De estos ejemplares evaluados, un tercio contenía al animal embalsamado y conservado en perfectas condiciones, otro tercio presentaba restos parciales, mientras que las demás no presentaban indicios de que hubiesen alojado un animal en su interior.
Respecto al contenido de estas últimas, la egiptóloga de la universidad de Manchester Lidija McKnight señaló que contenían barro o juncos que estarían en los talleres de las personas que embalsamaban, así como cáscaras de huevos o plumas de animales.
“Ya conocíamos que algunas momias de animales contenían este tipo de materiales, pero descubrimos que un tercio de las que analizamos ni siquiera contenían restos de esqueletos” , explicó McKnight en declaraciones a la cadena BBC.
Respecto a los cascarones y las plumas, la egiptóloga de la universidad de Manchester señaló que “embalsamaban estos restos porque eran especiales para ellos por ser próximos a los animales, aunque no fuesen los propios animales”.
“No creemos que tratasen de falsificar las momias. Sólo intentaban usar todo lo que tenían a su alrededor por lo que, a menudo, las momias más bellas no contienen restos animales”, aseguró McKnight.
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