ido”, dice entre lágrimas Alicia Cook.

“La gente ha empezado a caer en pánico, saquean, roban, intentan disparar a otros por comida y agua. Y simplemente no hay forma de salir”, añade.

“Las ráfagas arrojaron al niño al agua”

Aleem Maqbool, periodista de la BBC, realizó un sobrevuelo el jueves por la zona de las islas Ábaco, donde pudo ver la magnitud de la destrucción.

“Hemos escuchado sobre la fuerza récord del huracán Dorian durante días, pero ver el impacto en el suelo es asombroso. Los techos se levantaron y se estrellaron contra el suelo, los edificios casi en ruinas”, describe.

Richard Johnson dice que su hermano Adrian, de 6 años, está perdido desde que una marejada lo arrastró desde el techo de una casa en el que intentaba mantenerse a salvo en Marsh Harbour.

“Supongo que en cuestión de segundos las ráfagas de viento arrojaron al niño del techo al agua. Dadas las circunstancias, no tengo muchas esperanzas”, lamenta.

Tragedias personales como las de Johnson son las primeras que se conocen una vez que las comunicaciones y el transporte han comenzado a restablecerse en las islas de Bahamas.

Cerca de Marsh Harbour, en el barrio conocido como The Mud, casi todo quedó destrozado y se percibe un fuerte olor que podría indicar que hay víctimas atrapadas debajo de los escombros, según un fotógrafo de Reuters que visitó el área.

Ramond King dijo que vio cómo los vientos arrancaron el techo de su casa, además de que las ráfagas hicieron volar toda la estructura de la casa de su vecino.

“Esto no puede ser real, esto no puede ser real”, dice King que pensó. “Nada queda aquí, nada en absoluto. Todo se ha ido, solo cuerpos”, señala a Reuters.

“Fue estúpido quedarme”

Alex Cepero lamenta haber pensado en que todo iba a estar bien si se quedaba en su casa, en lugar de evacuar a una zona más segura de Marsh Harbour.

“Unas pocas horas antes de que el ojo golpeara, pude escuchar que mi casa se desgarraba a mi alrededor. Podía escucharlo caer por el pórtico sobre mi cabeza. El agua corría por debajo de la puerta”, relata a NPR, la radio pública de EE.UU.

Se refugió en la casa de un vecino y finalmente pudo ser rescatado luego de dos días y medio atrapado.

“No hay palabras para describir el poder del océano. Por lo general, desestimo estas cosas y digo ‘no seas ridículo, todo va a estar bien'”, dice a NPR.

Pero (quedarse en casa) fue la decisión más estúpida de mi vida. No puedo creer que siga vivo”.

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