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Las advertencias sobre posibles fallos de seguridad del sumergible Titán que desapareció en expedición al Titanic

Un exempleado de OceanGate expresó su preocupación debido a que el sumergible que desapareció el pasado 18 de junio presentaba diversos problemas de seguridad desde 2018.

El sumergible de la empresa OceanGate desapareció el domingo 18 de junio. REUTERS

El sumergible de la empresa OceanGate desapareció el domingo 18 de junio. REUTERS

Rebecca Morelle y Jake Horton*

BBC News

Un exempleado de OceanGate, la compañía que opera la nave Titán desaparecida desde el domingo, había advertido de posibles problemas de seguridad en el sumergible desde 2018.

Documentos judiciales de EE.UU. muestran que David Lochridge, el director de Operaciones Marítimas de la empresa, expresó su preocupación en un informe de inspección de la nave.

Este informe “identificó numerosas complicaciones que planteaban graves problemas de seguridad“, entre ellas el modo en que se había probado el casco, según la documentación hecha pública.

Lochridge enfatizó “el potencial peligro para los pasajeros del Titán cuando el sumergible alcanzaba profundidades extremas”.

El exempleado reclamó que sus advertencias fueron ignoradas y convocó una reunión con los directivos de OceanGate, pero fue despedido, recogen los documentos.

La empresa lo demandó por revelar información confidencial y él presentó una contrademanda por despido improcedente. El caso se resolvió, aunque se desconocen los detalles del acuerdo.

La BBC intentó ponerse en contacto con Lochridge, pero este no ofreció su testimonio.

Por otro lado, una carta enviada en marzo de 2018 a OceanGate por la Marine Technology Society (MTS, Sociedad de Tecnología Marina) -y publicada por el diario The New York Times– afirmaba que “el enfoque experimental” adoptado por OceanGate “podría tener resultados negativos (desde menores hasta catastróficos)”.

Un portavoz de OceanGate declinó hacer comentarios sobre los problemas de seguridad planteados por Lochridge y la MTS.

Un sumergible inusual

El sumergible Titán, descrito por la compañía como “experimental”, se construyó con un material inusual para una nave de aguas profundas.

El casco, que rodea la parte hueca donde se sientan los pasajeros, está hecho de fibra de carbono, con placas de titanio en los extremos y una pequeña ventana en uno de ellos.

“Por lo general, en los sumergibles de aguas profundas, la parte donde están los humanos es una esfera de titanio de unos 2 metros de diámetro”, indicó Nicolai Roterdam, profesor de biología marina en la Universidad de Portsmouth.

Para soportar las inmensas presiones de las profundidades se necesitan materiales muy fuertes que permitan resistir el peso del agua que presiona.

La fibra de carbono es más barata que el titanio o el acero y es extremadamente resistente, pero no se había probado antes para naves de aguas profundas como el Titán.

En una entrevista con Oceanographic el año pasado, el fundador y director ejecutivo de OceanGate, Stockton Rush, declaró: “La fibra de carbono se utiliza con éxito en yates y en aviación, pero no se ha usado en sumergibles tripulados“.

En los documentos judiciales, Lochridge afirma que el casco no se había probado adecuadamente, al no haber sido sometido a presiones extremas y al consiguiente análisis para detectar posibles problemas.

Afirmó que las pruebas en un modelo a menor escala del submarino habían revelado fallas en los test de presión de la fibra de carbono.

Lochridge también planteó el asunto de la ventanilla de vidrio. Aseguró que el fabricante del material solo certificaba su resistencia hasta los 1.300 metros de profundidad.

Stockton Rush, presidente de OceanGate y uno de los tripulantes del sumergible desaparecido.
BBC
Stockton Rush es el fundador de OceanGate y uno de los tripulantes del sumergible desaparecido.

En una declaración en diciembre de 2018, OceanGate indicaba que el Titán había completado una inmersión de 4.000 metros, lo que “valida completamente la ingeniería innovadora” de la empresa “y la construcción del casco de titanio y fibra de carbono del Titán”.

En una entrevista con GeekWire en 2020, Rush afirmó que se habían realizado pruebas que revelaban que el casco del Titán “mostraba signos de fatiga cíclica“.

En una presentación judicial en mayo de 2021, la compañía alegó que el Titán se había sometido a más de 50 inmersiones de prueba, incluso a la profundidad a la que están los restos del Titanic (unos 3.800 metros), en aguas frente a las Bahamas y en una cámara de presión.

La forma del Titán también es inusual.

El casco de un submarino de inmersión profunda suele ser esférico para recibir la misma cantidad de presión en cada punto, pero el del Titán tiene forma de tubo, por lo que la presión no se distribuye por igual.

El “Titán es un sumergible de aguas profundas bastante diferente en comparación con los que se utilizan en investigación”, observó el profesor Roterman.

“Sin embargo, si este diseño con materiales compuestos representa o no una debilidad estructural es algo que deben determinar los ingenieros”, agregó.

Varios trabajadores rodean un sumergible
CBS News
El sumergible realizaba una expedición submarina a 3.800 metros de profundidad.

Por qué no se certificó

En los documentos judiciales, Lochridge también aseguró que había instado a OceanGate a inspeccionar y certificar el sumergible.

Los submarinos pueden ser certificados o “clasificados” por organizaciones marítimas, como la Oficina Estadounidense de Transporte Marítimo (ABS), la DNV (una organización global de certificaciones con sede en Noruega) o el mercado de seguros británico Lloyds of London.

Básicamente, esto significa que el vehículo cumple con ciertos estándares en aspectos que incluyen la estabilidad, resistencia, seguridad y rendimiento.

El proceso consiste en revisar el diseño y la construcción, evaluar las pruebas y realizar ensayos para poder certificar el submarino. Y, una vez en servicio, debe revisarse periódicamente para asegurarse de que aún cumple con estos criterios.

En todo caso, la certificación de submarinos no es obligatoria.

El Titán nunca fue certificado ni clasificado, tal y como recoge una publicación en el blog de la compañía en 2019.

Esta especifica que la forma en que se diseñó el Titán no se ajusta al sistema aceptado y agrega que las agencias de clasificación “ralentizan la innovación”.

Un reportero de la cadena CBS, socia en EE.UU. de la BBC, que viajó en e Titán en 2022 mencionó que quienes abordaban el sumergible firmaban antes una exención.

En ella se afirmaba que es “una embarcación submarina experimental que no fue aprobada ni certificada por ningún organismo regulador, que podría causar lesiones físicas, traumas emocionales o la muerte“.

Cualquier nave que se sumerja a más de 4.000 metros es un vehículo único, no producido en masa, y requiere innovación y un diseño novedoso para sobrevivir a esas profundidades.

Pero eso no significa que esto quede fuera del sistema de clasificación.

Por ejemplo, el submarino Limiting Factor, diseñado por la empresa Triton, ha viajado en varias ocasiones a los lugares más profundos del océano, con múltiples inmersiones en el fondo de la Fosa de las Marianas, que se encuentra a 11 km de profundidad.

Aunque es una embarcación única y con tecnología innovadora, el equipo responsable colaboró con la agencia de clasificación DNV desde el diseño hasta la construcción y las pruebas. Y el Limiting Factor está completamente certificado para sumergirse repetidamente y de manera segura hasta cualquier profundidad en el océano.

* Información adicional de Thomas Spencer.

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