Trump acusa a autoridades sanitarias de boicotear desarrollo de una vacuna

La Casa Blanca lleva tiempo asegurando que Estados Unidos contará con una vacuna antes de final de año. Numerosos expertos ven en este compromiso una maniobra política de cara a las elecciones del 3 de noviembre.

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El presidente Donald Trump durante un evento celebrado en la Casa Blanca el 17 de agosto de 2020.
El presidente Donald Trump durante un evento celebrado en la Casa Blanca el 17 de agosto de 2020.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó el sábado al “Estado profundo o quienquiera que sea” dentro de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de poner trabas al desarrollo de una vacuna para perjudicar sus opciones de reeleción en noviembre.

“El Estado profundo o quienquiera que sea en la FDA está poniendo muy difícil que las compañías farmacéuticas consigan a gente para probar las vacunas y tratamientos. Obviamente espera retrasar una respuesta hasta después del 3 de noviembre”, dijo el mandatario a través de Twitter, en referencia a la fecha en que tendrán lugar los comicios presidenciales.

Trump concluyó su tuit, en el que etiquetó al comisionado de la FDA, el doctor Stephen Hahn, exhortando: “¡Debemos centrarnos en la velocidad y en salvar vidas!”.

Desde hace semanas el presidente viene pronosticando que EE.UU. tendrá una vacuna contra la COVID-19 antes de fin de año, a ser posible, a comienzos de noviembre. La Casa Blanca incluso ha suavizado algunas de las normativas habituales en el desarrollo de fármacos con el objetivo de acelerar la lucha contra la pandemia.

Algunos expertos sostienen que se trata de una maniobra política y aseguran que Trump es consciente de que su carrera política podría depender de la gestión de la crisis sanitaria, la cual ha sido muy criticada debido a su alta incidencia en el país, que lidera la lista de naciones afectadas tanto por número de contagios -más de cinco millones- como por número de muertes, con más de 175.000 fallecidos hasta la fecha.

Se da la circunstancia de que la semana pasada Rusia anunció que había aprobado una vacuna contra la COVID-19, una noticia que fue recibida con escepticismo por expertos sanitarios al considerar que no se habían respetado los protocolos internacionales, en especial en lo referente a testar el fármaco en seres humanos.

El secretario del Departamento de Salud de EE.UU., Alex Azar, reaccionó al anuncio asegurando que “el punto no es ser el primero”, sino “tener una vacuna que sea segura y efectiva para el pueblo estadounidense y el mundo”.

Este sábado, Trump criticó también a la FDA por revocar la autorización de emergencia para el uso de la hidroxicloroquina para combatir al nuevo coronavirus.

Las autoridades sanitarias adoptaron la decisión señalando que este antipalúdico, que fue visto como una posible solución al comienzo de la pandemia y cuyo uso ha sido fervientemente defendido por el mandatario estadounidense, quien llegó a consumirlo, “es probablemente inefectivo” a la hora de tratar la COVID-19.

“Muchos doctores están en desacuerdo con esto”, escribió Trump, al compartir un tuit en el que se daba a conocer la decisión de la FDA.