Sin mascarilla, en medio de apretujones y algunos besos sorpresivos, el papa Francisco se reencuentra con los fieles católicos

El papa Francisco retoma el contacto con los fieles católicos en las audiencias generales de los miércoles, tras seis meses de ausencia por el coronavirus.

El papa Francisco abraza al sacerdote libanés Georges Breidi, durante la primera audiencia general después de seis meses de suspensión. (Foto Prensa Libre: EFE)
El papa Francisco abraza al sacerdote libanés Georges Breidi, durante la primera audiencia general después de seis meses de suspensión. (Foto Prensa Libre: EFE)

Después de seis meses sin mantener contacto con los fieles debido a la pandemia de coronavirus, el papa Francisco retomó las audiencias generales de los miércoles, aunque solo para 500 personas y sin contacto físico, aunque por momentos algunas personas se le acercaron e incluso lo besaron.

Han sido ciento ochenta y nueve días desde la última audiencia general con los fieles en la plaza de San Pedro, el 26 de febrero, cuando inició la emergencia en Italia y el Vaticano decidió adecuarse a las normativas antiaglomeraciones para evitar contagios.

Como un papa “enjaulado” se había definido Francisco, que mantuvo el rezo del ángelus dominical y las audiencias, pero sólo retransmitidos en directo desde la sala de la biblioteca del palacio pontificio.

Aunque el papa Francisco guardó el distanciamiento social, por momentos los fieles intentaban acercarse a él. (Foto Prensa Libre: EFE)

Las audiencias en tiempos de pandemia se celebrarán, al menos durante septiembre, en el patio de San Dámaso, en el interior del palacio pontificio y no en la plaza de San Pedro o en el Aula Pablo VI y ante unas 500 personas sentadas, guardando la distancia de seguridad.

Aunque tras el ingreso del Pontífice en el patio, los fieles, todos ellos obligatoriamente con mascarillas, se abalanzaron a verlo y a saludarlo.

Francisco, sin mascarilla, pasó por el pasillo central y se detuvo a hablar animadamente con los ancianos, niños y religiosos, pero no hubo los abrazos y besos de las pasadas audiencias a los que el papa argentino nos había acostumbrado.

La primera audiencia general abierta al público luego de seis meses de suspensión por el coronavirus se celebró en el Patio de San Dámaso. (Foto Prensa Libre: AFP)

Solo tomó entre sus manos una bandera de Líbano, golpeado por la gigantesca explosión de hace un mes, que le entregó un sacerdote y tras besarla se detuvo a rezar.

También durante los saludos, Francisco llamó al sacerdote a su lado y tomó la bandera en sus manos y realizó un llamamiento por Líbano para que no sea abandonado.

El papa, de 83 años, guardó la obligatoria distancia social y sólo saludó con un apretón de manos a los miembros de la Curia.

El papa Francisco no usó mascarilla durante la primera audiencia de los miércoles, luego de seis meses de ausencia.  (Foto Prensa Libre: EFE)

“Queridos hermanos y hermanas, buenos días. Después de tantos meses retomamos nuestro encuentro cara y cara y esto es bello”, comenzó su catequesis y se escuchó el aplauso de los fieles en el Vaticano después de seis meses de silencio.

Francisco también saludó a los fieles españoles, hoy presentes en la audiencia, después de notar que había algunas banderas y también a los latinoamericanos, “para que no se enojen”, bromeó.

En tanto medios internacionales resaltaron que el Pontífice no usó mascarilla y que hubo apretujones por parte de los fieles que buscaban acercarse a él; además, señalan que tuvo acercamiento con algunos obispos que tampoco tenían tapaboca.

El papa Francisco saludo a los asistentes a la audiencia de los miércoles, aunque en esta oportunidad en ella solo participaron 500 personas. (Foto Prensa Libre: EFE)

Los medios resaltan que durante la pandemia no se ha visto que Francisco utilice mascarilla, pese a que con frecuencia les pide a sus fieles que respeten las normas de seguridad.

El papa Francisco continuó hoy sus catequesis hablando de cómo mejorar el mundo en este momento de pandemia.

“La pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal. Por eso, para salir mejores de esta crisis, debemos hacerlo juntos, todos, en la solidaridad”, apuntó.

Las medidas de prevención antes de ingresar a la audiencia fueron extremas.  (Foto Prensa Libre: EFE)

Y advirtió que “cuando olvidamos todo esto, nuestra interdependencia se convierte en dependencia de unos hacia otros, aumentando la desigualdad y la marginación; se debilita el tejido social y se deteriora el ambiente”.

“Por tanto, el principio de solidaridad es hoy más necesario que nunca”, aseveró.