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El mensaje que Derek Chauvin escribió en su mano antes del veredicto que lo declaró culpable de la muerte de George Floyd

Antes de que se presentara el jurado con el veredicto, Derek Chauvin decidió tomar un bolígrafo.

Derek Chauvin escribió el número telefónico de su abogado. (Foto Prensa Libre: Tomada de Infobae)

Derek Chauvin escribió el número telefónico de su abogado. (Foto Prensa Libre: Tomada de Infobae)

Lo sujetó y abrió la palma de su mano izquierda como si fuera un apunte. Escribió algo. A los pocos minutos los miembros que debatieron durante pocas horas su culpabilidad o inocencia ingresaron al recinto de la corte de Minneapolis.

La resolución fue unánime: el oficial de policía, de 45 años, fue hallado culpable de asesinato involuntario en segundo grado; asesinato en tercer grado y homicidio involuntario en segundo grado.

Los tres cargos sumados, podrían significar una sentencia de 75 años, informó Infobae.

Antes de que se oficializara la condena Chauvin y su abogado, Eric Nelson, tuvieron un breve diálogo.

Se presume que el letrado le dijo que cualquiera fuera el resultado de lo debatido por el jurado, apelarían el fallo.

Fue entonces cuando el ex policía  -que mató a George Floyd en mayo de 2020 tras asfixiarlo durante nueve minutos colocando su rodilla contra el cuello de la víctima- anotó algo en su mano que sólo pudo distinguirse cuando fue esposado y mostró sus palmas a las cámaras.

Qué escribió

Chauvin escribió el número de teléfono de su abogado defensor, de acuerdo con una captura de video analizada por la cadena Fox News y por la confirmación que el propio Nelson hizo al sitio TMZ.

El abogado del condenado le señaló a este último medio que su cliente había escrito el número telefónico antes de la condena, porque Chauvin sabía que si el jurado lo encontraba culpable de asesinato en segundo grado, casi con certeza le revocarían la fianza y sería enviado a custodia.

Pero, ¿Por qué lo escribió en una mano en lugar de hacerlo en un papel? Según su experiencia, Chauvin sabe que una vez que cruzara la entrada de una penitenciaría, sus cosas podrían ser confiscadas y así se quedaría sin la posibilidad de tener el contacto de su abogado.

Hasta el momento ni el letrado ni el propio condenado dijeron en qué consistiría la llamada. Sin embargo, es probable que ambos discutan las posibilidades que tienen de cara al futuro, entre ellas una posible apelación.

La condena

La decisión de la justicia llegó luego de que el lunes la Fiscalía del estado de Minnesota y la defensa de Chauvin expusieran sus alegatos finales durante unas cuatro horas frente al jurado. Tras escuchar los argumentos de ambos lados y las instrucciones que les ha dado el juez para su deliberación, los miembros del jurado, seis personas blancas y seis personas negras o de otras razas, se aislaron y encerraron en un hotel para repasar todas las pruebas presentadas en el juicio y llegar a la sentencia.

“Deben ser absolutamente justos”, les dijo el lunes el juez Peter Cahill a los 12 miembros del jurado, pidiéndoles que “evalúen y sopesen las pruebas y apliquen la ley”.

Las pruebas eran, sin embargo, contundentes contra el policía. Chauvin fue grabado en video arrodillado durante más de nueve minutos sobre el cuello de Floyd, quien estaba esposado e inmovilizado boca abajo en el suelo y suplicaba: “No puedo respirar”.

En su alegato final, el fiscal Steve Schleicher mostró y mencionó ante el jurado el video grabado por una transeúnte testigo del arresto de Floyd por presuntamente usar un billete falso de 20 dólares para comprar un paquete de cigarrillos.

“Pueden creer lo que vieron (…) No se trató de vigilancia policial, se trató de asesinato”, insistió. “Nueve minutos y 29 segundos de abuso de autoridad impactante. El acusado es culpable de los tres cargos. Y no hay excusa”, afirmó Schleicher.

Según el fiscal, Floyd “pidió ayuda con su último aliento”, pero Chauvin no lo asistió. “George Floyd no era una amenaza para nadie”, aseguró Schleicher. “No estaba tratando de lastimar a nadie”.

