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Cocodrilos de familia acusada de narcotráfico siguen con hambre en Honduras

Más de 9 mil cocodrilos propiedad de una familia hondureña acusada de narcotráfico siguen pasando hambre, pese a que las autoridades se comprometieron a apoyar su cuidado, informó este miércoles el encargado de los animales.

“Apenas están comiendo un 30%” , lamentó Antonio Mejía, empleado de la familia hondureña Rosenthal, acusada en Estados Unidos de lavado de activos y narcotráfico, razón por la cual les fueron congeladas sus cuentas bancarias, incluidas las que eran utilizadas para pagar el mantenimiento del refugio.

    Mejía dijo que en la granja, localizada en el municipio de San Manuel, departamento de Cortés, unos 220 km al norte de Tegucigalpa, quedan unos 9 mil ejemplares de la especie  cocodrilo americano  (Crocodylus acutus) después de que murieron unos 400 a causa del hambre.

    Indicó que a principios de noviembre, empleados del Instituto de Conservación Forestal y las alcaldías de San Manuel y del vecino municipio de Villanueva llevaron un cargamento de comida para los cocodrilos y nueve leones africanos en la misma situación.


    Mejía explicó que los animales han sido alimentados con vísceras donadas por granjas avícolas y una empresa exportadora de tilapia localizada a unos 100 km del refugio, pero que no tiene dinero para pagar el transporte, equivalente a unos 110 dólares por viaje.

    “Los cocodrilos grandes han comido una vez al mes y los pequeños dos veces por semana y todos deberían de comer cuatro veces por semana” , deploró el experto.

    Añadió que la situación legal de la empresa sigue sin definirse porque Cocodrilos Continental quedó excluida de las empresas intervenidas por Estados Unidos y Honduras a la familia, pero resultó afectada con el congelamiento de las cuentas.

    No obstante, los Rosenthal están pagando el salario a l6 empleados que permanecen en la finca.

    La empresa Cocodrilos Continental, según su sitio web, fue creada con “fines comerciales”  y de “conservación de la especie” , con un presupuesto anual de un millón de dólares.

    Su objetivo era exportar la carne y las pieles a Estados Unidos y Canadá.

    El problema surgió el 7 de octubre, cuando el Departamento del Tesoro y tribunales de Nueva York y de Miami acusaron por narcotráfico y lavado de activos al empresario hondureño Jaime Rosenthal, exvicepresidente de la República  (1986-1990) y catalogado como uno de los hombres más ricos de Honduras, a su hijo Yani; su sobrino Yankel y su abogado, Andrés Acosta. Un día antes Yankel había sido detenido en Miami.

    El Departamento del Tesoro congeló siete empresas de la familia y el gobierno hondureño ordenó el cierre del Banco Continental, del que salían los fondos para mantener el criadero de cocodrilos.

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