El Gobierno de Estados Unidos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) firmaron este lunes un acuerdo mediante el cual la Administración de Donald Trump contribuirá con 2.000 millones de dólares a 17 programas de asistencia en emergencias de Naciones Unidas en 2026.
Un responsable del Departamento de Estado confirmó esta información difundida por otros medios y está previsto que sea oficializada durante la jornada en una rueda de prensa de la representación estadounidense en Ginebra, en presencia del jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Tom Fletcher.
El memorando de entendimiento que incluye esta contribución, tras un año de drásticos recortes de Estados Unidos a la cooperación humanitaria, fue firmado en la Misión de Washington ante la ONU en Ginebra por el subsecretario de Asuntos Humanitarios de EEE.UU., Jeremy Lewin, y el coordinador humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher.
La ONU, a través de la OCHA, ha pedido a sus socios globales US$ 23 mil millones de dólares para atender las emergencias humanitarias de 2026, una cifra considerablemente menor a la de 2025, cuando solicitó 47.000 millones de dólares pero sólo recibió aproximadamente un 30 % de esta cantidad, debido a los recortes en las contribuciones de socios como EEUU.
“Este es un acuerdo histórico. Más allá de las cifras, lo verdaderamente importante es que millones de vidas se salvarán en 17 países”, destacó antes de la firma el jefe humanitario de la ONU, quien agradeció al presidente Trump y al secretario de Estado Marco Rubio “su liderazgo y contribución”.
Por su parte, el Rubio escribió en su cuenta de X: “Estados Unidos sigue siendo la nación más generosa del mundo en asistencia humanitaria vital, pero bajo el liderazgo de @POTUS, el dinero de los contribuyentes nunca financiará el despilfarro, el antiamericanismo ni la ineficiencia. Hoy, el @StateDept y las Naciones Unidas firmaron un acuerdo que reforma radicalmente la forma en que Estados Unidos programa, financia y supervisa la labor humanitaria administrada por la ONU, garantizando que se salven más vidas con menos dinero de los contribuyentes estadounidenses”. Este nuevo modelo compartirá mejor la carga de la labor humanitaria de la ONU con otros países desarrollados y exigirá que la ONU reduzca la sobrecarga, elimine la duplicación y se comprometa con nuevos y poderosos mecanismos de impacto, rendición de cuentas y supervisión”.
En 2025, el llamamiento humanitario de la ONU de más de US$45 mil millones solo se financió con algo más de 12 mil millones, el nivel más bajo en una década, según Naciones Unidas. Estos fondos permitieron ayudar solamente a 98 millones de personas, es decir, 25 millones menos que el año anterior.
A principios de diciembre, la ONU había fustigado la “apatía” del mundo ante el sufrimiento de millones de personas en todo el planeta, al lanzar un llamamiento humanitario para 2026.
Mientras que unos 240 millones de personas, víctimas de guerras, epidemias, terremotos o del impacto del cambio climático, necesitan ayuda urgente, la ONU necesita US$33 millones para apoyar a 135 millones de ellas en 2026 en Gaza, Sudán, Haití, Birmania, la República Democrática del Congo o Ucrania.
Pero Fletcher presentó un plan ajustado que solicita US$23 mil millones de dólares para ayudar al menos a 87 millones de las personas en mayor peligro.
Ese plan “hiperpriorizado”, que también contempla reformas para mejorar la eficacia del sistema humanitario, está “basado en decisiones insostenibles de vida o muerte”, comentó entonces Fletcher. Según expresó, esperaba que la toma de esas “decisiones difíciles” sirviera para convencer a los estadounidenses de volver.
Según las cifras de la ONU, Estados Unidos se mantuvo en 2025 como el primer país donante de los programas humanitarios en el mundo, pero con una caída importante: US$2 mil 700 millones, frente a US$11 mil millones en 2024.
Entre las crisis a las que la ONU quiere dar prioridad en 2026, figuran Gaza y Cisjordania, para las que la ONU reclama 4.100 millones de dólares, con los que asistiría a 3 millones de personas; y Sudán (2 mil 900 millones para 20 millones de personas).



