Retención de periodista de Al Yazira compromete a Alemania y desata quejas

La retención del periodista de la cadena catarí Al Yazira, Ahmet Mansur, en el aeropuerto de Berlín, Alemania, ha colocado a las autoridades alemanas en una situación comprometida, mientras se suceden las acusaciones de presunta connivencia por parte de Alemania en la represión de medios críticos hacia El Cairo.

<em>Ahmet Mansur, periodista de la cadena catarí Al Yazira, fue detenido en Alemania. (Foto Prensa Libre: AP).</em>
Ahmet Mansur, periodista de la cadena catarí Al Yazira, fue detenido en Alemania. (Foto Prensa Libre: AP).

Fuentes de la Fiscalía de Berlín afirmaron hoy estar “revisando” la orden de detención internacional que, según fuentes policiales, derivaron ayer sábado en la detención de Mansur cuando pretendía tomar un vuelo con destino a Doha.

El periodista, de 52 años y uno de los rostros más conocidos del canal catarí, sigue desde entonces bajo tutela policial, a la espera de que mañana la Fiscalía adopte una decisión al respecto.

Según la policía berlinesa, contra Mansur pesaba una orden de búsqueda, registrada en el sistema informático del departamento federal de la Policía de lo Criminal, lo que condujo a la retención.

El abogado berlinés del periodista, Fazli Altin, contradijo esta versión, con el argumento que la propia Interpol desestimó en octubre de 2014 tal orden solicitada por las autoridades egipcias.

La ONG Reporteros sin Fronteras (RSF, en inglés) criticó desde París la detención, en un comunicado donde preguntaba si Berlín estaba actuando como cómplice de un régimen autoritario.

En sentido parecido se pronunciaron Los Verdes y La Izquierda, las dos formaciones de la oposición parlamentaria alemana, mientas un grupo de unos 200 manifestantes exigían ante el tribunal de Instrucción de Tempelhof la liberación inmediata de Mansur.

Polémica

Ahmed Mansour,de 52 años, es uno de los más importantes periodistas de Al Jazira. (Foto Prensa Libre: AP).
El canal Al Yazira ha reclamado asimismo la puesta en libertad del periodista a través de su página web, donde asimismo ha quedado colgado un vídeo de Mansur siendo registrado tras su retención en el aeropuerto de Tegel.

La acción contra el periodista se produce dos semanas después de la visita a Berlín del presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, recordaron hoy representantes de Los Verdes y La Izquierda.

Al Sisi fue recibido entonces en la Cancillería por Angela Merkel y juntos comparecieron en una tumultuosa rueda de prensa que discurrió entre vítores de los medios oficialistas egipcios y gritos de “asesino” de una mujer acreditada como periodista.

“La represión contra periodistas por parte de las autoridades egipcias es bien conocida. Otros países no deben ser herramientas de esa opresión y menos aquellos que respetan la libertad de prensa, como Alemania”, subrayó en la nota colgada en su web el director general de Al Yazira, Mostafa Suag.

Mansur pretendía tomar un vuelo de Qatar Airways, después de entrevistar al experto alemán Guido Steinberg, comentarista habitual en medios germanos para asuntos relacionados con el mundo árabe.

El propio reportero, de nacionalidad egipcia y británica, explicó luego a la cadena catarí por teléfono que permanecerá bajo custodia hasta el lunes, cuando espera comparecer ante la Fiscalía de Berlín.

Mansur incide en el vídeo colgado por el canal en el caso por el que se le condenó en ausencia en el 2014 en Egipto, tortura de un abogado, un caso que califica de “fabricado” y explica que la propia Interpol rechazó una solicitud de detención.

Las autoridades egipcias han perseguido y sentenciado a penas de cárcel a numerosos periodistas de Al Yazira, cadena a la que acusan de colaborar con los Hermanos Musulmanes.

Al Yazira ha sido vetada en Egipto a causa también de la tensa relación entre Doha y El Cairo, ya que Catar fue uno de los principales valedores del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi, de la cofradía, y fue muy crítico con las autoridades que surgieron tras su derrocamiento.

Tres periodistas de Al Yazira fueron detenidos en diciembre del 2013 y sentenciados a penas de entre siete y diez años de prisión, aunque este año el australiano Peter Greste fue deportado y los otros dos puestos en libertad al ordenarse la repetición del juicio.