El animal, del que la justicia dice que sobrevivió gracias a las curas intensivas, presentaba signos de estrangulamiento y heridas internas.
Shields, adicto a la metanfetamina y postrado desde hace varios años en una silla de ruedas, deberá vivir tras su liberación a una distancia respetable de una escuela o cualquier lugar de reunión infantil y portar un sistema de reconocimiento electrónico.