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Miami ha estado de moda; su ayuntamiento está en crisis

Desde hace tiempo, Miami es una ciudad de narrativas confusas, cuya imagen retocada que proyecta a los visitantes a menudo oculta las complicadas realidades que se esconden tras ella.

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Ball & Chain, un conocido bar y discoteca en el barrio de Little Havana de Miami, el 10 de febrero de 2023. (Scott Baker/The New York Times)

Ball & Chain, un conocido bar y discoteca en el barrio de Little Havana de Miami, el 10 de febrero de 2023. (Scott Baker/The New York Times)

En las últimas semanas, el alcalde de Miami, Francis X. Suarez, ha recorrido los estados en los que se han celebrado las primeras elecciones primarias, con la intención de presentar su candidatura republicana a la presidencia basándose en la premisa de que su ciudad, tan de moda, ha prosperado en tiempos difíciles: “el milagro de Miami”, lo llama. A la ciudad han acudido integrantes de la industria tecnológica de San Francisco y banqueros de Nueva York. Los impuestos y la tasa de homicidios son bajos.

Es una historia halagüeña, pero no falsa.

Al mismo tiempo, una historia muy diferente sobre Miami se desarrolló en fechas recientes en un juicio civil lleno de drama contra un comisionado de la ciudad que fue acusado por un par de empresarios de violar sus derechos de la Primera Enmienda, al enviar inspectores a sus bares y restaurantes como represalia política. Varias personas que fungieron como servidores públicos testificaron que el ayuntamiento era un lugar de trabajo tóxico, plagado de disfunciones.

El jueves, un jurado falló a favor de los demandantes y declaró al comisionado, Joe Carollo, responsable del pago de más de 63 millones de dólares por daños y perjuicios.

Desde hace tiempo, Miami es una ciudad de narrativas confusas, cuya imagen retocada que proyecta a los visitantes a menudo oculta las complicadas realidades que se esconden tras ella. Pero en estos días, el contraste entre la marca Miami y lo que sucede en el ayuntamiento resulta bastante marcado.

Bajo la brillante fachada de la ciudad tras la pandemia se esconde el funcionamiento interno de un gobierno local sumido en la confusión. El juicio y sus revelaciones llegaron en un momento crucial, cuando Miami está repleta de nuevos residentes cuya llegada ha ejercido presión sobre los servicios, la vivienda y las carreteras, y cuando Suarez, que asumió el cargo en 2017, considera tratar de aprovechar la popularidad de la ciudad para postularse a un cargo más alto.

El alcalde no estaba implicado en el juicio, pero una campaña nacional provocaría un nuevo escrutinio de los problemas del ayuntamiento bajo su mandato, un recordatorio de que Miami nunca ha sido tan fácil de resumir como su discurso de mercadotecnia.

“Miami no es el lugar glamuroso que todo el mundo cree”, dijo Manolo Reyes, otro comisionado de la ciudad. “Tenemos problemas y tenemos que resolverlos y atajarlos de frente”.

Hay señales preocupantes más allá del juicio. El mes pasado, un juez federal ordenó a la ciudad que trazara nuevos distritos de la comisión tras determinar que los comisionados (de los cuales, cinco componen el órgano legislativo de la ciudad) manipularon los límites el año pasado con fines raciales. La semana pasada, un exvocero de Suarez se declaró culpable de recibir fotografías sexualmente explícitas de un chico de 16 años después de conocerlo en el ayuntamiento en 2019.

En abril, dos agentes afroestadounidenses presentaron un caso de informantes contra el Departamento de Policía de Miami, diciendo que enfrentaron discriminación y represalias después de denunciar corrupción. En enero, una sargento de policía jubilada utilizó su señal de radio para arremeter contra el jefe por haber “destruido” el departamento.

Suarez —quien de contender a las elecciones primarias republicanas se enfrentará al gobernador Ron DeSantis, con quien ha discrepado abiertamente en ocasiones— tiene algunos datos de los cuales puede alardear: los sueldos y los salarios han aumentado de manera más marcada que en la mayoría de las demás zonas metropolitanas. El índice de desempleo es menor que el promedio nacional. El mercado de bienes raíces sigue en auge, aunque algo menos que durante el frenesí de la pandemia, lo que contrasta con las recientes caídas en otras grandes ciudades.

“Me centro en los resultados y los resultados son muy claros”, dijo Suarez, cubanoestadounidense de 45 años y presidente de la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos, en una entrevista reciente. “Eso habla de que el modelo de Miami es un modelo que funciona y es escalable en todo el Estados Unidos urbano”.

Sin embargo, Miami también está clasificada como una de las ciudades con las viviendas más inasequibles del país. También es una de las ciudades con mayor desigualdad de ingresos.

En el ayuntamiento, el gasto ha quedado estancado en un bono de 400 millones que los votantes aprobaron en 2017 para hacer frente a las inundaciones generalizadas, la falta de viviendas asequibles y otros problemas de infraestructura. El departamento de policía ha tenido ya tres jefes en tres años. La procuradora de la ciudad y sus familiares se enfrentan a cuestionamientos sobre si las empresas que poseían o ayudaron a dirigir se beneficiaron económicamente de un programa administrado por el condado que ahora está bajo investigación.

Tras enfrentamientos repetidos con los comisionados de la ciudad, que entre otras cosas echaron a su jefe de policía en 2021, Suarez dio un giro y se dedicó a mejorar su perfil. Encontró un nicho publicando videos en línea sobre su recuperación de COVID-19 y luego, promocionando la ciudad, además de hacerse famoso por responder a un inversionista que en 2020 sugirió trasladar Silicon Valley a Miami a través de Twitter: “¿Cómo puedo ayudar?”.

También fue un gran promotor de las criptomonedas y llamó a Miami la “capital mundial de las criptomonedas”, antes de que este mercado colapsara el año pasado.

Suarez ha sido objeto de un mayor escrutinio después de una serie de revelaciones de The Miami Herald relacionada con su falta de transparencia en relación con las finanzas, entre ellas la de que un desarrollador le pagó al menos 170.000 dólares en los últimos dos años para ayudar con un proyecto de 70 millones de dólares.

“No sé por qué mi periódico local está obsesionado con cuántos trabajos desempeño”, dijo en el programa dominical de noticias de la CBS “Face the Nation”. “Creo que deberían centrarse en el empleo de ser alcalde, en el que creo que tengo un gran desempeño”.

Suarez, que está en su segundo y último mandato, se ha negado a revelar sus clientes de consultoría. Recibe una remuneración de unos 130.000 dólares por su trabajo de medio tiempo como alcalde, aunque su poder (y, según los críticos, cualquier crédito que pueda reclamar) es limitado: no tiene voto en la comisión, pero puede vetar leyes y contratar y despedir al administrador municipal (un alcalde y una comisión distintos dirigen el condado de Miami-Dade, un gobierno mucho mayor cuyo alcalde sí tiene amplios poderes ejecutivos).

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El exalcalde Tomás Regalado, predecesor de Suarez y también republicano, quien está considerando presentarse de nuevo a contender por la alcaldía, calificó a Miami de “éticamente cuestionada”.

“La ciudad está pasando por una situación muy difícil en términos de gobernabilidad, porque tienes una comisión municipal en la que cada comisionado cree que es el alcalde y el jefe”, dijo. “Y tiene un alcalde ausente”.