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La cárcel hondureña donde están presos los pandilleros más peligrosos

La llaman "<em>el Pozo</em>", es la prisión de máxima seguridad de Honduras recién inaugurada, en donde las autoridades dicen que “el infierno es poca cosa” y los reclusos llegan a perder “la noción del tiempo”.

Un reo observa hacia arriba de su celda, de 2 por 2 metros, en la prisión "El Pozo", ubicada en Santa Bárbara, Honduras. (Foto Prensa Libre: AFP).

Un reo observa hacia arriba de su celda, de 2 por 2 metros, en la prisión "El Pozo", ubicada en Santa Bárbara, Honduras. (Foto Prensa Libre: AFP).

De la prisión, recién construida en el departamento de Santa Bárbara, occidente del país, los hondureños han conocido a través de un comunicado oficial ciertas características que deberán enfrentar los reos más peligrosos. Las medidas ya han empezado a ser adversadas por sectores sociales.

“Encerrados en un celda de dos por dos metros, los segundos, minutos y horas pasan lentamente. Para quienes purgarán años de sentencia, el Pozo ya es un infierno”, subraya la información oficial difundida a finales del mes pasado.

Añade que cada celda permanece a oscuras, sin aire acondicionado, y que “una pesada puerta blindada con cuatro mecanismos de cerrojo y un candado son el primero de muchos obstáculos hacia la libertad”.


En el Pozo, con 80 celdas, “el aire solo entra a través de una ventana rectangular reforzada con gruesos barrotes y una rejilla de hierro, por momentos el recluso no sabe si reír o llorar”.

“Se mueven inquietos de un lado a otro, confinados en el pequeño espacio que hay entre la pared, una cama de cemento y un urinario de aluminio reforzado. No hay espejos de vidrio, no hay televisión, no hay radio, no hay libros que leer. El infierno es poca cosa”, agrega el comunicado.

La medida gubernamental es avalada por algunos sectores y criticada por otros, aunque todos coinciden en que hay que endurecer las penas contra los reos más peligrosos.

Los primeros 37 reos peligrosos de alta peligrosidad ya fueron enviados a dicha prisión, la orden la dio el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien afirmó el pasado 19 de septiembre que la decisión se enmarca en la reforma integral del sistema penitenciario del país compuesto por 25 centros.

Hernández recordó que otras dos nuevas prisiones se están construyendo “con rigurosidad” y “apego a normas internacionales para la privación de libertad de personas”.

Del paraíso al infierno

Las cárceles de Honduras son altamente deprimentes, pero para los reos más peligrosos y con poder económico han sido un verdadero paraíso gracias a que han contado, desde hace mucho tiempo, con la complicidad de autoridades de un sistema penitenciario corrupto.


Los reos peligrosos y con mucho dinero han sido la autoridad real en el interior de las cárceles, donde durante mucho tiempo la única ley que ha imperado ha sido la de ellos, según han reconocido en su momento funcionarios de gobierno y del poder judicial.

Incluso algunos de esos reos se han ufanado de vivir mejor en la cárcel que afuera, donde su vida corre más peligro.


Ese tipo de prisioneros han sido durante muchos años una clase privilegiada, con celdas con aire acondicionado, televisión, cocina, refrigerador, bar, aparatos de sonido, teléfonos, incluso han sido dueños de múltiples negocios en las cárceles.

Un exjefe de presidios dijo a Acan-Efe que hay reos que con “autorización del director de la Penitenciaría Nacional salen, o salían antes, desde el viernes y regresan el domingo violentando las leyes de un sistema penitenciario que no solo ha sido obsoleto, sino también corrupto, aunque no todo el personal sea deshonesto”.

Según informes oficiales, los reos peligrosos, pandilleros, narcotraficantes y sicarios, entre otros, han ordenado crímenes de reciente y vieja data desde el interior de cárceles de ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula y otras de las más importantes del país.

“Eso no podría ocurrir si hubiera autoridad en las cárceles, donde quienes por lo general han mandado son los reos”, enfatizó la misma fuente que habló con Acan-Efe en Tegucigalpa.