Por su parte, el abogado defensor Eric Nelson aseguró al jurado que Chauvin “no usó fuerza ilegal a propósito”. “Esto no fue un estrangulamiento”, dijo, y justificó las acciones de Chauvin y los otros policías que mantuvieron a Floyd en el suelo.

Según Nelson, la enfermedad cardíaca de Floyd y su consumo de drogas fueron factores decisivos: “Están tratando de convencerlos de que la enfermedad cardíaca del señor Floyd no jugó ningún papel (…) No estoy sugiriendo que esto fue una muerte por sobredosis (…) pero es absurdo decir que esto no incidió”.

Nelson instó al jurado a declarar no culpable a Chauvin: “El Estado no ha podido probar su caso más allá de una duda razonable”, afirmó.

En un símbolo

Cuando George Floyd era un ala cerrada del equipo de fútbol americano de la escuela secundaria Jack Yates en Third Ward, Houston, uno de los barrios predominantemente afroamericanos de la ciudad, sus compañeros lo veían como uno de los atletas más prometedores del vecindario, uno de esos que tienen permiso para soñar en grande.

Anotaba touchdowns o canastas casi a placer, valiéndose de un físico dotado para convertirse en profesional.

Tanto, que su equipo escolar llegó a la final estatal de 1992 y pudo saborear la sensación de jugar en un gran estadio, el Astrodome.

Aunque perdió ese partido 38 a 20 contra la escuela Temple, Floyd pensaba en grande.

La altura de Floyd lo hacía naturalmente propenso a ser tentado por el baloncesto, deporte en el que forjó amistades con jugadores que luego serían muy conocidos, como el ex campeón de la NBA Stephen Jackson.

El ex San Antonio Spurs relató que al conocerse los sorprendió el parecido físico entre sí. “La primera pregunta que hicimos: ‘¿Quién es tu papá, quién es tu papá?’ Y fue a partir de ahí que dijimos que éramos hermanos gemelos.

Siempre salíamos juntos, cada vez que iba a Houston, era mi primera parada para recogerlo”, recordó.

La carrera deportiva de quien ahora es recordado como un “gigante amable” se deshizo en la universidad de Texas A&M Kingsville, donde asistió tras graduarse en Jack Yates durante 1993.

Christopher Harris, un amigo de toda la vida de Floyd, reveló que éste se mudó a Minneapolis desde su Houston natal hace varios años con la esperanza de encontrar trabajo y rehacer su vida a los 40 años.

Tras sus frustraciones como deportista, fue acusado en 2007 de robo a mano armada tras asaltar una casa en Houston y en 2009 fue sentenciado a cinco años de prisión como parte de un acuerdo de culpabilidad, según documentos judiciales.

Tuvo una hija, cuyo nombre se ha mantenido en reserva, que ahora tiene seis años y vive en Houston con su madre, Roxie Washington. Harris dijo que convenció a Floyd de trasladarse a Minnesota con algunos amigos en busca de trabajo alrededor de 2014, después de salir de la cárcel.

Increíblemente, entre sus ocupaciones se cruzó con quien luego se convertiría en su homicida. Aunque Maya Santamaria, dueña de El Rodeo Club, no puede confirmar que se conocieran personalmente, sí sabe que tuvo a Floyd como empleado y al policía Chauvin como personal de seguridad haciendo horas extras durante casi 17 años.

“Estaba buscando comenzar de nuevo, un nuevo comienzo”, dijo Harris. “Estaba contento con el cambio que estaba haciendo”. 

Floyd consiguió un trabajo de seguridad en una tienda del Ejército de Salvación en el centro de Minneapolis. Más tarde tuvo dos empleos, uno conduciendo camiones y otro como seguridad en Conga Latin Bistro, donde era conocido como “Big Floyd”.

Floyd fue despedido cuando Minnesota cerró los restaurantes como parte de la cuarentena generada por la pandemia de coronavirus, que imponía quedarse en casa. Harris intentó ayudar a Floyd al darle información para contactar a una agencia de empleos temporales: “Estaba haciendo lo que fuera necesario para seguir adelante con su vida”.

 

ESCRITO POR:

Óscar García

Periodista de Prensa Libre especializado en periodismo comunitario e historias humanas con 12 años de experiencia.

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