Migración: El mal endémico de Centroamérica

El éxodo de migrantes del llamado Triángulo Norte, es uno de los principales retos de los países de Centroamérica, pues de acuerdo con los analistas, mejores salarios pueden desincentivar el aumento de los flujos migratorios, pero no la búsqueda de mejores oportunidades en el exterior.

Foto: Javier García/SacBé Producciones
Foto: Javier García/SacBé Producciones

Las recientes olas migratorias de centroamericanos hacia Estados Unidos, encendieron los focos sobre un problema que se agudiza en la región y que tiene su origen en el atraso económico y el subdesarrollo que se vive en las comunidades y departamentos que se encuentran alejados de las capitales de los países del Triángulo Norte.

Pese a que el fenómeno generó tensión en la región debido a la política exterior implementada por el gobierno estadounidense, las autoridades de Guatemala, Honduras y El Salvador mantuvieron una posición pasiva, pues ninguno de los mandatarios se pronunció por establecer un diálogo entre los países involucra- dos para encontrar soluciones conjuntas.

Actualmente, el gobierno de México y el de los Estados Unidos, tienen previsto un programa de apoyo con un fondo por 6,000 millones de dólares (mdd) para inversiones y generación de empleos en Centroamérica y en la zona sur de México.

“Esta ayuda tiene que estar bien organizada. Existen los fondos para concretar las inversiones. Las autoridades mexicanas ya están trabajando en tener más inversión y financiar proyectos en Centroamérica para detonar las fuentes de trabajo”, explica Víctor Meléndez vicepresidente Sección Internacional para Centroamérica y el Caribe del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).

El también presidente del Comité empresarial México-El Salvador explica que los fondos ya están aprobados para frenar el crecimiento de los flujos migratorios del Triángulo Norte de Centroamérica a Estados Unidos. No obstante, reconoce que es muy difícil pensar que con la creación de empleos y el incremento de las inversiones en Centroamérica, se frenará la migración, pues la población siempre estará en búsqueda de nuevos retos y oportunidades.

Migración añeja

En marzo pasado, se anunció como “la madre de todas las caravanas” a uno más de los grupos masivos de migrantes que salieron de Honduras. El aviso activó los focos amarillos de la política antimigratoria de Estados Unidos, y Trump amenazó con recortar la ayuda económica que cada año destina a los países del Triángulo Norte.

Por años, la migración fue velada y de baja intensidad, pero de un tiempo a la fecha, caravanas masivas parten desde los distintos departamentos de estas naciones ante la mirada atónita de las autoridades migratorias de cada uno de los involucrados.

La migración es histórica en estos territorios, debido a que los niveles salariales son hasta 24 veces menores que los que podrían encontrarse en Estados Unidos y, con el tiempo, la población con menos acceso a educación, servicios de salud y oportunidades de empleo, encuentran en ese fenómeno una alternativa para mejorar su calidad de vida.

De El Salvador salieron, en menos de seis meses, 12 caravanas. El país se encuentra en plena transición; no obstante, el nuevo presidente Nayib Bukele, que recién asumió funciones el primero de junio, realizó su primer viaje a México ya como presidente electo para reunirse con Andrés Manuel López Obrador, con quien habló sobre migración.

En ese contexto, ambos mandatarios se comprometieron a impulsar estrategias que eviten que los centroamericanos sigan migrando ilegalmente.

En tanto que el Gobierno de Guatemala prefirió guardar silencio ante el anuncio del presidente de Estados Unidos de recortar la ayuda económica a la tercia de países.

Al respecto, Ricardo Castaneda, investigador y coordinador de los tres países de la región del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), declaró para Forbes que recortar la ayuda no frena el fenómeno de la migración, al contrario, ésta puede ir en aumento debido a que en las comunidades los programas productivos que generan empleo e ingresos se recortarían.

Por su parte, el gobierno del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, tiene programas en materia de educación, salud y empleo para las personas que han sido regresadas de México a territorio hondureño, aunque no se tiene información sobre la efectividad de dicho programa ante los miles de hondureños deportados desde la frontera mexicana con Estados Unidos.

Lo cierto es que desde que Trump llegó a la Casa Blanca en 2017, la ayuda empezó a disminuir, una ayuda que representa menos del 0.0035% del 1% del presupuesto que la Unión Americana destina para la asistencia financiera brindada a otros países.

Programas acotados

“Centroamérica requiere un crecimiento mayor a 3.3%, de acuerdo con cifras del Fondo Monetario Internacional. Un incremento del pib permitiría la creación de más empresas y empleos mejor remunerados. A pesar de esto, la población siempre buscará mejores opciones fuera de sus países”, señala Víctor Meléndez.

El Plan de Desarrollo Integral para el Triángulo Norte de Centroamérica firmado el pasado primero de diciembre, después de la toma de posesión del presidente mexicano López Obrador, busca frenar la migración irregular y generar oportunidades y bienestar para la población regional.

El documento en el que trabajaron en conjunto los cuatro países junto con la CEPAL desde diciembre pasado, plasmó en bunea parte la visión del gobierno entrante de México, así como los alcances generales y particulares que puede tener este proyecto en Centroamérica.

El plan, además de fomentar la generación de trabajo digno, estimula el área comercial del norte de Centroamérica hacia México a partir de la unión aduanera y la facilitación de comercio e inversión.

Esto sienta las bases de una nueva relación de los países del Triángulo Norte con México, opina Víctor Meléndez del COMCE.

No obstante, y pese al endurecimiento del discurso de Donald Trump contra la migración, la nación americana continúa ofreciendo apoyos y programas para fomentar el desarrollo en los países centroamericanos, sin que esto sea suficiente.

Por lo pronto, durante 2018 El Salvador recibió 58 mdd, 15 mdd menos que en 2017; Honduras también reportó un recorte, pues en 2017 contó con 95 mdd y en 2018 con 80 mdd, mientras que Guatemala pasó de 140 mdd a 120 mdd en un año.

El Salvador en tres años ha ejecutado el mayor porcentaje en el sector productivo y capital humano, al igual que Honduras, mientras que Guatemala ha reforzado la seguridad y la justicia.

No obstante, la ayuda está condicionada al cumplimiento de los 16 requisitos contemplados en la Alianza para la Prosperidad, entre los que destacan: el combate al crimen organizado, el narcotráfico, la corrupción, la impunidad, la ejecución de programas de prevención y reinserción, entre otros.

En gira de trabajo y ya como presidente electo, Nayib Bukele declaró que cambiaría toda la ayuda humanitaria que otorga Estados Unidos por mayor inversión, pues su meta es que El Salvador deje de ser un país receptor y empiece a conocerse como un potencial socio de negocios.

El fenómeno migratorio seguirá siendo uno de los pendientes a resolver y, por el momento, El Plan de Desarrollo Integral para el Triángulo Norte de Centroamérica anunciado por la CEPAL el pasado mes de mayo, promete mejores y nuevas oportunidades para los centroamericanos.

* En alianza con Forbes México y Centroamérica.

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