Dijo además que el ingreso a las cárceles de armas blancas, de fuego, municiones, drogas, alcohol, computadoras, teléfonos móviles y muchas otras cosas no permitidas para los reos, solamente es posible “con la complicidad de los jefes y guardias penitenciarios”.

Las cárceles de Honduras también han sido escenarios de muertes entre reos, ahorcamientos, asesinatos y otros, más de 400, fallecidos en incendios en este siglo, en al menos tres prisiones.

Los presidios del país centroamericano, de los que al menos dos albergan a más de dos mil reos, son verdaderas trampas mortales por el hacinamiento, entre otras causas.

Además, no han sido centros de rehabilitación del delincuente, sino “universidades del crimen”, según fuentes públicas y privadas.


Otro problema, principalmente en las cárceles de Tegucigalpa y San Pedro Sula, son los integrantes de las “maras” (pandillas), de las que las más temibles son las MS-13 y la M-18, cuyos miembros guardan prisión en celdas separadas.

Según las autoridades, entre los reos peligrosos y criminales que llegaron a imponer su ley en los principales presidios del país figuran jefes de pandillas, algunos ligados al narcotráfico, extorsión y asesinatos, entre otros crímenes.

No obstante parece que el paraíso con sus múltiples privilegios que por mucho tiempo han tenido en la cárcel algunos de los reos “altamente peligrosos” ha comenzado a convertirse en un infierno.

No han faltado hondureños que preguntan si a el Pozo también serán enviados en algún momento los corruptos responsables de un millonario desfalco en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), lo que también es un crimen.

Responde a detractores

Ante las primeras críticas vertidas el mandatario ya ha respondido: “Alguien que estando privado de su libertad no sólo burla al Estado y su sociedad, sino que atenta y utiliza niños para asesinar, no merece más que tenerlo totalmente aislado para proteger al resto de la sociedad. No son angelitos”.

Otros 20 prisioneros están por ser llevados al Pozo prisión en donde tampoco se les permite ningún tipo de visitas y están totalmente incomunicados.

Hernández también dijo a los detractores de la prisión que “están usando el argumento de los derechos humanos, pero las víctimas también tienen derechos humanos”.

Añadió que organizaciones no gubernamentales afines a sus opositores “son responsables de hacer quedar al país a nivel internacional como violador de los derechos humanos, por tomar estas medidas, que también son aplicadas en naciones desarrolladas”.

“Yo sigo estando convencido de que mi deber es proteger a la ciudadanía y por eso estas personas que han delinquido desde las cárceles tienen que estar privados de su libertad absolutamente, nada de visitas, nada de llamadas y que estén confinados como tienen que estar”, recalcó.

Protesta

Las condiciones en que han sido recluidos los pandilleros peligrosos los llevó a protagonizar una protesta a finales de septiembre, lanzaron los alimentos al piso del recinto donde los sacan una hora al día a recibir la claridad del sol.

“El aislamiento al que los tienen sometidos les afecta psicológicamente”, dijo el presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (CODEH), Hugo Maldonado.

El activista explicó que a raíz de las denuncias de que los reos están en malas condiciones, visitó la prisión donde pudo constar que las instalaciones no están terminadas aun.

No obstante reconoció que la prisión tiene las condiciones que establecen las Naciones Unidas pero que “esas 37 personas están totalmente aisladas de lo que pasa en el mundo exterior y exigen que se les permita hacer una llamada telefónica a la semana para hablar con sus familiares, aunque la conversación sea grabada”.

También dijo que exigen que les permitan tener libros, ropa y sandalias, porque actualmente permanecen solo en ropa interior en un ambiente muy caluroso.

Hernández también se pronunció ante esa protesta y afirmó que “yo no puedo ir a rogar a una de estas personas que coma si no quiere comer, pero que tienen comida disponible, la tienen”.

Aseguró que ha tenido información de que “se viene una (ofensiva) de ataques contra Honduras por esta decisión” de llevar a los reos a cárceles de máxima seguridad, pero aseguró que la prisión fue construida “acorde con los estándares internacionales que tiene Naciones Unidas”.

La prisión “es como cualquier cárcel de máxima de seguridad de Estados Unidos o Europa, no puedo aceptar que venga otro país de afuera y nos diga 'no hagan eso'”, sentenció el gobernante.

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