“El coronavirus se convertirá en algo como la gripe o la influenza”

La pandemia se prolonga, y las regiones más afectadas, como América Latina, esperan con ansias la vacuna o la inmunidad, pero expertos, como el Dr. Felix Drexler, recuerdan que el coronavirus “llegó para quedarse”.

Científico teme que la debilidad de ll infraestructura sanitaria en América Latina hará que la vacuna llegue probablemente de una manera más retrasada a los últimos rincones de cada país.
Científico teme que la debilidad de ll infraestructura sanitaria en América Latina hará que la vacuna llegue probablemente de una manera más retrasada a los últimos rincones de cada país.

Deutsche Welle: Dr. Drexler, en Alemania hay expertos que dicen que la pandemia se extenderá hasta finales de 2021. ¿Hasta qué punto se puede decir que eso es cierto?

Felix Drexler: Es muy cierto, porque lo más importante es tener disponible la vacuna. Una vez que tengamos la vacuna, se tendrá que hacer un trabajo inmenso para producirla, y después se la tiene que enviar a todos los rincones del mundo. Si en Alemania esto es difícil, nos podemos imaginar cómo será en Bolivia o Perú, países con lugares de difícil acceso.

Al comienzo, no creo que más del cinco por ciento de la población pueda ser vacunada. Por eso tenemos que empezar a discutir sobre la priorización, la ética y el trabajo multilateral, incluyendo los distintos factores que hay en la sociedad. Después de vacunar a los que mantienen la estabilidad de un país, se tendrá que ver quiénes siguen, por ejemplo, por edad, peso, o enfermedades previas. Es necesario administrar esto de forma transparente, e ir vacunando a la población hasta que tengamos una inmunidad que haga que la pandemia sea manejable.

El Dr. Felix Drexler, virólogo del hospital Charité, de Berlín.

¿Qué significa en concreto ese pronóstico para América Latina?

Significa lo mismo, pero ojalá que América Latina tenga un acceso rápido a la vacuna, como ha prometido la iniciativa Covax, la plataforma de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tratamiento igual para todos los países. El problema de la débil infraestructura sanitaria en América Latina hará que la vacuna llegue probablemente de una manera más retrasada a los últimos rincones de cada país. Esto tiene que ver con el problema de descentralización en los países latinoamericanos.

¿Eso quiere decir que la plataforma de Covax hará que no se discrimen a los países latinoamericanos, o entre pobres y ricos, para recibir la vacuna?

Hay que considerar que los países latinoamericanos han entrado en la iniciativa Covax, que consta de 16 vacunas, y que, de hecho, eso da una cierta seguridad de que si una no funciona, funcionará otra. Esta iniciativa asegura que otros países también tengan acceso a la vacuna. En principio, la mayoría de países están en Covax, y cada país está también, paralelamente, haciendo acuerdos bilaterales con las empresas, porque sienten que faltan. Pero que llegue la vacuna no significa que todos vamos a ser vacunados. Tenemos que exigir que haya un proceso transparente y que no sea politizado.

Todos esperan con ansias las vacunas, porque están agotados tras siete meses de pandemia y restricciones. ¿Cree usted que el virus desaparecerá en algún momento, o que llegó para quedarse?

El virus llegó para quedarse. Posiblemente se convertirá en algo como la gripe o la influenza. Esos virus también son bastante patogénicos. La influenza mata a mucha gente al año. El SARS-CoV-2 no se debilitará. La diferencia es que la población será inmunizada por medio de la vacuna, o quizás después de una infección. Habrá un cierto nivel de inmunidad grupal, y un nivel de inmunidad individual que no permitirá que muera tanta gente. Probablemente ese sea el futuro del nuevo coronavirus.

Hablando de inmunidad, en el caso de Manaos, en Brasil, se habló de una inmunidad de rebaño, pero parece que duró poco, porque se ha registrado un repunte de casos. ¿Cómo se explica esto?

No sabemos a ciencia cierta cuánto tiempo puede llegar a permanecer la inmunidad natural. En realidad, no me preocupa mucho. Yo diría que en la primera ola no habría mucho problema. La gente cree que los anticuerpos no se detectan después de un par de semanas o meses, que algunos son asintomáticos, o que tuvieron una infección leve. Quizás desarrollen una respuesta de anticuerpos detectable, pero eso no quiere decir que sean inmunes. También es verdad que cuando uno reciba la vacuna o se infecte, no será inmune toda su vida.

Hay que diferenciar la inmunidad de rebaño de la inmunidad individual. La inmunidad de rebaño, que suponemos se alcanza con un 60 por ciento de la población infectada, no es el fin de la pandemia. Pero hace que el brote disminuya en su extensión, y estaremos viendo más que nada rebrotes esporádicos. El coronavirus nunca desaparecerá, pero será mucho más manejable.

La llegada de una vacuna contra el coronavirus se hace esperar.

¿Qué le parece que algunos científicos critiquen que se hable del coronavirus sólo como una pandemia y no como una sindemia, es decir, una situación que une sinergia y pandemia, es decir, que combina otras enfermedades con factores de contexto social, que terminan causando un mayor daño? ¿Sería ese el caso de América Latina? 

Ese sería el problema principal de la región, sobre todo por el impacto económico. Si miramos el número de empleos que se han perdido en la región es brutal. Además de una infraestructura de salud débil, que hace que casi todos los esfuerzos del sistema público se enfoquen en el COVID-19. Ahora vemos en América Latina varios brotes de dengue dramáticos y con una mortalidad muy elevada. No sabemos todavía, y estamos lejos de entender, de dónde surgen. Algunos estudios indican que tiene que ver con la exposición anterior al zika, que también fue una epidemia muy fuerte en la región.

Y, obviamente, las otras enfermedades tropicales, que también están relacionadas con un desequilibrio social. Todo eso se está agravando por el coronavirus, y necesitamos urgentemente responder ante ello. De esta pandemia tenemos que aprender que hay que discutir en un proceso democrático la inversión pública en salud. Tenemos que mejorar los sistemas sanitarios, incluso en Alemania. Sería un desastre salir de esta pandemia severa, sin haber cambiado absolutamente nada.

El Dr. Felix Drexler, virólogo y profesor de la prestigiosa Clínica Universitaria Charité de Berlín, es consejero científico de la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) y dirige delegaciones que ayudan a los gobiernos latinoamericanos en su lucha contra el nuevo coronavirus. Drexler tiene amplia experiencia profesional en América Latina, donde también llevó a cabo proyectos para combatir el zika.