El aparato, que recuerda a una muñeca rusa de unos 16 centímetros de alto y bautizada “mother” (“madre”), permite una vez conectada a la red de internet del domicilio administrar hasta 24 objetos gracias a pequeños censores llamados ‘cookies’.
Las “cookies”, sensibles al movimiento o a la temperatura, se instalan en el objeto a controlar y transmiten una señal para indicar, por ejemplo, si alguien olvidó tomar un medicamento.
“Son versátiles: se puede cambiar su uso según las necesidades del momento”, subrayó Haladjian, al destacar que la batería de los censores pueden estar un año sin descargarse.
“No es ciencia ficción, no son personas que hacen gestos específicos para comunicarse con las máquinas. Pero son personas que se cepillan los dientes normalmente, que guardan sus medicamentos en cajas. Salvo que hay una “cookie” dentro que hace útiles los objetos sin que haya necesidad de aprender gestos nuevos, aplicaciones nuevas, es una forma de hablar a las máquinas”, indicó.
Sen.se prevé comenzar las primeras entregas en la primavera (boreal), pero ya se pueden efectuar pedidos en el sitio web, con precios de 222 dólares (163 euros) por la ‘mother’ y cuatro ‘cookies’, y de 99 dólares (72 euros) por un paquete de cuatro ‘cookies’ extras.