Bolsonaro dice que Brasil no comprará vacuna china contra COVID-19

“El pueblo brasileño no será conejillo de Indias de nadie”, manifestó el mandatario sobre la vacuna de Sinovac, que ya ha sido administrada a miles de voluntarios en el país.

"El pueblo brasileño no será conejillo de Indias de nadie", manifestó el mandatario sobre la vacuna de Sinovac.	(Andre Borges/dpa/picture-alliance)
"El pueblo brasileño no será conejillo de Indias de nadie", manifestó el mandatario sobre la vacuna de Sinovac. (Andre Borges/dpa/picture-alliance)

El presidente brasileño Jair Bolsonaro anunció este miércoles (21.10.2020) que su gobierno no comprará la vacuna contra COVID-19 que desarrolla la empresa china Sinovac, un día después de que el ministro de Salud dijera que sería incluida en el programa de vacunación del país.

“Para mi gobierno, cualquier vacuna, antes de ser puesta a disposición de la población, debe ser comprobada científicamente por el Ministerio de Salud y certificada por Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria)”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter, “el pueblo brasileño no será conejillo de Indias de nadie”.

“No se justifica un aporte financiero multimillonario para un medicamento que ni siquiera ha pasado su fase de prueba. Ante esto, mi decisión es no comprar la vacuna”, agregó.

La negativa de Bolsonaro se produce después de que el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, dijera el martes en una reunión con gobernadores que el ministerio compraría 46 millones de dosis de la vacuna de Sinovac para incluirla en el programa de inmunización del país junto con la vacuna de AstraZeneca, desarrollada con la Universidad de Oxford.

Pero el miércoles, el ministerio explicó en un comunicado que las palabras de Pazuello habían sido “malinterpretadas”, y precisó que no había un “compromiso” firme para adquirir vacunas, sino sólo un “protocolo de intención”.

La vacuna en cuestión, llamada CoronaVac, ha sido probada en la fase final en miles de voluntarios en seis estados del país, incluido el de Sao Paulo, el más afectado por la pandemia.

La vacuna será producida en Brasil por el Instituto Butantan, organismo público bajo la supervisión del estado de Sao Paulo, gobernado por Joao Doria, opositor político de Bolsonaro.