Internacional

Las raíces del conflicto: por qué Irán, EE. UU. e Israel vuelven al borde de la confrontación directa

La nueva ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán no es un hecho aislado, sino el resultado de décadas de tensiones por el programa nuclear iraní, su influencia regional y una rivalidad estratégica que vuelve a colocar a Medio Oriente al borde de una escalada mayor.

Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque a gran escala contra Irán, que Washington justificó como una acción preventiva ante supuestas amenazas inminentes de Teherán, en un nuevo episodio de un conflicto que se remonta a décadas de tensiones nucleares, militares y políticas en Medio Oriente.

La Administración del presidente Donald Trump aseguró que la decisión respondió a informes de inteligencia que advertían sobre un inminente lanzamiento de misiles por parte de Teherán. “El presidente no tenía otra opción”, afirmó un alto funcionario estadounidense al explicar el operativo denominado Furia Épica.

Irán respondió con el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en la región, lo que incrementó el riesgo de una escalada mayor en un conflicto que arrastra décadas de rivalidad política, militar e ideológica.

Claves para entender el conflicto

Un enfrentamiento de larga data

Las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel no surgieron recientemente. Desde la Revolución Islámica de 1979, Washington y Teherán mantienen relaciones hostiles. Israel, por su parte, considera al régimen iraní una amenaza directa a su seguridad.

Tres ejes explican el antagonismo:

  • Programa nuclear iraní: Estados Unidos e Israel sostienen que Irán busca desarrollar armas nucleares, aunque Teherán lo niega y afirma que su programa tiene fines civiles.
  • Desarrollo de misiles balísticos: Washington acusa a Irán de ampliar su capacidad militar para amenazar a fuerzas estadounidenses y aliados regionales.
  • Apoyo a grupos armados: Irán ha respaldado a organizaciones como Hizbulá, en Líbano, y Hamás, en Gaza, además de milicias en Siria, Irak y Yemen que han confrontado a Israel y a fuerzas occidentales.

Antecedentes inmediatos

En junio del 2025, Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes en Fordó, Natanz e Isfahán, en la denominada Operación Martillo de Medianoche. Según Washington, Teherán intentaba reconstruir su capacidad atómica.

Durante el 2026, las negociaciones para limitar el programa nuclear iraní fracasaron. Aunque ambas partes habían sostenido rondas de diálogo, Estados Unidos reprochó a Irán negarse a incluir en las conversaciones su programa de misiles y su apoyo a grupos regionales.

La Casa Blanca también aseguró haber ofrecido a Teherán suministro permanente de combustible nuclear si renunciaba al enriquecimiento de uranio, propuesta que Irán rechazó.

¿Cómo justifican sus acciones?

Estados Unidos
Sostiene que actuó en legítima defensa preventiva ante amenazas inminentes. Argumenta que la operación buscó proteger vidas y neutralizar capacidades militares iraníes.

Israel
Considera que el programa nuclear y el respaldo iraní a grupos armados constituyen una amenaza existencial para el Estado israelí.

Irán
Califica los ataques como agresión ilegal y rechaza haber intentado desarrollar armas nucleares. Afirma que los bombardeos violan el derecho internacional.

Debate sobre la legalidad

No existe consenso internacional sobre la legalidad de los ataques preventivos.

Los defensores de la ofensiva invocan el derecho a la autodefensa ante amenazas graves. Sin embargo, críticos y especialistas en derecho internacional sostienen que la Carta de las Naciones Unidas limita el uso de la fuerza a casos de defensa propia frente a una agresión armada o a acciones autorizadas por el Consejo de Seguridad.

Organismos internacionales y expertos han advertido que la legitimidad de un ataque preventivo depende de la existencia de pruebas claras sobre una amenaza inmediata.

Escenario abierto

El anuncio de la operación se realizó desde Mar-a-Lago, en Florida, la residencia privada del presidente Donald Trump, quien afirmó que su objetivo final es debilitar al régimen iraní. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que existen indicios de que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, podría haber muerto en uno de los bombardeos, extremo que no ha sido confirmado oficialmente por Teherán.

Con información de agencias

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ESCRITO POR:

César Pérez Marroquín

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y de medioambiente con 25 años de experiencia.