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Lo que la salida de Sheryl Sandberg revela sobre el progreso de las mujeres en el sector tecnológico

Silicon Valley pierde a una de sus mujeres más visibles con la partida de Sheryl Sandberg en Facebook. Los avances en materia de liderazgo de las mujeres en empresas tecnológicas han sido, en el mejor de los casos, graduales.

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Sheryl Sandberg, entonces directora de operaciones de Facebook, testifica en una audiencia ante el Senado en Washington, el 4 de septiembre de 2018. (Foto Prensa Libre: Eric Thayer/The New York Times).

Sheryl Sandberg, entonces directora de operaciones de Facebook, testifica en una audiencia ante el Senado en Washington, el 4 de septiembre de 2018. (Foto Prensa Libre: Eric Thayer/The New York Times).

Esta semana, cuando Sheryl Sandberg anunció que renunciaría a su puesto como directora de operaciones de Meta, también reflexionó sobre su legado como mujer en el sector tecnológico.

“En particular, me enorgullece que esta sea una empresa donde muchas mujeres excepcionales y personas de diversos contextos han escalado en la jerarquía de nuestra organización y se han convertido en líderes, tanto en nuestra empresa como en puestos directivos de otras compañías”, escribió Sandberg en un comunicado publicado en sus cuentas de Facebook e Instagram.

Sin embargo, aunque Sandberg alabó los avances de las mujeres en Meta, la realidad más general de las lideresas en los puestos más altos de la industria tecnológica es mucho más decepcionante. Y con su dimisión este otoño, Silicon Valley perderá a una de sus ejecutivas más visibles y francas, y quedarán pocas —algunos dirían que cero— colegas similares en el gremio.

Sandberg, de 52 años, fue parte de una cohorte de mujeres en empresas tecnológicas importantes que ofrecieron conferencias magistrales, ascendieron al nivel de fundadores como Larry Page y Mark Zuckerberg y ocuparon un lugar en encuentros empresariales de gran relevancia como la conferencia de Allen & Co. en Sun Valley, Idaho. Sin embargo, con el paso de los años, muchas de estas mujeres se han retirado, a menudo con sus reputaciones hechas trizas.

En términos más generales, en años recientes, las mujeres no han avanzado mucho en los niveles más altos de Alphabet, Apple, Amazon, Meta y otros gigantes tecnológicos, donde los pasillos del poder siguen bajo el dominio de los hombres. El récord de la industria para mujeres en puestos de liderazgo es mucho menor al de otras industrias, aunque el sector tecnológico ejerce más influencia en la economía global y en la vida de las personas.

“El director ejecutivo es el rostro de la empresa”, y en la industria tecnológica, “de una forma casi colectiva, el mundo parece querer que ese rostro sea el de un hombre blanco”, comentó Jenny Lefcourt, fundadora de All Raise, una organización sin fines de lucro enfocada en fomentar la igualdad racial y de género, e inversionista de Freestyle Capital.

Según un informe del bufete jurídico Fenwick & West, de las 150 firmas más importantes de Silicon Valley en cuanto a sus ingresos, el 4.8 por ciento eran lideradas por mujeres a finales de 2020, la misma cifra de 2018. En contraste, el porcentaje de directoras ejecutivas en empresas del índice S&P 500 aumentó del 4.8 por ciento en 2018, al seis por ciento a finales de 2020.

Algunas mujeres en puestos de poder de empresas tecnológicas que cotizan en bolsa, como Vijaya Gadde, consejera general de Twitter, se han convertido en víctimas de acoso. Otras, como Françoise Brougher, la exdirectora de operaciones de Pinterest, han interpuesto demandas por discriminación. Y en años recientes, ha dado la impresión de que las lideresas en el sector tecnológico son contratadas para limpiar el caos que provocó alguien más, lo cual ha dado paso al término “precipicio de cristal”, un juego de palabras derivado de “techo de cristal” y una referencia a los altos riesgos que implican estos cargos.

En la actualidad, algunas de las mujeres que están al frente de empresas tecnológicas públicas son Safra Catz en Oracle, Lisa Su en Advanced Micro Devices y Sarah Friar en Nextdoor, aunque ellas ha sido propensas a ser más reservadas que Sandberg.

Alphabet, propietaria de Google, y Microsoft también cuentan con mujeres en sus puestos ejecutivos, como sus directoras financieras (Ruth Porat en Alphabet, Amy Hood en Microsoft), y las directoras de unidades empresariales, como Susan Wojcicki en YouTube. Una generación de empresas emergentes tecnológicas también tiene mujeres al mando, como Melanie Perkins en el fabricante de software de diseño Canva y Fidji Simo en la empresa de entregas a domicilio Instacart.

No obstante, las mujeres siguen enfrentando obstáculos en casi todas las facetas del ecosistema tecnológico. Los informes de diversidad anual publicados por Amazon, Google y Apple muestran avances graduales para las mujeres en puestos de liderazgo. Las firmas de capital de riesgo siguen dominadas por hombres, mientras que las fundadas por mujeres recaudan una porción diminuta de los fondos. Las historias sobre ambientes tóxicos, discriminación y acoso en el lugar de trabajo siguen resonando por todo Silicon Valley.

