Internacional

Macri baila cumbia como recién estrenado presidente argentino en balcón de Casa Rosada

Eufórico y con la banda presidencial puesta, Mauricio Macri improvisó pasos de baile al ritmo de cumbia en un balcón de la Casa de Gobierno ante una multitud que acudió a saludar su asunción como flamante mandatario argentino.

“Estamos a punto de empezar una etapa maravillosa de nuestro país”, dijo al improvisar un discurso de agradecimiento junto a la vicepresidente, Gabriela Michetti, la primera dama Juliana Awada y su hija Antonia de tres años en brazos.

“Sí se pudo”, gritaba la multitud que se congregó para saludar al presidente liberal de derecha en la histórica Plaza de Mayo, adonde la noche anterior cientos de miles despidieron a Kirchner, la ahora expresidenta que cerró un ciclo de 12 años de gobiernos centroizquierdistas.

“Sí, se pudo que nos podamos expresar en libertad en la República Argentina, que podamos pensar diferente y trabajar juntos”, dijo para despertar una ovación.

El flamante presidente reiteró el mensaje de unidad que había pronunciado poco antes al jurar frente a la Asamblea Legislativa por un mandato que se extenderá hasta 2019.

“Tenemos que seguir juntos, esta Argentina la construimos todos juntos”, arengó.

Macri, que se mofa de sus pésimas dotes de bailarín, tiene por rito terminar sus discursos públicos bailando y esta vez no fue la excepción, incluso en la sede gubernamental.
“Estoy complicado para bailar por la banda (presidencial cruzada al pecho) pero cuando me la saque empieza la música”, dijo en medio de su discurso.

Sin embargo aún con la banda puesta se lanzó a bailar al ritmo de cumbia de un lado a otro del balcón sin que su esposa atinara a acompañarlo.

“Yo le prometí a la presidenta (de Chile Michelle) Bachelet bailar con ella el próximo ritmo, así que la tendría que ir a buscar”, bromeó antes de despedirse.

Le espera una agitada jornada protocolar con un saludo a las delegaciones extranjeras y un agasajo a los presidentes y representaciones de gobierno que acudieron a la ceremonia de investidura.

“Me convierto en calabaza”

Un día antes y en la misma plaza colmada de militantes, la presidenta saliente de Argentina, Cristina Fernández, ofreció su último acto antes de dejar el poder en medio de una controversia con su sucesor Mauricio Macri cargada de drama como epílogo de una era que polarizó a Argentina.

“Me hubiera gustado poder entregar los atributos del mando ante la Asamblea Legislativa, máximo órgano popular y federal del país, pero bueno (…) nunca imaginé ver a un presidente cautelar durante doce horas en mi país” , dijo Kirchner sobre la resolución judicial que zanjó el conflicto.

 “A las doce me convierto en calabaza”, ironizó Kirchner ante la multitud.

De vestido blanco y seguida en primera fila por su hijo Máximo, su nuera, un nieto y las activistas Abuelas y Madres de Plaza de Mayo en el Salón de los Bustos de la Casa Rosada, Kirchner enfatizó una vez mas que “Néstor construyó una nueva Argentina desde las ruinas que había recibido”.

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