Internacional

Episcopado de México impidió que el Papa entrará a EE.UU. por la frontera

El papa Francisco quiso entrar a EE. UU. por la frontera mexicana. Cruzar al norte del río Bravo como lo hacen a diario miles de inmigrantes. Esa era la intención del papa  Francisco, que publica este miércoles en su página web el diario español El País.

El Sumo pontífice había dicho que en su reciente viaje a EE. UU deseaba entrar desde México en señal de solidaridad con los migrantes, pero los obispos se lo impidieron.

La idea, que habría constituido un rotundo golpe de efecto en un tiempo sacudido por las invectivas del candidato republicano Donald Trump y su obsesión por erigir otro muro, fue trasladada a principios de año a los obispos mexicanos, pero estos, según fuentes episcopales, lo rechazaron bajo el argumento de que una visita sin pasar por la Basílica de Guadalupe, uno de los grandes santuarios católicos de Norteamérica, habría sido mal entendido por la población.


El Papa se mostró receptivo con esta objeción y prometió acudir al país en otro momento.

El episodio fue parcialmente conocido en septiembre recién pasado, cuando el propio Sumo Pontífice al dirigirse a EEUU desde Cuba, dijo: “Yo pensaba entrar en Estados Unidos por México, por Ciudad Juárez, el límite, ¿no? Pero no pasar por Guadalupe hubiera sido una bofetada”.

La visita ahora ha quedado establecida para 2016 y tendrá una duración de una semana.

Y aunque la fecha ni la agenda han sido fijadas, hay pistas de cuáles puedan ser sus principales paradas.
 La Conferencia Episcopal efectuó un sondeo entre los obispos, a petición de la Secretaría de Estado del Vaticano, sobre un posible itinerario.

La curia se decidió por la Basílica de Guadalupe, luego por una gran concentración (posiblemente en DF) y, en caso de que quisiera acudir a la frontera con Estados Unidos, por una de las ciudades norteñas (Ciudad Juárez, Tijuana, Reynosa o Matamoros).

“El Papa es impredecible. Podemos sugerir, pero el puede pedir. Y tiene su mente y su corazón bien definido en las periferias, sobre todo, las existenciales.

Quizá quiera una zona indígena o un Estado en conflicto, no lo sabemos”, señaló en abril a este periódico en una entrevista el cardenal Francisco Robles, arzobispo de Guadalajara y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana.

El papa Juan Pablo II visitó en cinco ocasiones México durante sus más de 26 años de pontificado y el papa emérito Benedicto XVI una sola vez en marzo del 2012.
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Una visita de al menos una semana

Si bien el programa de la visita del papa latinoamericano no ha sido elaborado aún y está en fase de preparación, es probable que incluya también un gesto de solidaridad con los emigrantes mexicanos que intentan cruzar ilegalmente la frontera con Estados Unidos, un fenómeno que sigue con particular atención.

El papa aseguró en marzo pasado en una entrevista exclusiva concedida a la corresponsal de Televisa, Valentina Alazraki, que México “merece”  una visita de “al menos una semana”.

“Francisco está decidido a visitar nuestra patria, esto nos llena de alegría, el papa desde mayo nos externó su deseo de visitar México”, reveló por su parte Lira.

“Yo pensaba al principio entrar a Estados Unidos por México, era la primera idea, por Ciudad Juárez, la frontera, ¿no?”, contó Francisco a los periodistas que lo acompañaban en septiembre pasado en el vuelo papal que lo conducía de Cuba a Estados Unidos.

“Pero ir a México sin ir a la Guadalupana… hubiera sido una bofetada”, comentó.

En varias ocasiones Francisco se ha referido a un posible viaje a México después de su viaje a Brasil, que fue meta de su primer viaje internacional en 2013.

Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia, visitó en septiembre pasado Cuba y Estados Unidos, en donde hizo una defensa de los emigrantes, habló del drama de los latinoamericanos indocumentados y pidió una respuesta justa y fraterna a los gobernantes.

Mientras Estados Unidos debate justamente sobre la suerte de millones de indocumentados provenientes de México y América Central, Francisco instó a sus gobernantes a no caer en “una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste”.

Recorrer el camino de los emigrantes sería un gesto de solidaridad con los más olvidados que hasta ahora ningún pontífice ha realizado.

El papa que viajará por primera vez entre el 25 y el 30 de noviembre a África, donde visitará Kenia, Uganda y la República Centroafricana, tiene programado otros viajes en 2016.

En julio Francisco deberá viajar a Polonia para asistir a las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebrarán en Cracovia, un desplazamiento confirmado oficialmente.

No se descarta que acepte realizar el próximo año una gira por Chile, Uruguay y Perú, mientras su país de nacimiento, Argentina, deberá esperar hasta el 2017.

Tampoco se excluye que realice visitas cortas a países más cercanos como Armenia o Kosovo, en la península de los Balcanes, país mayoritariamente musulmán, que obtuvo la independencia de Serbia en 2008.

Trasladados que no han sido confirmados oficialmente, de los que fuentes religiosas aseguran ha dicho que querer realizar.

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