Emma Coronel ayudó a su esposo “el Chapo” a escapar de prisión, dice testigo

Emma Coronel, la joven esposa del “Chapo”, nunca ha sido acusada de ningún crimen y desde hace casi tres meses asiste a su juicio en Nueva York. Pero tuvo un rol clave en su espectacular fuga de 2015 de una cárcel mexicana, aseguró el miércoles un importante testigo del gobierno.

Un testigo incriminó a la esposa del Chapo, Emma Coronel, en una de sus fugas de un penal. (Foto Prensa Libre: AFP)
Un testigo incriminó a la esposa del Chapo, Emma Coronel, en una de sus fugas de un penal. (Foto Prensa Libre: AFP)

Dámaso López Núñez, alias Licenciado o Lic, exjefe de una cárcel mexicana que luego trabajó para el Chapo y ahora colabora con la fiscalía, contó que Emma Coronel le transmitió varios mensajes del capo mexicano para planificar su segunda fuga del penal del Altiplano.

Joaquín “Chapo” Guzmán, exjefe del cartel de Sinaloa, fue atrapado por primera vez en 1993, y pasó ocho años en la prisión de Puente Grande, donde conoció al Licenciado, que le hacía favores a cambio de sobornos.

Tras su fuga de Puente Grande en 2001 en un carrito de ropa sucia, volvió a ser arrestado en un hotel de Mazatlán en febrero de 2014, donde estaba con Emma y las mellizas de ambos, nacidas en 2011. Fue encarcelado en el Altiplano.

Apenas un mes después, Coronel, una extravagante exreina de belleza de largo cabello negro, ya se reunía con Licenciado para discutir su segunda fuga, dijo el testigo en la corte, sentado a pocos metros de Emma, que le escuchó seria y atenta.

Un reloj con GPS

En una de esas reuniones, Coronel dijo a Lic que el Chapo, de 61 años y acusado de traficar más de 155 toneladas de cocaína y otras drogas a Estados Unidos, “estaba planeando arriesgarse y fugarse del penal”.

A través de Coronel, el Chapo pidió al testigo ayuda para sobornar a guardias carcelarios, y que consiguiera una bodega en un pueblo cercano a Altiplano, armas y una camioneta pick up blindada.

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En otras reuniones, además de Coronel y Licenciado estuvieron presentes los hijos mayores del Chapo, que compraron a su pedido un terreno cercano a la cárcel para empezar a construir un túnel de 1,5 km hasta la celda de su padre.

Coronel, los hijos del Chapo y Lic hablaron asimismo del pedido del Chapo de comprar e ingresar al penal un reloj con GPS que transmitiera sus coordenadas exactas.

Licenciado nunca dijo quién llevó el reloj con GPS al Chapo a la prisión, pero Emma lo visitó en esa cárcel.

Ruidos molestos

Durante las obras del túnel, el ruido de los taladros contra el concreto del piso de la cárcel era intenso, y no solo el Chapo lo escuchaba, contó el testigo.

“Ocasionaba molestias a los otros presos que se quejaban del ruido”, relató Lic, recordando lo que el acusado le contó una semana tras su fuga.

El Chapo logró escaparse del Altiplano el 11 de julio de 2015. Huyó por el larguísimo túnel en una motocicleta que era conducida por uno de sus empleados y jalada por unos rieles, contó Licenciado.

Luego fue transportado en una cuatrimoto a una bodega por un hermano de Emma, y desde ahí a San Juan del Río, Querétaro. Finalmente una avioneta le llevó hasta Sinaloa, indicó.

Pero el Chapo fue nuevamente arrestado poco después, en enero de 2016, y trasladado otra vez al Altiplano.

Reproducción fotográfica de un dibujo realizado por la artista Jane Rosenberg donde aparece Dámaso Alonso Núñez, el Licenciado. (Foto Prensa Libre: EFE)

Enseguida tras su captura, Emma se reunió otra vez con el testigo y le dijo que el Chapo “iba a hacer la lucha otra vez para tratar de fugarse” y quería saber si Lic podía colaborar.

Pero el Chapo fue transferido a Ciudad Juárez. Entonces Emma le contó que estaban sobornando al director de Prevención y Rehabilitación Social, “como un jefe general de los penales”, con US$2 millones para que regresara al Chapo al Altiplano.

Pero nunca lo hicieron, y en enero de 2017 el Chapo fue extraditado a Estados Unidos, donde puede ser sentenciado a cadena perpetua si es hallado culpable.

“Yo lo quiero”

Arrestado en mayo de 2017 en México, acusado de narcotráfico y extraditado a Estados Unidos, el Licenciado, de 52 años, espera que su testimonio lo libre de la cadena perpetua a la que fue sentenciado.

Antes de iniciar su testimonio contra su excompadre y patrón, Licenciado lo miró y se golpeó el pecho con un puño.

¿Por qué hizo ese gesto?, le preguntó el abogado de la defensa Eduardo Balarezo en su contrainterrogatorio. “Porque lo quiero (…) Él y yo hemos pasado muchos años juntos, y en mí ha nacido un cariño especial con él”, afirmó.

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Lic es padrino de una de las hijas mellizas del Chapo, y el Chapo fue padrino de la boda de un hijo del testigo.

¿Si lo quiere tanto por qué atestigua en su contra?, cuestionó Balarezo.

“Yo opté por pensar en mi familia que ha quedado a la deriva”, respondió Lic.

“Yo estoy aquí porque sus hijos me pusieron en este lugar”, justificó, explicando que los hijos del Chapo querían matar a su hijo Mini Lic, que se entregó en julio de 2017 a las autoridades estadounidenses.

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