La derrota del coronavirus: ¿Una vacuna? o ¿Inmunidad de masas?

Después de muchas semanas de aislamiento, distancia social, empleos y salarios perdidos, y un futuro incierto por la pandemia de coronavirus, el mundo ansía regresar a la vida normal.

Aunque los indicadores reflejan que la pandemia está llegando a su punto crítico o “pico” en Europa y Estados Unidos, ese regreso a la normalidad podría estar más lejos de lo esperado.

¿Cuándo podremos entonces abrazar a nuestros familiares? ¿Cuándo podremos de nuevo salir a la calle libremente sin el temor de un contagio? ¿Cuándo podremos volver a llenar los restaurantes, los cines, las plazas y los estadios deportivos?

El asunto no es tan sencillo. Según los expertos, solo hay una forma de derrotar al COVID-19 para siempre: cuando suficientes personas hayan desarrollado una inmunidad para que el virus no se propague con facilidad de unos a otros.

A esto se le denomina “inmunidad de masas” y puede suceder de dos maneras.

Una vacuna o el modo natural

La opción preferida sería desarrollar y distribuir una vacuna para el año que viene.

“Una vacuna será lo que en realidad termine con todo esto”, dijo Tim Schacker, vicedecano para investigaciones de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota.

Las vacunas funcionan imitando lo que sucede en el cuerpo durante una infección, pero sin enfermar a los pacientes. El paciente recibe una versión más débil del germen, la cual estimula al sistema inmunológico a producir anticuerpos. Estos anticuerpos ofrecen protección contra una repetición de la infección.

Dos posibles vacunas ya comenzaron el proceso de prueba, pero pasará al menos un año antes que los científicos confirmen sin son seguras y efectivas. Después, habrá que fabricar las dosis suficientes para distribuir en todas partes del mundo para prevenir que el virus aparezca otra vez.

La otra forma, más peligrosa, es la que ocurre naturalmente cuando la mayoría de la población resulta infectada. Sin embargo, solo ayuda a los sobrevivientes y mucha gente muere en el camino.

Cuando una gran cantidad de personas se han infectado y sobreviven, el virus no puede encontrar nuevos receptores.

Entonces, “no hay suficientes personas para mantener una infección prolongada” y el brote desaparece, explicó Schacker.

Lo desconocido

El porcentaje de personas que necesitan tener anticuerpos para ofrecer una inmunidad de masas varía de acuerdo con el germen.

“¿Cuántas personas necesita este virus en particular?. No sabemos”, dijo Schacker.

Y como solo unos pocos lugares han hecho pruebas en gran escala, los científicos no saben cuántas personas en una comunidad han sido infectadas, porque tuvieron síntomas leves o ningún síntoma.

Incluso, en los que han desarrollado una inmunidad se desconoce hasta qué punto es efectiva o cuánto durará, dijo William Hanage, profesor asociado de epidemiología de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

Los científicos están trabajando para desarrollar test para identificar a las personas con anticuerpos al coronavirus en su sangre. Esto ayudaría a responder algunas de esas preguntas.

Esos test también podrían ayudar a reanudar la economía, porque esas personas estarían en condiciones de regresar a sus trabajos.

Nuevos aislamientos

Una vez que las cosas se reanuden, pudieran tener que cerrar otra vez.

Hasta que exista una vacuna, las autoridades deberán imponer “rondas repetidas de distancia física”, dice el profesor William Hanage, aliviando las restricciones y repitiéndolas “cuando noten que las tasas de transmisión comienzan a aumentar de nuevo”.

La posibilidad de abrirlo todo, añadió, dependerá de cuánto haya mejorado el sistema de atención de la salud, como la capacidad de hacer test y aislar a los nuevos casos.

El factor final que determinará hasta qué punto puede ser derrotada la COVID-19 de una vez por todas es si existe en otro animal, desde el cual pudiera infectar a las personas.

Los científicos no saben cuál es la fuente original del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, pero es muy similar a un coronavirus que se encuentra en los murciélagos. Si el virus sigue circulando entre murciélagos, eso hace que eliminar la enfermedad sea “muy difícil, casi imposible”, dijo Andrus.

“Lo que sucede es que uno no puede salir a vacunar murciélagos”, añadió.