El Papa alabó a los voluntarios que trabajan con los oprimidos y se mostró preocupado por las familias que enfrentan problemas financieros.
“El momento actual sigue siendo preocupante por la precariedad en la que viven muchas familias”, dijo. Agregó que los tiempos difíciles requieren de solidaridad “con aquellos que viven en condiciones de pobreza o privación” .
El pontífice se mostró reflexivo sobre el cambio del año.
“Al final de este año 2010, antes de dejar sus días y sus horas a Dios y su juicio misericordioso y justo, siento una necesidad muy fuerte en mi corazón de elevar nuestro agradecimiento hacia él y su amor por nosotros”, dijo el Papa durante la homilía.
Un coro solemne entonó cánticos de alabanza y clérigos esparcieron incienso alrededor del altar decorado con flores, mientras el Papa rezaba en silencio.
El pontífice de 83 años volverá a la basílica a media mañana del sábado para oficiar la misa de Año Nuevo, que el Vaticano dedica a la paz mundial.