“Si seguimos avanzando a este ritmo, tardaremos toda una vida en alcanzar la paridad”, sentenció Lefcourt. “Necesitamos un cambio exponencial a partir de ahora”.

En la era del internet, algunas mujeres fueron elegidas como directoras, entre ellas Carol Bartz, la exdirectora ejecutiva de Autodesk que se convirtió en presidenta ejecutiva de Yahoo en 2009. Otras mujeres se unieron a empresas emergentes como Google, que al poco tiempo crecieron sin medida. Cuando Sandberg abandonó su cargo como vicepresidenta de Google para trabajar en Facebook en 2008, ayudó a crear un nuevo arquetipo: una ejecutiva experimentada que ayudaba a profesionalizar empresas emergentes fundadas por hombres (el año pasado, Facebook cambió su nombre a Meta).

“Ella no era solo una directora de operaciones, Mark se aseguró de elevar su importancia”, mencionó Emilie Choi, directora de operaciones de Coinbase, una casa de cambio de criptomonedas, en referencia a Sandberg y Zuckerberg, el fundador de Facebook. Choi declaró que ella y otras mujeres en el sector usaron la pauta dejada por Sandberg para trabajar hombro con hombro con fundadores de firmas tecnológicas.

En 2013, Sandberg publicó su manifiesto empresarial, Vayamos adelante: las mujeres, el trabajo y la voluntad de liderar, un libro que fue un éxito de ventas y motivó a las mujeres a aprovechar oportunidades y ser más agresivas al momento de buscar ascensos y aumentos salariales.

En las empresas tecnológicas públicas, más mujeres consiguieron puestos ejecutivos. Ursula Burns asumió la dirección ejecutiva de Xerox en 2009. Mayer se convirtió en la presidenta ejecutiva de Yahoo en 2012, tras una larga trayectoria en Google, mientras que a Rometty se le ofreció la dirección ejecutiva de IBM ese mismo año. En 2014, Catz se convirtió en copresidenta ejecutiva de Oracle. Microsoft nombró a Hood como directora financiera en 2013, mientras que Google contrató a Porat para el mismo puesto en 2015.

Sin embargo, muchas de ellas se encontraron con dificultades al momento de dirigir empresas tecnológicas avejentadas. De esas mujeres, solo Catz, Hood y Porat permanecen en sus cargos.

“El paso de tortuga al que avanza el progreso para las lideresas en Silicon Valley es más que decepcionante”, afirmó Nicole Wong, directora adjunta de tecnología para el gobierno de Obama y exejecutiva de Twitter. “Hace que los compromisos que asumieron los líderes del sector tecnológico en 2014 en torno a la diversidad racial y de género parezcan un acto performativo nada más”.

Las mujeres en la industria tecnológica todavía se pronuncian en contra del trato injusto que reciben. En 2020, Brougher llegó a un acuerdo de US$22.5 millones con Pinterest por discriminación y represalias. Una demanda por discriminación interpuesta por Emily Kramer, exdirectora de mercadotecnia en la empresa emergente de finanzas Carta, se encuentra en proceso en los tribunales.

Ha habido algunas señales de progreso. En los últimos cinco años, Katrina Lake de Stitch Fix, Julie Wainwright de The RealReal, Jennifer Hyman de Rent the Runway y Whitney Wolfe Herd de Bumble sacaron a bolsa de volares las empresas que fundaron. Y, tras los pininos de Sandberg, ahora las directoras de operaciones son más comunes en el sector. Entre ellas están Choi de Coinbase, Gwynne Shotwell de SpaceX y Jen Wong de Reddit.

En Meta, Sandberg contrató y ascendió a mujeres, como Marne Levine, la directora comercial, y Lori Goler, directora de recursos humanos y contratación. El porcentaje de mujeres que tienen puestos directivos o de más alto rango en el organigrama de Meta aumentó del 30 por ciento en 2018 al 35 por ciento en 2021, según los datos de la empresa.

Meta también contribuyó al desarrollo de mujeres que ahora dirigen otras empresas tecnológicas, entre ellas Simo, quien supervisó la aplicación principal de Facebook antes de convertirse en la directora ejecutiva de Instacart el año pasado.

“El liderazgo de Sheryl ha sido muy importante para muchas de nosotras”, comentó Kate Rouch, la directora de mercadotecnia de Coinbase, quien trabajó en Meta hasta agosto del año pasado.

No obstante, cuando Sandberg deje su cargo en los próximos meses, Javier Olivan, ejecutivo desde hace mucho tiempo en Meta, asumirá sus funciones en la dirección de operaciones. Olivan será uno de los cuatro representantes principales de Zuckerberg en materia de tecnología y políticas… y todos son hombres.

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